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Deforestación: México en la cuerda floja.

En México las zonas con mayor deforestación de bosques se dieron en los Estados de Nuevo León, San Luis Potosí y Tamaulipas. Este instrumento de la NASA contribuye a registrar el cambio en todos los bosques y superficies forestales donde se haya perdido por lo menos 40% de su cubierta vegetal en el último año.
22/11/2017
23:12
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En tan sólo 14 años la Tierra ha perdido más de medio millón de kilómetros cuadrados de bosques. Una herramienta de reciente aparición ha mostrado la magnitud del problema al que nos enfrentamos en el mundo con respecto a la deforestación en distintos países del mundo. Los datos son pocos e imprecisos, por eso cada nueva herramienta es recibida con gran expectación. 

En 2013, la NASA publicaba su indicador sobre el cambio de Cobertura Forestal basado en las imágenes de satélite presentó señales de deforestación muy altas para cinco países: Malasia con 115% de aumento de la deforestación, Nepal con 114%, México con el 92%, Argentina con el 72% y Madagascar con el 51%. 

De acuerdo con el reporte, en México las zonas con mayor deforestación de bosques se dieron en los Estados de Nuevo León, San Luis Potosí y Tamaulipas. Este instrumento de la NASA contribuye a registrar el cambio en todos los bosques y superficies forestales donde se haya perdido por lo menos 40% de su cubierta vegetal en el último año. 

A este indicador, se suma uno de reciente aparición, una herramienta tecnológica que, similar a la de la NASA pero con datos comparados, revela el grado de pérdida de bosques a escala global. Esta herramienta desarrollada por Google en colaboración con el Dr. Matthew Hansen de la Universidad de Maryland documenta, con mapas detallados en un periodo de 2000 a 2012, los cambios en los bosques del mundo.

Los resultados del análisis de unas 650,000 imágenes de satélite, publicados en la revista Science, muestran que México, una vez más se encuentra en los primeros lugares en pérdida de masa forestal, en el deshonroso lugar 15 para ser exactos. 

El gobierno de Enrique Peña Nieto, se comprometió a reforestar un millón de hectáreas perdidas en los últimos años por la tala clandestina, inmoderada, incendios o por el crecimiento urbano sin control. Hasta ahora se ha cumplido con el 80% de la meta planteada por el actual gobierno.

Sin embargo, existen, desde mis perspectiva al menos, dos grandes amenazas a la conservación y supervivencia de los bosques.  Por un lado, se encuentra en la falta de coherencia de los programas entre las distintas dependencias federales. El ejemplo más claro de esto es en el claro conflicto existente entre el interés de la Secretaría de Medio Ambiente por reforestar y el de la Secretaría de Ganadería por deforestar para dedicar esas tierras a temas agropecuarios, dando incluso incentivos  para que los ejidatarios deforesten. 

Esta contradicción pervive desde hace muchos años y ha sido denunciada por muchas organizaciones de la sociedad civil sin que se hayan tomado medidas realistas que permitan conjugar programas que den a quienes viven en los bosques la posibilidad de hacer un aprovechamiento sustentable con incentivos que les permitan protegerlos. 

El segundo problema es que a este tipo de programas se les destinan millones de pesos en recursos y un gran esfuerzo humano del ejército y de miles de voluntarios que participan en los programas de reforestación lo cual no sería negativo si la actividad se realizara con conocimiento de la mejor manera de plantar un árbol (no es sólo hacer un agujero y poner el árbol -a veces con todo y la bolsa!-) y que al mismo tiempo se crearan indicadores de seguimiento creíbles y mediciones fiables a la supervivencia de los árboles. En un sinfín de ocasiones se da el caso de que el 70 u 80% de los árboles plantados en una reforestación masiva mueren por la falta de cuidado en su plantación y en las condiciones en que debía de hacerse. 

En este sentido, es necesario que las autoridades dejen de hacer cuentas alegres sobre el número de árboles plantados o de hectáreas reforestadas y nos proporcionen números reales de supervivencia. 

Por supuesto herramientas como la presentada nos ayudan a dar seguimiento como ciudadanos y verificar que los gobiernos dejen de darnos cuentas alegres haciéndonos creer con grandes anuncios con bombo y platillo que el problema está terminado o en vías de terminarse gracias a programas con nombres rimbombantes que al final no sirven para nada. Si año con año nuestro país sigue apareciendo en los primeros lugares o en las listas negras de la deforestación es porque algo mal estamos haciendo. 

A nadie engaña el gobierno federal con el cuento de “acabar con las simulaciones” como en el caso del Decreto para eliminar la protección al -ahora ex- Parque Nacional Nevado de Toluca. Este tipo de decretos hechos a la medida, haciendo legal lo ilegal,  lo único que prueban es el poco interés del gobierno por terminar con este problema y el gran interés por mercantilizar el problema. 

 

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