La piel es el órgano más extenso de todo nuestro cuerpo: mide entre 2 y 2.5 metros cuadrados y, en promedio, de 3 a 5 milímetros de grosor (es más gruesa en las zonas posteriores que en las ventrales).Nos protege de elementos físicos como la luz ultravioleta y también regula la temperatura y el equilibrio hidroelectrolítico del cuerpo.
Es un órgano sensitivo, con diferentes receptores para el tacto fino, el tacto grueso, la temperatura, el dolor…
La piel constituye también la interfase entre el medio externo y el interno y además tiene una función de protección inmunológica.
Está formada por la epidermis, es su capa más superficial, así como por la dermis, que es un tejido conjuntivo.
Debajo de la piel está el tejido subcutáneo o adiposo.
Según las características de cada persona, éste puede ser grande o pequeño (en un obeso es más grande que en un sujeto delgado).
La epidermis de las palmas de las manos y de las plantas de los pies tiene cinco capas, porque tanto manos como pies sufren más fricción que otras partes del cuerpo; de ahí que reciba el nombre de piel gruesa.
En la piel cabelluda (o cuero cabelludo) y la cara se localiza una gran cantidad de folículos pilosos y de glándulas sebáceas.
En el cuerpo hay dos tipos de glándulas sudoríparas: las ecrinas o merocrinas, importantes en el equilibrio hidroelectrolítico y la termorregulación; y, en las regiones axilar, perianal y púbica, las apocrinas, las cuales se relacionan con la secreción de las sustancias químicas llamadas feromonas.