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Niños sanos

Aquí los nutrimentos esenciales para que un niño exprese al máximo sus genes y crezca tal cual como lo imaginamos: alto y resistente, derivado de huesos sanos y súper mineralizados.
09/11/2017
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Todos queremos hijos sanos. Claro, como papás queremos que nuestros niños sean altos, sanos y fuertes. Además, queremos que desarrollen su máximo potencial emocional e intelectual… queremos hijos perfectos.

 

Un niño con estas características es, necesariamente, un niño bien alimentado. Claro, además de ser un niño querido y estimulado adecuadamente por sus papás y su entorno.

 

Como de lo que a mí me toca hablarles es de nutrición, les diré nutrimentos esenciales para que un niño exprese al máximo sus genes y crezca tal cual como lo imaginamos: alto y resistente, derivado de huesos sanos y súper mineralizados.

 

Hay que tener presente que los huesos son tejidos vivos que cambian constante y permanentemente, por ello es necesario darle al cuerpo, a través de la alimentación, los minerales necesarios para que pueda continuar con el proceso óseo. Es a los 25-30 años de edad que se alcanza este pico, sin embargo, es a los 18 años cuando las niñas alcanzan el 90% de su máxima densidad y los niños a los 20, por ello la infancia es una etapa determinante para la formación de la estructura.

 

Ahora, ¿quieres huesos fuertes para tus hijos? Tienes que darles:

 

Calcio: Como lo he dicho tantas veces, es el mineral que ayuda a la formación de dientes, pero también de huesos. La ingesta adecuada de calcio en niños afecta la “cifra máxima de masa ósea” lo cual, a su vez, protege contra osteoporosis y fracturas en etapa adulta. 21% de los niños entre 2 y 8 años de edad consume cantidades menores de lo que necesita de calcio (1-3 años: 500mg/día; 4-8 años: 800mg/día).

 

El calcio, además, es necesario para el funcionamiento del sistema nervioso y muscular, así como la coagulación de la sangre. En caso de deficiencia se puede presentar mineralización inadecuada y huesos débiles, así como raquitismo, atrofia del crecimiento, convulsiones y espasmos musculares.

 

La fuente principal de calcio son los lácteos (el yogurt suele ser el más aceptado por los niños, después la leche y los quesos). Las sardinas, charales y el salmón, las almendras, nueces y pistaches y finalmente las verduras de hoja verde también deben ser parte de la dieta si buscamos que se cubra el requerimiento.

 

Vitamina D: Se forma a partir de colesterol en las células que se encuentran debajo de la superficie de la piel, esto sucede sólo cuando hay suficiente y correcta exposición al sol. Es necesaria para el metabolismo del calcio y del fósforo, lo que se traduce (una vez más) en huesos y dientes sanos, así como para la actividad de nervios y músculos. Es esencial para que los niños alcancen el potencial máximo de crecimiento y desarrollo de la masa ósea.

 

Funciona también como una hormona que ayuda a mantener la salud del sistema inmune, producir insulina y regular el crecimiento celular lo que previene enfermedades cardiacas, diabetes, osteoporosis y disminución o deformidad de los huesos.

 

Hay que fomentar que los niños jueguen durante el día, que estén al aire libre y así se expongan a los rayos solares para que el cuerpo produzca suficiente vitamina D. Ojo, sólo un ratito deben hacerlo sin protección, después habrá que utilizar protector.

 

Niños mayores de un año necesitan, como mínimo 600UI de vitamina D por día, dosis que la mayoría no recibe, de ahí la importancia de consumir alimentos adicionados (generalmente yogurt y leche, ya que se asocia directamente con el calcio). La yema del huevo, el atún y algunos otros alimentos fortificados también son buena alternativa.

 

Finalmente, pero no menos importantes, están el fósforo y el magnesio. Ambos están asociados también al crecimiento sano y correcto de dientes y huesos. Hay que recordar que huesos bien formados se traducen en niños altos y esqueléticamente fuertes, evitando fracturas y otras lesiones. 

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Estudié Comunicación en la Universidad Iberoamericana y ejercí varios años. Descubrí el deporte y me volví adicta. Ello me llevó a la nutrición y cursé el Diplomado de Nutrición y Antropometría...

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