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Feminicidios

30/10/2017
09:12
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Ahora que detienen al “matanovias” vemos repetida una vez más la misma circunstancia. Antes de haber asesinado a Campira Elisandra, ya había matado a Yan Kyung Jun Borrego. Sin embargo, antes, en 2011, ya había existido un intento de homicidio en contra de Adriana Ramos, quien logró escapar mientras él trataba de estrangularla. ¿Habrá algún otro caso que aún no sabemos?. Los feminicidas y los asesinos seriales generalmente tienen un comportamiento atípico que los convierte en seres muy peligrosos.

Este caso del “matanovias” Jorge Humberto, con su afición por quitar un mechón de cabello a sus víctimas, nos remite a personalidades complejas, como describe la novela “El perfume”, de Patrick Suskind, que tiene por tema a un asesino serial de mujeres, quien tenía un olfato privilegiado y era un fabricante de perfumes el París del siglo XVII. Éste las asesinaba para capturar su aroma, obsesionado por el deseo de fabricar el más exquisito perfume que jamás hubiese existido. Esta novela y película es simplemente una ficción, pero las obsesiones existen en la vida real.

Alguna obsesión manifiesta el “matanovias” al cortar un mechón de cabello de sus víctimas y conservarlo cono trofeo.

Es muy importante que para disminuir los feminicidios, se capacite al personal de las agencias del ministerio público, para que aprendan a identificar, cuando se presenta una denuncia de violencia en contra de una mujer, si pudiese haber indicios de un comportamiento peligroso por parte del agresor. Sólo así se podrán salvar vidas.

Los delitos violentos no surgen de la nada, sino que son parte de un comportamiento evolutivo por parte de un agresor. Los feminicidios se anuncian con anticipación.

Un gran peso de responsabilidad en los feminicidios reside en la actitud de las autoridades respecto a la violencia contra las mujeres, pues este tipo de delito se minimiza como si tuviese una categoría menor y no se le da la atención adecuada, hasta que el agresor culmina en un asesinato.

Un violador que en su primer intento no recibe castigo, descubre que siempre habrá impunidad y puede ir subiendo la gravedad de la agresión hasta llegar al asesinato. Además, el sadismo termina desarrollándose si no hay un freno a la agresividad.

Está faltando una visión preventiva en las autoridades judiciales, tanto en el cambio de actitud y esto no se refiere a “sensibilización”, sino a imponer sanciones fuertes al funcionario que no atiende correctamente una denuncia, así como también capacitación en la detección de conductas agresivas de alto peligro.

También es necesario redimensionar el significado de la prisión.

En un contexto como el que vivimos hoy, podemos reconocer que no contamos con un sistema carcelario que pueda reeducar al delincuente, sino que lo especializa en las técnicas delictivas.

Gran cantidad de los delitos de secuestro y extorsión, se planean hoy dentro de las cárceles. Entonces, ¿Qué debemos esperar de la prisión?. La realidad es que ya debemos entenderla como una profilaxis social, que debe sacar de circulación a gente peligrosa. En lugar de que estén en la calle delinquiendo, preferible estén encerrados.

Por eso es que cuando por un error de procedimiento administrativo se libera un reo, esa autoridad comete un grave error que puede costar más víctimas.

Las autoridades deben dejar de tener una visión reactiva frente a este tipo de delitos de componente sexual. Deben resolver y castigar, sabiendo que con esto estarán resolviendo un problema que podría gestarse a futuro si continúa habiendo la impunidad que hay se vive.

¿Usted cómo lo ve?

@homsricardo
Facebook /RICARDO HOMS
www.ricardohoms.com
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