TIJUANA, BC— Portadores del VIH sida desde hace seis y 14 años, respectivamente, Irma y José, desafían al destino.
Se aferran al deseo de procrear un hijo y con ayuda de la ciencia médica esperan a un bebé con 98% de probabilidad de que nazca sano.
Esto porque, según el director de la Agencia Familiar Binacional del VIH-sida, Jorge Luis Martínez, el virus se aloja en mayor proporción tanto en fluidos vaginales como en la sangre y el producto, al nacer por la vagina, correría el riesgo de sufrir alguna laceración e infectarse.
Ambos, de extracción humilde, se conocieron en un centro de atención para enfermos de VIH sida, donde decidieron unir sus vidas y tener un bebé.
Irma, casada en segundas nupcias, indicó que este es su segundo hijo. El primero nació infectado, con las defensas bajas, y murió a los seis meses de neumonía. Era el vástago de ella y de su primer pareja, que fue quien la infectó y murió de sida.
“Me dieron la noticia de que era seropositiva cuando tuve a mi primer hijo, y lo primero que me dijeron es que me iba a morir. Fue muy impactante”.
Con el tiempo conoció a otras personas en su misma situación en el Hospital General de Tijuana, donde obtuvo sus primeros tratamientos. “Después fui a una casa de atención para enfermos de VIH-sida, donde me brindaron apoyo, hospitalidad y me dijeron que no me iba a morir si seguía los tratamientos”, dijo.
Añadió que los médicos aseguran que su hijo tiene una posibilidad de 98% de nacer sano, por cesárea para no infectarse, siempre que tome la medicina.
Ahora Irma y José esperan tener una vida con calidad, pues ser portador de VIH ya no significa que morirán inmediatamente ni que su hijo nacerá infectado. Piensan educarlo como cualquier otro niño y convivir con él varios años. (Notimex)