dalia.depaz@eluniversal.com.mxArturo F. tiene 11 años, cursa el cuarto año de primaria y hace 3 años sus papás le regalaron una consola de videojuegos por su cumpleaños. Hasta ese momento, Arturo era el pequeño más feliz del mundo porque tenía el juguete de sus sueños.
Parte del repertorio de sus videojuegos eran Madagascar, La Era de Hielo, Lego Indiana Jones, Ratatouille, entre otros, creados para chicos.
Todo cambió la Navidad pasada, cuando a Alejandro, padre de Arturo, se le ocurrió comprarle Grand Theft Auto IV, un juego con escenas de violencia, alcohol y drogas, en donde el personaje, entre otras cosas, puede meterse a un prostíbulo y conversar con prostitutas.
Según Alejandro, no tenía idea de qué se trataba el videojuego, pues sólo fue a la tienda, lo vio entre los más vendidos y pensó que sería un buen detalle.
Lo que comenzó como una diversión, terminó en varias terapias con el psicólogo, pleitos familiares y el desembolso de varios miles de pesos.
“Mi niño quería una consola porque en la escuela todos sus compañeros tenían y sí, al principio lo dejábamos jugar tres horas por semana, pero luego vimos que lo entretenía y él estaba a gusto y ya no medimos el tiempo. Luego, a mí se me ocurrió regalarle un videojuego que está clasificado como violento y no apto para niños, pero nunca me di cuenta de eso”, cuenta el padre de Arturo.
Él asegura que con el paso del tiempo, su hijo se volvió un rebelde, pero pensó que era por la edad, hasta que un día lo llamaron del colegio para avisarle que Arturo estaba suspendido por intentar llevar a una niña al baño y “tocarla”, por decir groserías en el salón de clases y ser majadero con su maestra.
El psicólogo de la escuela platicó con ambos papás y concluyó que su comportamiento se debía al uso excesivo de los videojuegos violentos.
El padre del pequeño dice que la situación por la que atravesó su hijo se convirtió en un infierno de meses para todos.
Hoy, el niño está a punto de terminar las terapias y tiene prohibido tocar su consola hasta que esté recuperado.
Asimilan el comportamiento
Andrómeda Valencia, responsable de terapia infantil del centro de servicios psicológicos “Dr. Guillermo Dávila”, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señala que es muy importante identificar que los niños van a replicar el comportamiento que están observando en los videojuegos.
“Si los niños ven que es algo que forma parte de su entretenimiento lo van a asimilar como un comportamiento normal y entonces lo van a repetir. Algo que empieza como una diversión puede volverse una manera para relacionarse con la demás gente”, comentó la especialista de la UNAM.
Por esto es importante que los padres de familia supervisen lo que sus hijos juegan y observan.
Para Andrómeda Valencia, un factor que tienen los videojuegos con contenido agresivo es que los niños repiten el comportamiento de su personaje principal porque también se confunden con el héroe del videojuego.
“Los principales problemas surgen cuando no medimos las consecuencias a corto y a largo plazo, de forma inmediata va a exisitir un incremento en la conducta agresiva de los niños y lo podemos ver reflejado en conflictos entre los hermanos, primos y otras personas con las que convive o en el ambiente escolar”, puntualizó Valencia.
Importante ver la clasificación
Ricardo J., responsable de una sucursal de Game Planet, una tienda de videojuegos en la Ciudad de México, comentó que en muchas ocasiones los padres no prestan atención a lo que juegan sus hijos, “casi siempre los niños estiran la mano para pedir dinero y comprar un videojuego y mejor para ellos si es violento; los papás ni siquiera voltean a ver de qué se trata el juego ni la clasificación de éste”.
Añadió que “vendemos de todo los géneros, pero para ser sinceros, los violentos tienen gran éxito entre chicos y grandes, no importa si contienen escenas de sexo, golpes, drogas y sangre. Ellos se van felices con su compra y de poder jugarlos, pero al final claro que en un futuro sí perjudica su comportamiento”.
Desensibilizan a jugadores
Un estudio realizado por Nicholas Carnagey, profesor de psicología de la Universidad de Michigan y la Universidad de Vrije en Ámsterdam, reveló que usar videojuegos violentos, aunque sea sólo por 20 minutos, desensibiliza a las personas a la violencia del mundo real.
“Encontramos que los sujetos que usaron videojuegos violentos por 20 minutos tenían respuestas fisiológicas más bajas cuando veían videos de violencia de la vida real”, dijo.
Explicó que estas respuestas físicas disminuidas indicaban que la persona sentía menos molestia emocional cuando veía brutalidad de la vida real.
Algunos estudios anteriores encontraron que existe una correlación entre la exposición a los videojuegos violentos y una desensibilización a la violencia real. Pero el equipo de Carnagey dijo que el suyo es el primero en exponer a los sujetos a videojuegos y entonces medir sus reacciones fisiológicas a la violencia de la vida real a través del ritmo cardiaco y la respuesta galvánica de la piel, que mide la transpiración.
A medida que aumentan el ritmo cardiaco y la transpiración, también lo hace la activación emocional.
En el informe participaron 257 estudiantes universitarios (124 hombres y 133 mujeres) que fueron evaluados antes y después de usar videojuegos violentos o no violentos durante 20 minutos. Entre los juegos violentos usados para el estudio se encontraban Carmageddon; Bully, Scolarship Edition; Mortal Kombat; y Future Cop. Entre los juegos no violentos se incluyeron Glider Pro, 3D Pinball, 3D Munch Man y Tetra Madness.
Todos los participantes tenían ritmos cardiacos y otras señales de activación similares antes de la exposición a la violencia en la vida real, que incluía videos de tiroteos, peleas en prisión y enfrentamientos policiacos.
“El único momento en que vimos diferencias fisiológicas entre los participantes fue cuando veían violencia de la vida real”, aseguró el responsable del estudio, Nicholas Carnagey.