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Alertan sobre la presencia de mafia rusa y china
Francisco Gómez y Silvia Otero
El Universal

Martes 31 de julio de 2007

La llegada de las mafias china y rusa a México y a todos los países de América ya no es una hipótesis, alertó el general Óscar A. Naranjo, jefe de la Policía Nacional de Colombia

La llegada de las mafias china y rusa a México y a todos los países de América ya no es una hipótesis, alertó el general Óscar A. Naranjo, jefe de la Policía Nacional de Colombia.

Señaló que un ejemplo de su presencia en México es el caso Zhenli Ye Gon, considerado por las autoridades mexicanas como el más importante traficante de efedrina y a quien se le decomisaron más de 205 millones de dólares

Por lo menos en Colombia, puntualizó el general Naranjo, se han encendido las luces de alarma, y advirtió sobre el interés de estas organizaciones criminales por estimular el negocio de las drogas en el hemisferioñ. .

Indicó que en el caso de la mafia china tienen evidencia de la llegada a América Latina de “unos personajes que han estado instalando salas de juego y casinos, de norte a sur, en una operación gigantesca y complicada”, que podría derivar en un gran mecanismo para el lavado de activos.

Según el artífice de la lucha contra los cárteles colombianos de la droga, el crecimiento en el consumo de las drogas de diseño, y dado que China es proveedor de efedrina fundamentalmente, “lo lógico es suponer que esa relación tendrá implicaciones en esa actividad”.

Añadió que la presencia de estos grupos delictivos complica el escenario de la lucha contra el crimen organizado en la zona, en todas sus vertientes, pero principalmente en el narcotráfico, por lo que consideró “convenientes” las reformas penales que proponen en México dar mayores facultades y atribuciones a los fiscales para combatirlo.

Encontró similitudes en las transformaciones y adaptaciones logradas por el narco en México y en Colombia. Agregó que la evolución y la dinámica de los narcotraficantes y sus organizaciones termina siempre como un desafío para la sociedad misma y el Estado, por lo que en la tarea de erradicar el tráfico de drogas se debe asumir una respuesta extrema y radical.



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