Esta madrina y su ahijada harán una fiesta en grande cuando concreten legalmente su unión. Para ello recurrirán a la Ley de Sociedades en Convivencia del Distrito Federal. Y no es que sean pareja, sino que simplemente harán uso de este instrumento legal para poder heredar los bienes que han adquirido durante el tiempo que han vivido juntas.
La relación entre Elba y Socorro se inició hace 25 años cuando la primera, entonces de tres años, padecía de una anemia que se agravó por la falta de recursos para atenderse adecuadamente. El mal derivó en convulsiones y fue entonces que Socorro, amiga de la abuela de Elba, se acercó a los padres biológicos de la pequeña para brindarles ayuda.
Poco tiempo después, Elba comenzó a vivir con Socorro, quien terminaría convirtiéndose en su madrina. Ella ha sido su tutora en la escuela y quien la ha mantenido toda la vida. “Me han acompañado (Socorro y su fallecido esposo) toda mi vida, me dieron confianza, seguridad, amor. Hay un lazo muy fuerte entre nosotros”, dice.
Elba, ahora de 28 años, y Socorro, de 70, son católicas practicantes y un ejemplo de que la Sociedad en Convivencia no sólo beneficia a la comunidad Lésbico, Gay, Transgénero y Bisexual (LGTB). La joven dice que a esta ley aún le faltan detalles, como la incorporación del Seguro Social, pues aún no puede asegurar a su madrina como parte de su familia, sin embargo, hay otras protecciones que sí les brinda como el derecho a heredar los bienes y el reconocimiento de su parentesco.
Con Socorro también viven las tres hermanas de Elba. De todas se ha hecho cargo y las cuatro le llaman mamá. Por eso Elba siente un profundo respeto y amor por quienes la formaron y cuidaron durante tantos años. (Cinthya Sánchez)