México, indefenso en El Golfo
Fausto Zapata
El Universal

Sábado 21 de junio de 2008

El 16 de enero de 2011 no es un día distante. En esa fecha vence la moratoria convenida por México y Estados Unidos para la explotación de petróleo y gas en nuestra frontera marítima del Golfo de México. Al día siguiente, cualquiera de los dos países podrá iniciar en el Hoyo de Dona, como suele llamársele, la extracción de los hidrocarburos subyacentes en la zona fronteriza

 

El 16 de enero de 2011 no es un día distante. En esa fecha vence la moratoria convenida por México y Estados Unidos para la explotación de petróleo y gas en nuestra frontera marítima del Golfo de México. Al día siguiente, cualquiera de los dos países podrá iniciar en el Hoyo de Dona, como suele llamársele, la extracción de los hidrocarburos subyacentes en la zona fronteriza.

Así quedó pactado en el Tratado entre México y Estados Unidos sobre la Delimitación de la Plataforma Continental en la Región Occidental del Golfo de México, más allá de las 200 millas náuticas, firmado en Washington el 9 de junio del año 2000.

¿Podrá Pemex hacer en los próximos 28 meses lo no hizo en los casi ocho años transcurridos desde el inicio de la moratoria? ¿Cuántos trabajos de prospección ha llevado a cabo la empresa paraestatal en esa región del Golfo, donde Estados Unidos ni siquiera reconoce plenamente la soberanía mexicana?

Al interpretar en su beneficio una disposición de la Convención de Derecho del Mar, explica el embajador Jorge Palacios Treviño, Estados Unidos considera que lo único que ambos países pueden hacer en su frontera marítima “es explorar la zona y explotar sus recursos, pero no tienen derechos de soberanía sobre esos recursos, o sea, por así decirlo, no tienen la propiedad de esos recursos. Y de ahí llega Estadis Unidos a la conclusión de que un Estado ribereño puede extraer, desde su lado, todos los recursos de los yacimientos de hidrocarburos comunes o compartidos”.

Del polígono occidental, el 60.36 % corresponde a México y el 39.36 % a Estados Unidos. En el pacto de Washington se estableció que, durante la moratoria, ninguna de las partes podría “explotar los recursos de hidrocarburos en una franja de 1.4 millas náuticas de cada lado de la frontera marítima”. El propósito del plazo fue, al menos en teoría, dar igual oportunidad a las partes para estudiar y delimitar los yacimientos en el polígono occidental —el Hoyo de Dona— a fin de alcanzar acuerdos respecto de su equitativa explotación.

 

Debemos al embajador Jorge Palacios Treviño, representante de México en las negociaciones de Washington, el relato de la tensas negociaciones con Estados Unidos en el 2000 y la descripción de los riesgos que enfrenta el patrimonio de este país en las vísperas del fin de la moratoria. Su libro La defensa del petróleo mexicano al trazarse la frontera submarina con Estados Unidos constituye una clara e informada advertencia para México.

 

 

 



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