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A propósito de los 200 años del nacimiento de Charles Darwin, que hoy se cumplen, conversamos con el biólogo César Domínguez, director del Instituto de Ecología de la UNAM, autor de investigaciones que han detonado artículos en revistas como Evolution y Ecology, y especialista en evolución vegetal, y con Mario Ángel Flores, teólogo y doctor en patrística (estudio de los padres de la Iglesia), docente, autor de libros como Dimensión social de la fe y director de la Comisión de Cultura de la Arquidiócesis de México.
El científico asegura que la evolución de las especies devino en el surgimiento de la raza humana, mientras que el sacerdote sostiene que en el origen de la vida hay un diseño inteligente que sólo pudo ser obra de Dios.
DISEÑO INTELIGENTE O SELECCIÓN NATURAL
CÉSAR DOMÍNGUEZ:
La selección natural construye por azar, no es una cosa pensante, se pesca de lo que hay. Diseña para resolver problemas que enfrentan los organismos en un momento particular. Si de verdad hubiera esta entidad divina que sabe todo y que tuvo un diseño inteligente, por qué, por ejemplo, diseñó mal el ojo -que aunque creemos que es una máquina perfecta tiene el famoso punto ciego- o por qué el cuello de una jirafa en lugar de tener más vértebras las tiene más grandes, ¿por qué esas soluciones que parecen tan extrañas?
La selección natural no explica toda la evolución, pero explica dos cosas muy importantes: la adaptación -cómo es que surge la mano, por qué hay hombres y mujeres, por qué las flores tienen que ver con la forma de los polinizadores, es decir los atributos que sirven para algo, que tienen funciones-, y la otra es el origen de la diversidad.
MARIO ANGEL FLORES:
El mensaje bíblico no se opone en general a la teoría de la Evolución sino a algunas explicaciones de ésta. Lo que la iglesia tiene como punto inamovible en la fe es que todo tiene un principio y un diseño inteligente, que no es sólo fruto de un azar. Si bien, por climas y adversidades las especies van adaptándose a un medio, detrás también hay un diseño de la complejidad del Universo.
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EL ORIGEN DE LA VIDA
CÉSAR DOMÍNGUEZ:
Estoy convencido de que la vida se produce por la selección natural. Es un fenómeno que no tiene nada de mágico, y sí una alta improbabilidad. Es un fenómeno que requiere de la conjunción de muchos factores para que haya las primeras moléculas que se autorreplican, la primera célula, el primer organismo multicelular... En la biología hay reglas, hay leyes y un componente de azar tremendo. La selección natural muestra que somos una de tantas posibilidades, el azar ha cambiado por completo el destino del planeta: teníamos un mundo dominado por dinosaurios y ahora tenemos un mundo con angioespermas y mamíferos que se convirtieron en dueños del planeta.
MARIO ANGEL FLORES:
En determinados momentos de esa evolución hay algo que no depende de ese azar. Para la iglesia y para el pensamiento bíblico hay un principio detonador de todo, se le llame como se le llame. Hoy se le puede decir, en una explicación muy simplista, el big bang, es una explicación muy simplista de decir todo tuvo un inicio. El big bang es efecto de algo, de un principio. La ciencia no puede probar que no hubo un principio ¿Con base en qué lo dice?
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EL SER HUMANO
CÉSAR DOMÍNGUEZ:
Es esencialmente otro animal. Obviamente tiene un desarrollo de sus capacidades intelectuales y culturales, lo cual le ha permitido tener ventaja sobre otros organismos. Parece que gran parte del secreto de nuestra especie -no soy especialista en evolución huma- fue el desarrollo de un lenguaje que luego trae aparejado un desarrollo cerebral, eso fue clave en el desarrollo del hombre, y que tiene capacidad de aprender. A diferencia de las hormigas, que lo que hacen es repetir conductas que traen en sus genes, los humanos y otros organismos podemos aprender y comunicar.
MARIO ANGEL FLORES:
Para la visión bíblica hay un salto cualitativo, un elemento adicional que conforma la realidad propiamente humana. Ese salto, la ciencia no lo ha explicado suficientemente; sigue hablando del eslabón perdido. Para la visión bíblica hay una participación divina. Dios creó el universo poco a poco, en un proceso evolutivo en el tiempo. Dios no hizo el universo diciendo ‘hágase todo y hasta aquí', sino que lo hizo paso a paso en el tiempo, hasta llegar al momento culminante. El alma humana es lo que se considera como el plus del hombre, que no sólo es alma vegetal y alma animal. Ese plus es lo que recibe cuando Dios forma del barro de la Tierra al hombre y a la mujer, y les da el soplo divino. Es lo que hace al hombre a imagen y semejanza de Dios, el que puede hacer todo distinto cuando quiere, un pájaro hace su nido igual desde hace millones de años, el hombre tiene creatividad.
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SIGUE EL CAMBIO ¿O NO?
CÉSAR DOMÍNGUEZ:
El planeta no ha dejado de cambiar; es el escenario ecológico donde transcurre la vida de los organismos y éstos están obligados también a cambiar; esa fue una de las grandes ideas de Darwin. En biología se le llama la Reina Roja: tienes que estar corriendo muy rápido para mantenerte en el mismo lugar. La evolución siempre ha ocurrido y seguirá ocurriendo. Las especies nacen como individuos y es normal que se extingan. En ese sentido, la concepción del hombre como pináculo de la creación está muy cuestionada con la teoría de la Evolución.
MARIO ANGEL FLORES:
El mensaje bíblico nos enseña que la obra de Dios ya está concluida: el séptimo día descansó. La creación, en cuanto obra de Dios, ya está concluída. Estamos en el tiempo, pero dentro de un proyecto, ya lo dice la Biblia: Dios ha concluido su obra, ahora es el tiempo del hombre, diríamos.
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CIENCIA Y RELIGIÓN
CÉSAR DOMÍNGUEZ:
La ciencia tiene una línea que la delimita muy bien, está basada en hipótesis. En el caso la teoría de la Evolución tenemos montones de evidencias: las especies no son inmutables. La selección natural se ha medido, se ha demostrado, hay evidencia del hombre actuando sobre las especies generando selección artificial y cambiando por completo las especies, por ejemplo los perros que eran lobos y ahora hay desde un Chihuahua hasta un Gran Danés.
No me parece que haya una polémica porque si se mira la contraparte no hay argumentos. Me parecería una tontería que en México tomáramos un pleito que no tenemos, creo que lo importante es hacer el esfuerzo por difundir la teoría de la Evolución porque eso modula la perspectiva de cómo nos enfrentamos con la naturaleza, que nos explica por qué hay dos sexos y no tres, o cuatro... La ciencia eso es lo que quiere, entender por qué las cosas son como son y no hay mejor escenario en biología para entender por qué pasa todo eso, que el de la evolución. Los científicos, a pesar de lo que piensa mucha gente, no saben todo, seguimos siendo personas con posibilidad de equivocarnos, y sobre todo gente que conoce mucho de uno o varios temas, pero que no los conoce todos.
MARIO ANGEL FLORES:
La ciencia no se ha cerrado a escuchar el pensamiento religioso, pero sí algunos científicos, de manera personal. La ciencia no es religiosa ni no religiosa, no hay botánica o matemáticas religiosas, simplemente hay botánica o matemáticas.
Hay que hacer una distinción entre la iglesia Católica con los grupos fundamentalistas -en especial en Estados Unidos- que han reducido la religión a una lectura acrítica de la Biblia y a una religiosidad emotiva ¿Cuál es su religiosidad? El canto, la emoción, el grupo, pero no hay una teología de fondo. En México también hay grupos fundamentalistas que en algún momento entran en ese choque con la ciencia, pero para la Iglesia también hay un magisterio eclesiástico, esto quiere decir que no todo depende de lo que un fiel, muy lleno de fe piensa, o un sacerdote que me habla en mi parroquia. El pensamiento fuerte de la iglesia depende del esfuerzo serio de teólogos y científicos.