CIUDAD DEL VATICANO (Agencias).— El portavoz del Vaticano, el jesuita Federico Lombardi, dijo ayer que ha llegado el tiempo de la “verdad, de la transparencia y la credibilidad” y subrayó que “el secreto y la discreción no son valores que están de moda”.
En su intervención en un congreso “Testigos digitales”, dedicado a la comunicadores de los medios católicos, Lombardi comentó la difícil situación que está pasando la Iglesia, aunque sin hacer referencia específica a los casos de pederastia y las acusaciones contra la curia romana por haber ocultado durante años estos episodios.
“La situación que vivimos es extremadamente exigente y nos pide que seamos absolutamente creíbles y verdaderos”, dijo Lombardi durante su intervención en el congreso, que se está celebrando en el Vaticano, y en el que insistió la necesidad de “no tener nada que esconder”.
Lombardi reconoció que ha tenido “meses difíciles” por las exigencias de claridad de la prensa. Estableció que suelen existir problemas de comunicación entre eclesiásticos y medios de comunicación, porque lo que para los primeros son respuestas evidentes y claras, simples, no lo son para quienes parten de premisas y exigencias tan diferentes.
“El precio que estamos pagando nos dice que nuestro testimonio debe ser riguroso y coherente con respecto a lo que somos, contra toda hipocresía y dua-lidad”, precisó. “Debemos ser portadores de alegría, lealtad y verdad. Debemos ser testigos creíbles en lo que decimos y lo que hacemos, para que se entienda que detrás de cada palabra están nuestra mente y nuestro corazón”, dijo.
El papa Benedicto XVI también participó en el evento, pero no aludió al escándalo desatado por los casos de sacerdotes pederastas. El jerarca habló más bien sobre los peligros de internet. “La red manifiesta una vocación abierta, igualitaria y pluralista, pero al mismo tiempo marca un nuevo rumbo: se habla de la frontera digital”, dijo.
“Esta (frontera) separa a los incluidos de los excluidos y se agrega a las brechas que ya alejan las naciones entre sí e incluso en su interior”, agregó. Advirtió que, en este entorno, aumentan los “peligros de homologación y control”, de “relativismo intelectual y moral”, que se pueden reconocer en una pérdida del espíritu crítico, en la reducción de la verdad a un juego de opiniones.
Ayer, el sacerdote católico retirado Rik Deville dijo a la agencia Associated Press que hace 15 ó 17 años él acusó al obispo de Brujas, Roger Vangheluwe, por haber abusado sexualmente de un niño, pero que el arzobispo Godfried Daneels, con quien habló, “estaba tan furioso que no quiso hacer nada”. El obispo presentó su renuncia el viernes.
En Roma, colectivos pro gays se manifestaron en contra de las declaraciones del secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, quien asoció la pederastia con la homosexualidad. “Los gays no son en problema”, rezaban algunas pancartas. En Lima, capital peruana, hubo una protesta similar frente a la Nunciatura Apostólica. “La pedofilia es un crimen, la homosexualidad no” era uno de los eslóganes coreados por los manifestantes.