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La bisexualidad que manifiestan los migrantes al llegar a la ciudad de Tijuana, en el estado de Baja California, es el principal factor para la expansión de la epidemia del Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH) y el sida, no sólo para México sino también para Centroamérica, advierte un estudio de la Universidad de California y del Centro Nacional para la Prevención y Control del Sida.
Ambas instituciones hacen un llamado para crear “un plan urgente” para atender a los grupos en situación de riesgo: migrantes, trabajadores sexuales, personas que usan drogas inyectables y hombres que no reconocen su bisexualidad.
En el estudio “Mexico’s Evolving HIV Epidemic”, de Steffanie A. Strathdee, de la Escuela de Medicina de la Universidad de California, en San Diego, y Carlos Magis-Rodríguez, del Centro Nacional para la Prevención y Control del Sida, se afirma que el estigma social sobre la bisexualidad y la homosexualidad ha contribuido a la feminización de la epidemia del VIH en México.
La investigacion presentada por la revista Journal of the American Medical Association, previo a la inauguración de la 17 Conferencia Internacional sobre Sida, hace un seguimiento a la pandemia en los 32 estados de la República, en donde existen tres personas infectadas con el virus por cada mil adultos con edades que van de los 15 a los 49 años, Baja California se ubica en el segundo lugar de concentración de personas con el VIH.
Por las condiciones de marginalidad y movilidad de personas migrantes de Centroamérica y México, Tijuana es considerada como la “zona roja” que es atractiva para el turismo sexual, que hace que las enfermedades de transmisión sexual se incrementen. Se estima que 40.6% de los migrantes que llegaron a esa ciudad tuvieron contacto con trabajadores sexuales. Otro 35.6% reportó tener relaciones sexuales comerciales de forma irregular, en tanto que el resto pertenece a personas que usan drogas inyectables.
También por considerarla como una de las principales rutas en el tráfico de drogas, se incrementa el número de personas que usan drogas inyectables entre quienes viven en ese lugar o quienes son atraídos desde San Diego, California en Estados Unidos.
El llamado de atención es para que las autoridades de salud instrumenten un programa que brinde mayor asesoría, y se dé mayor acceso a la prueba voluntaria para la detección del VIH, ya que la mayoría de los habitantes de Tijuana son migrantes que a lo largo del año regresan a su ciudad de origen y es así como las mujeres se infectan.
La investigación destaca que Michoacán y Zacatecas son las dos entidades con mayor incidencia de mujeres que adquirieron el VIH cuando sus parejas regresaron a casa.