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| Discriminación, constante del mercado laboral |
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Redacción
El Universal Domingo 29 de julio de 2007 |
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Los empleadores condicionan plazas a raza, edad y apariencia física
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Millones de personas en el Distrito Federal y el estado de México no logran obtener un empleo digno y bien remunerado en la economía formal debido a su apariencia física, raza, edad o por tener discapacidad física o mental. La discriminación es una característica constante del mercado de trabajo en ambas entidades, donde autoridades, especialistas, empresas y organizaciones sociales reconocen como un déficit de nuestra cultura y de las leyes la exclusión a determinados sectores sociales de una oportunidad laboral. EL UNIVERSAL investigó las formas en que se discrimina en los mercados laborales del DF y el estado de México, y encontró, entre otras cosas, que algunos empleadores prefieren contratar a una mujer de “talla 5” antes que por su capacidad profesional. Otros descartan a quien padece una discapacidad sin conocer sus potencialidades, y menos están dispuestos a adecuar sus instalaciones. La experiencia y responsabilidad de los ancianos es insuficiente para convencer a los empleadores de contratarlos, pues los consideran decadentes y enfermizos. Los jóvenes tampoco la tienen fácil para encontrar trabajo, pues a las limitaciones del mercado laboral se suma la escasa disposición de las instituciones, privadas y públicas, a capacitarlos. Ni siquiera un título universitario les asegura un empleo. Y si el DF y su zona conurbada concentran al más importante grupo de indígenas del país, también se caracterizan por marginarlos a trabajos de poca paga y alto riesgo. Una de las alternativas para estos sectores es el autoempleo, mientras que organizaciones no gubernamentales y algunas iniciativas oficiales trabajan para romper barreras discriminatorias del mercado laboral para determinados grupos, aunque sus resultados son limitados. Pero el grueso de los que son discriminados por su aspecto físico, sexo, raza, edad o escolaridad tienen que hallar alternativas laborales, incluso la mendicidad, para cubrir sus necesidades básicas.
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