Muchos veinteañeros no usan condón, y ahora tienen VIH El sida no es un tema para los veinteañeros. Saben cómo se contrae y cómo se previene, pero no le temen. A diferencia de los que crecieron en los años 80 y 90, los jóvenes no conocen artistas y deportistas que lo padezcan
Video Nuevas generaciones viven indiferentes ante el sida Pese al aumento de las cifras de las personas contagiadas por el virus, los jóvenes ven lejana la posibilidad de contraerlo y en caso de contagio se confían a los avances médicos y no lo consideran un riesgo mortal
El Universal Lunes 17 de agosto de 2009
Cinthya Sánchez
cinthya.sanchez@eluniversal.com.mx
El sida no es un tema para los veinteañeros. Saben cómo se contrae y cómo se previene, pero no le temen. A diferencia de los que crecieron en los años 80 y 90, los jóvenes no conocen artistas y deportistas que lo padezcan. El riesgo más grande que ven en no utilizar condón es el embarazo.
Como consecuencia de ello, los menores de 24 años representan 50% de los nuevos infectados de sida, según datos del sector salud divulgados en marzo de 2009. El Centro Nacional para la Prevención y Control de VIH (Censida) revela que poco más de 35 mil jóvenes mexicanos viven con sida.
En 2005, la Encuesta Nacional de la Juventud reportaba que nueve de cada diez aseguraban conocer el condón y cómo se utilizaba, pero 40% de los entrevistados admitía que no lo utilizaba. Dos años después, el Censida informaba que el sida representaba la cuarta causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años de edad.
Para la Organización Mundial de la Salud, los menores de 24 años representan un sector de la población que puede potenciar la transmisión de esta enfermedad, razón por la cual resulta preocupante que aumenten las cifras de jóvenes portadores.
La Fundación Mexicana de Lucha contra el Sida señala que los treintañeros eran quienes más se infectaban de sida en los años 90, pero la tendencia cambió en la década que corre: ahora los menores de 24 años representan el 50% de los contagiados.
“Nunca hablamos de eso”
Laura tiene 20 años. Cuando se le pregunta si recuerda cuál fue la última ocasión en la que habló de sida con sus amigos o pareja, simplemente no lo recuerda: “Nunca hablamos de eso, las niñas de mi edad sólo se preocupan por no quedar embarazadas, tengo amigas que se les ha roto el condón y primero corren por una pastilla de emergencia que por una prueba para detectar VIH; es más, ni siquiera lo piensan, no es un tema, al menos no entre mis amigos”.
Tampoco recuerda haber escuchado una campaña sobre el tema en radio o televisión, y mucho menos haber visto un banner explicativo en una página de internet. Sabe que el condón es el único método anticonceptivo que la puede proteger del VIH, pero no se preocupa por protegerse cuando tiene sexo.
Según datos del Censida, 20% del total de infectados tienen entre 12 y 24 años. Néstor, de 22 años, es uno de ellos. Vive con VIH desde los 18. Se contagió cuando cursaba el bachillerato en el CCH. Hoy está a punto de terminar la carrera de Contaduría en la UNAM. La noticia es que vivir con el virus es su prioridad número cinco, antes está conseguir empleo, una casa, comprarse un automóvil, conquistar a una chica y, finalmente, recordar que tiene sida.
Toma retrovirales de última generación, de forma gratuita, pues el sector salud se los da. Es fuerte, musculoso. Su apariencia es la misma que la de otro joven de su edad completamente sano.
La palabra sida le parece lejana porque para él ya no es sinónimo de muerte. Nunca pensó que se contagiaría a los 18 años, se le hizo fácil no cuidarse. Simplemente se fue de fiesta una noche. Estuvo bebiendo alcohol en un sitio donde todos los presentes parecían estar sanos. El sida no se ve.
Las organizaciones que se ocupan del tema también han desaparecido. “A principios de los 90 había jóvenes inmiscuidos en la lucha contra el sida, formaban sus organismos no gubernamentales para enfrentar el virus, hoy muchas de ellas han ido muriendo junto con sus fundadores, yo podría decir que no hay jóvenes en la lucha, es más yo no sé de donde sacarlos para los talleres que la fundación organiza”, dice por su parte David Alvarado, de la Fundación Mexicana de Lucha contra el Sida.
Le perdieron el miedo
A pesar de que se están contagiando, según las cifras de Censida, los jóvenes no temen al VIH. Sus amigos, sus artistas y sus deportistas no parecen estar infectados; la radio que escuchan, la televisión que ven y las páginas de internet que consultan no parecen estar ocupadas por hablar del tema.
En 1989, 2 mil 840 mexicanos ya vivían con VIH, 20 años después, la cifra se transformó en 130 mil 969. Según datos del Censida, México ocupa el lugar 16 en América Latina y el 42 a nivel mundial en número de casos de VIH. Argentina, Brasil y Colombia son los países de la región con más casos.
Y se estima que por cada caso registrado hay dos fuera de la estadística.
Pablo, de 41 años, recuerda que en los 90 las chicas solían exigirle un condón al momento de ir a la cama, pero ahora observa que las veinteañeras no parecen tener al VIH en su radar vital.
José Antonio Izazola, director de Censida y especialista en el tema desde hace más de dos décadas, dice que “los jóvenes usan más un condón por miedo al embarazo y al virus del pailoma humano que por protegerse del VIH”.
David Alvarado fue uno de los primeros jóvenes en formar una organización civil de lucha contra el sida, a finales de los 80. Hoy dice que hace 20 años ellos suponían que los jóvenes de esta época en población urbana tendrían información suficiente de qué es el sida y cómo prevenirlo. “No nos equivocamos, es verdad, ellos saben qué es, cómo se contrae, cómo se previene, pero no es una preocupación para ellos”, dice el iniciador de la Fundación Mexicana de Lucha contra el Sida.
Las autoridades de Censida aseguran que no sólo la gente dedicada a la prostitución y la población homosexual debe usar condón, también los heterosexuales tienen que protegerse. “Hay estudios del Censida que sostienen que los jóvenes utilizan hasta en 70% condón en su primera relación sexual, pero que después lo dejan de utilizar en sus siguientes relaciones”, señala José Antonio Izazola, director de Censida.
Los retrovirales
David Alavarado y el doctor Izazola sostienen la misma teoría: el miedo se perdió cuando los retrovirales mejoraron. El tratamiento hoy da posibilidades de vida de hasta 30 años para los pacientes que viven con VIH.
El sida tiene muchos matices. Los jóvenes de finales de los 80 y principios de los 90 vivían la enfermedad de una forma más cercana: sus artistas se morían de sida, conocían o sabían de enfermos en fase terminal, eran testigos del deterioro que ocasionaba el VIH. Ahora los retrovirales permiten que la enfermedad no se note, que los portadores vivan hasta 30 años sin desarrollarla.
Son gratuitos en el sector salud y aunque llegaron tarde a México, desde 2004 el IMSS cuenta con ellos.
Izazola se atreve a decir que si un joven se contagia hoy y se somete a un buen tratamiento, puede que viva con una buena calidad de vida por lo menos hasta que salga un nuevo retroviral con todavía mejor tecnología o la cura a la enfermedad. Cosa que no sucedía en los 90, pues se les recetaba el retroviral AZT en el Seguro Social, pero eran monoterapias, es decir que no había combinación de retrovirales y por lo tanto tenía poca efectividad.
“A partir de 1996 la investigación ha sido fuerte y los adelantos muchos, hoy las actuales terapias antirretrovirales son capaces de reducir la carga en sangre del virus que provoca el sida hasta valores prácticamente indetectables, aunque erradicarlo del organismo sigue siendo una empresa imposible”, dice.
La muerte en cifras dice que cada año el sida le arranca la vida a unos 2 mil 400 mexicanos. “Se mueren porque se diagnosticaron tarde o porque no toman retrovirales de última generación a pesar de que la seguridad social del país cuenta con ellos o porque no hubo un buen seguimiento de carga viral para detectar el buen uso del medicamento”, lamenta Izazola.
El costo del tratamiento antiretroviral triple es de más de 50 mil pesos al año. Lo que no significa que para el sector salud sea sencillo, pues hace dos años el gobierno invirtió tres mil millones de pesos por los paquetes antirretrovirales, aún así, hay pacientes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que en ocasiones sufren desabasto.
El presupuesto para sida
Cuando el sida llegó a México, los funcionarios del sector salud se ocuparon del asunto, sin dejar su principal actividad. No había un presupuesto para combatir la enfermedad. Se hacían tres campañas publicitarias durante el año y no más. No se otorgaban medicamentos de forma gratuita.
En 1987 surgió la primer Organización no Gubernamental (ONG) en México que luchó contra el sida. Un año después se creó el Conasida como respuesta del gobierno.
Con los años, el dinero destinado a la lucha contra el sida fue cambiando. En 20 años creció todo: el número de infectados, el número de muertes y también los costos del medicamento.
“Hoy tenemos mil 500 millones de pesos de presupuesto, de los cuales mil 90 van para medicamentos, pues queremos evitar el mayor número de muertes”, agrega Izazola.
Explica que las campañas se han centrado más en la población “vulnerable”, como hombres que tienen sexo con hombres o quienes se dedican a la prostitución. “Sin embargo, no se ha descuidado a la población de jóvenes, las campañas para motivar sobre el uso del condón existen. La última estuvo presente en los medios en abril pasado, en plena influenza”, dice el especialista.
Lo malo es que los jóvenes no las recuerdan. Y se siguen infectando.
Crea comunidad. Comenta, analiza, critica de manera seria. Mensajes con contenido vulgar, difamatorio o que no tenga que ver con el tema, serán eliminados. Lee las normas | Políticas de uso | Políticas de privacidad
Elba Esther y los panistas lograron su objetivo: sumir en la ignorancia y la apatía a los jóvenes, en fin, yo soy maestro y haré mi parte al enseñar de refilón a vivir de manera más responsable.
Recordemos que con los gobiernos panistas la difusión de campañas contra el SIDA, homofobia, prevención y uso del condón se ha restringido notablemente, en algunas ciudades de provincia incluso se censura a los maestros que llegan a abordar esos temas porque se cree que "los induce al mal", en el momento en que como sociedad tomemos conciencia de que estos temas deben hablarse libre y directamente se podrán ver avances.
La indiferencia de los jovenes no solo es responsabilidad de los padres, esto es una responsabilidad compartida con la sociedad ya que se permite la circulacion de informacion equivocada entre los jovenes vendiendoles la idea de que se exagera a veces cuando se les prohibe algo. Podriamos echar la culpa a alguien o al sistema, pero la verdad es que necesitamos regresar a nuestras raices, donde existia la moral, el respeto a si mismo y la verdadera practica de los valores humanos como base para un crecimiento fisico y espiritual sano.
La información esta al alcance de todos, Los padres ya no tienen pretextos además ya es cuestión de cada quien investigar sobre las consecuencias de tener Relaciones ya sean casuales o con tu pareja. No puedo creer que exista gente tan inconsciente hoy en día. No es algo nuevo!!!
Creo que es labor de los padres informar a nuestros hijos acerca de estos temas. Que la población mexicana sea en su mayoría negligente incluso con su propia salud ya no es noticia, creo que como padres es nuestro trabajo dar a nuestros hijos información, enseñarlos a cuidar su cuerpo, inculcarles responsabilidad de sus actos y concientizarlos acerca de esta y otras enfermedades.
Es una cuestión de responsabilidad (lo que le falta a muchos mexicanos) y no de falta de información,lo malo es que el que es negligente con su propia salud es el que anda contagiando a otros iguales o peores.
Eso es lo que nos gana la mochería de este gobierno. Hasta fox fué más inteligente en el manejo de este tema. Es una vergüenza que en este siglo XXI los mexicanos no tengamos ni siquiera la suficiente libertad sexual como para salvar nuestra propia vida.