Clínica de Periodismo
María de los Ángeles Ramírez era una mujer que amaba su trabajo, pero un día fue despedida. No pudo más, las deudas la abrumaron, la crisis económica también y al final una fuerte depresión la llevó al suicidio.
Su hermana, Lorena, todavía recuerda cuando encontraron el cuerpo inerte.
Ese día, el 20 de noviembre, la ex promotora social del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF-DF), apareció colgada en su cuarto.
Tenía 44 años y, según quienes la conocieron, era una mujer luchadora, capaz de hacer todo con tal de llegar a sus visitas con gente con discapacidad o con adultos mayores que reciben un apoyo por parte del gobierno local.
Días antes de suicidarse, pidió a sus amigas hablar con una reportera de EL UNIVERSAL, a quien conoció en un mitin realizado en el Zócalo, para denunciar el despido de 17 trabajadores del DIF-DF. Su intención era comentar que la terrible situación económica la estaba orillando a quitarse la vida.
Nadie le creía
Raquel Ángeles Ortega, otra de sus amigas, recuerda que habló con ella horas antes de morir. “Se sentía muy mal, estaba muy deprimida porque no encontraba trabajo y no tenía para la renta”.
Después de este fatal desenlace, todavía recuerda a María como una mujer fuerte de carácter, pero que al final cayó en una depresión por la falta de trabajo, “de repente se nos movió el piso a las dos, pero ella buscó otra salida”.
Lorena, la hermana de la ex promotora social que decidio quitarse la vida, comenta que ella estaba muy deprimida, pues era desempleada, tenía deudas y se había separado de su pareja. “Ella trabajaba de sol a sol, le gustaba mucho ayudar a la gente, era muy humana y estaba en contra de las injusticias”, asegura.
Sin embargo, tenía deudas que al final la abrumaron: “Había que pagar la renta, su televisión, su teléfono”.
A pesar de tener cuatro hijos, María de los Ángeles Ramírez, quien vivía en la colonia San Francisco, en la delegación Magdalena Contreras, estaba sola, pues se había divorciado del padre de sus hijos y tenía meses de haberse separado de su actual pareja.
Lorena se remonta meses atrás: “En dos ocasiones me visitó y me comentó que la habían despedido. Me dijo ‘dame trabajo’ y yo le respondí: no manches, si a ti te encanta estar de aquí para allá y aquí sentada te vas a aburrir.
“A donde iba, le decían que no había trabajo, mientras que en el DIF-DF seguían contratando a gente nueva, lo único que hizo fue despedir a los trabajadores que tenían más tiempo para no darles su base”, comenta.
Lo peor de todo, dice, era que María era su propio sostén, su última pareja la empezó a ignorar cuando dejó de traer dinero a la casa. “Todo se le juntó. Él tenía una panadería y mi hermana le daba dinero para hacer el pan. Todo lo que tenían era por mi hermana”.
Cuando ella falleció llevaba cuatro meses sin trabajo. Decía: “Ay gorda necesito dinero porque tengo que pagar una deuda. Me siento mal, necesito trabajar”.
De repente guarda silencio. Luego reflexiona: “Ahora me pongo a pensar que nunca la voy a volver ...”, no puede contener la emoción interior y trata de disimular su dolor con un sorbo de café.
Quien descubrió el cuerpo inerte de María de los Ángeles Ramírez fue su cuñada. “Le hablaron a mi papá y le dijeron que sufrió un accidente. Entré a su cuarto, ella estaba en una camilla porque los peritos la habían dejado ahí. Dicen que ella se ahorcó.
“Eso fue desde la una de la mañana del sábado y la encuentran el domingo a las 12 de la mañana. Sentí demasiado dolor y rabia por todas las injusticias que a veces se cometen.
“Decidió dejar de luchar contra el sistema corrupto y por la crisis económica de México”, resalta Lorena, quien reconoce que “la crisis económica la alcanzó y no pudo resistir más”.
Lo que viene
Hoy, la familia de María de los Ángeles espera la primera audiencia en contra del DIF-DF. “Queremos que den un finiquito o que reinstalen a sus compañeros, que no sean injustos con los que menos tienen. Como ella ya no está con nosotros, el dinero será para sus cuatro hijos”, insiste Lorena.
Raquel Ángeles Ortega, quien es la representante legal, comenta que la demanda la presentaron ante Conciliación y Arbitraje y ahora sólo esperan la audiencia, la cual está programada para el próximo año, pues el turno que les corresponde es el número mil 900 y apenas van por el mil 300.
Ante este hecho, pidió a Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno local, escuchar las demandas de las promotores sociales, quienes apoyan sus programas sociales, a pesar del bajo salario que reciben. “¿Qué pasó con lo que nos prometió Ebrard?”, preguntó.
En nuestro país, las estadísticas oficiales de la Secretaría de Salud (Ssa) refieren que de 12% a 20% de la población de 18 a 65 años (más de 10 millones de individuos) están deprimidos o sufrirán algún episodio de este tipo en algún momento de su vida.
La dependencia federal reconoce que, por lo general, la depresión es un trastorno que no se diagnostica y mucho menos se atiende con oportunidad.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los riesgos son severos, pues la falta de atención del padecimiento puede llevar a los afectados a una de las complicaciones más temidas: el suicidio.
Actualmente, 60% de las muertes autoinfligidas están relacionadas con episodios depresivos.