Formato de impresión patrocinado por


Mineápolis: Drama y heroísmo mexicanos
José Carreño
El Universal

Viernes 03 de agosto de 2007

Los servicios de emergencia de las ciudades de Saint Paul y Mineápolis trabajaron ayer en busca de tantas como 30 personas perdidas aún en el colapso de un puente que la noche del miércoles causó cuatro muertos confirmados, incluyendo el mexicano Artemio Trinidad Mena, y 78 heridos

WASHINGTON.— Los servicios de emergencia de las ciudades de Saint Paul y Mineápolis trabajaron ayer en busca de tantas como 30 personas perdidas aún en el colapso de un puente que la noche del miércoles causó cuatro muertos confirmados, incluyendo el mexicano Artemio Trinidad Mena, y 78 heridos.

Al mismo tiempo, las autoridades federales ordenaron la revisión de todos los puentes del país que sean similares al que se derrumbó. La policía de Mineápolis indicó que se han visto cuerpos sumergidos.

Además de Trinidad, los otros tres muertos fueron identificados como Sherry Lou Engebretsen, una mujer de 60 años, de Shoreview, Minnesota; Julia Blackhawk, de 32 años, residente de Savage, Minnesota, y Patrick Holmes, de 36 años, de Mounds View, Minnesota.

Mientras buzos y trabajadores trataban de llegar a quizás medio centenar de vehículos que fueron arrastrados cuando el puente colapsó, las autoridades se apresuraron a descartar la posibilidad de un atentado terrorista pero enfrentaban una ola de indignación por considerarse que se trató de un problema estructural que tal vez pudo haber sido solucionado.

De hecho, la Casa Blanca reportó que desde 2005 se habían señalado problemas estructurales en el puente, construido en 1967, pero hizo notar también, a través del portavoz Tony Snow, que “si una inspección reporta deficiencias, el estado es responsable por acciones correctivas”.

En conferencia de prensa, el presidente George W. Bush ofreció condolencias gubernamentales y la ayuda posible para reconstruir el puente, que cruzaba el río Misisipi.

En primera instancia, envió a la secretaria de Transportación, Mary Peters, para apoyar trabajos y anunciar una contribución inmediata de cinco millones de dólares para los trabajos de escombro, pero viajará a la zona el sábado.

Peters ordenó la inspección de unos 750 puentes de construcción similar a la del que se desplomó en Saint Paul-Minneapolis en todo el país.

De acuerdo con la funcionaria, fue el segundo desplome de un puente de ese tipo en 25 años.

El puente era una de los principales vías de comunicación entre las llamadas “ciudades gemelas” de Saint Paul y Mineápolis, separadas por el río Misisipi.

El gobernador de Minnesota, Tim Pawlenty, ordenó a su vez una inspección de todos los puentes del estado, luego de asegurar que es “uno de los mejores de todo el país”, en tanto que Dan Dorgan, del Departamento de Transportación estatal, reportó que en 1990 se había señalado que el puente desplomado tenía deficiencias estructurales.

En Saint Paul, entre tanto, las autoridades trataban aún de determinar el número de víctimas y buscaban reducir el nivel del río para facilitar la búsqueda, dificultada por problemas de visibilidad y las corrientes. Buzos que trabajaban entre los escombros sumergidos anotaban las placas de vehículos que encontraban con la esperanza de rastrear por esa vía a sus dueños.

El rescate podría tomar varios días, indicó un portavoz policiaco. Los trabajos fueron suspendidos ayer por la tarde.

Tim Dolan, jefe de la Policía de Mineápolis, indicó que tenían certidumbre de que varias personas quedaron apresadas en sus vehículos y murieron, pero el saldo oficial seguía en cuatro muertos. De hecho, puntualizó que “personas que quedaron atrapadas, parcialmente aplastadas... le dijeron a trabajadores de emergencia que dijeran adiós... fue una escena asombrosa”.

Hazaña de Jeremy Hernández

En medio de la emotiva situación, hubo elogios y calificativos de “héroe” para Jeremy Hernández, un joven mexicano-estadounidense de 20 años de edad que trabaja como asistente de gimnasio e iba a bordo de un autobús con 52 niños y nueve adultos. Cuando el puente se desplomó, Hernández abrió la puerta trasera del autobús y ayudó a los niños a salir del vehículo.

Las partes del puente se desplomaron sobre tierra y otras ya en el agua, a profundidades que varían entre 1.2 metros y tres metros, pero el lodo, la cantidad de escombros y los intentos de bajar el nivel de aguas dificultaron los trabajos.

El puente servía como paso hasta para 140 mil vehículos diarios, de acuerdo con el Departamento de Transportación.

La Sociedad estadounidense de Ingenieros Civiles (ASCE) afirmó que entre 2000 y 2003, una investigación encontró que un 27% de los puentes del país podían ser considerados como estructuralmente deficientes o de plano obsoletos y determinó que se necesitaría una inversión de por lo menos nueve mil 400 millones de dólares anuales por los próximos 20 años para remediar esas deficiencias.



© Queda expresamente prohibida la republicación o redistribución, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL