Para Mariela Castro Espín, hija de Raúl, el presidente de Cuba, no caben las críticas en torno a que en su país sólo se promueven los derechos sexuales y reproductivos, pero no los de libertad de expresión. Sin embargo, acepta que aún hay una discusión que dar.
“Aunque se hizo una revolución que logró defender con énfasis muchos de los derechos humanos, hay algunos en los que todavía no se encuentra el mecanismo para hacerlos valer, estamos en discusión, aportando elementos como una sociedad viva, en movimiento”, dice Mariela, quien actualmente es la directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba (CENESEX).
“Muchas de las políticas que se han hecho en Cuba han sido de sobrevivencia y defensa ante la hostilidad permanente, que continúa. Eso hizo que a veces se establecieran leyes de una manera muy estricta, que rayaran con nuestros derechos, pero lo más importante es que la sociedad cubana es consciente de ello y discute sobre esto”, agrega.
Mariela tiene 47 años, es cuidadosa, como todo miembro del gobierno de Cuba, de no tratar temas que no correspondan a su área, por ello, lo único que puede decir en torno a las relaciones bilaterales entre México y su país, es que: fueron malas durante el periodo del presidente Vicente Fox; que justo en ese sexenio la agenda bilateral de México se vio influenciada por los intereses de Estados Unidos hacia la isla y que espera que la anunciada visita (hace meses) del presidente Felipe Calderón contribuya a estrechar aún más las relaciones.
“Se desean las mejores relaciones con México, que se recuperen las históricas relaciones de solidaridad y amistad profunda que siempre existieron en los pueblos y los gobiernos”, subraya.
No olvida tampoco hacer mención que su padre agradece al presidente Felipe Calderón los gestos de solidaridad ante la muerte de Juan Almeida y de Vilma Espín, madre de Mariela.
Referencia en América Latina
En lo que sí se siente todoterreno para hablar es en el tema de los derechos de las mujeres y de los jóvenes, así como de los derechos sexuales y reproductivos. Su trabajo en Cuba, especialmente en el reconocimiento de los derechos de los transexuales, la avala y la ha hecho una referencia en América Latina.
Es por ello que Mariela, sobrina del líder de la revolución cubana Fidel Castro, asistió como ponente internacional, el jueves y viernes de la semana pasada a Oaxtepec, Morelos, al VII Congreso Nacional de Educación Sexual y Sexología, donde KIOSKO la entrevistó.
En México reconoce a un país que ha avanzado en temas de la sexología, educación sexual y promoción de salud, pero critica las leyes de 16 estados en los que ya se prohíbe el aborto al garantizar el derecho a la vida desde el momento de la concepción.
“Es un freno grandísimo a cualquier otra iniciativa que se pueda tener en el campo legislativo para apoyar el derecho que tiene la mujer a decidir sobre su cuerpo. Es realmente un atavismo cultural que todavía las leyes contemplen una restricción tan absurda, tan injusta como esta, respeto lo que decida el pueblo mexicano, pero no puedo dejar de opinar sobre decisiones de este tipo”, indica.
La funcionaria recuerda que en la década de los años 60, cuando Cuba institucionalizó el aborto como un servicio gratuito en el en sistema de salud pública, la mortalidad de las mujeres por estas causas disminuyó considerablemente.
Considera que la sexualidad en general ha sido olvidada de la agenda política en varios países por simples prejuicios, pero también por el uso de la teoría del control sobre el cuerpo de las personas y su sexualidad, pues es una manera de dominación, como lo ha sido históricamente.
—¿Al gobierno revolucionario se le ha acusado de restringir ciertas libertades, incluso en este tipo de derechos, resulta contradictorio concebir que se ha avanzado en esta área? —se le pregunta.
—La revolución cubana ha evolucionado, es un experimento socioeconómico que toma de una sociedad más justa que le han llamado socialismo, pero la misma generación de revolucionarios eran portadores de prejuicios de todo lo que habían adquirido desde su masculinidad y feminidad en una sociedad patriarcal.
“Su afán de justicia social de transformar la realidad cubana no llegaba a cambiar esos prejuicios. Cuba viene de una cultura muy patriarcal y heterosexista y realmente en las décadas de los 60, 70 y 80 todavía estaba extendido un criterio difundido en el campo de las ciencias médicas y la sexología de que la homosexualidad era un trastorno mental, como hoy sucede con la transexualidad”, añade.
De Juanes y de Fidel
Asegura que es inevitable calificar al concierto de Juanes como “político”, porque oponerse a la guerra, a mecanismos de poder hegemónico, a bloqueos económicos, a golpes de Estado y a invasiones de los que se creen policías del mundo.
Rechaza las acusaciones que le hicieran a Juanes de apoyar con su concierto a lo que han llamado la dictadura de Castro. “Eso de la dictadura es un cliché que viene obligado para el periodismo. Un pueblo que derrotó al imperio más poderoso de la historia en 72 horas en Playa Girón, con armas en mano también podría derrotar al supuesto dictador Fidel Castro. No lo han hecho porque es su líder, todos saben que eso es mentira y la gente ya se cansó de esa manipulación”.