TEGUCIGALPA.— Los hondureños votaron ayer para elegir nuevo
presidente, cinco meses después del golpe de Estado que hundió al país
en una crisis política, en comicios considerados ilegítimos por la
mayor parte de América Latina pero respaldados por Estados Unidos.
En un ambiente caldeado, simpatizantes del depuesto mandatario
Manuel Zelaya, quien llamó a desconocer las elecciones, chocaron con
policías en la norteña ciudad de San Pedro Sula, y fueron reprimidos
con gases lacrimógenos.
Medios de comunicación dieron la victoria en las elecciones al
candidato del Partido Nacional, Porfirio Lobo, con una amplia ventaja
de entre 16 y 17 puntos sobre su principal rival, Elvin Santos.
Radio América, en base a datos del Tribunal Supremo Electoral (TSE),
señaló que Lobo ganó con 55.86% de los votos, frente a 38.24% del
liberal Elvin Santos, mientras que la emisora HRN dio a Lobo el 55.46%
y a Santos el 39.19%.
Los centros de votación cerraron sin que se observaran electores
esperando para sufragar. El Frente de Resistencia contra el Golpe de
Estado afirmó que la abstención en las elecciones generales celebradas
ayer en Honduras fue de entre 65% y 70% y proclamó “la victoria” sobre
el régimen golpista.
“En términos generales, la abstención real va a estar entre 65 y
7%”, dijo el líder campesino Rafael Alegría, uno de los dirigentes del
Frente de Resistencia que reclama la restitución en el poder de Zelaya,
derrocado el 28 de junio.
Alegría señaló que “está clarísimo que hay un rechazo a la
legitimación del golpe, el pueblo ha dado un golpe al golpe de Estado y
definitivamente va a ser difícil que el pueblo y la comunidad
internacional reconozcan estas elecciones”.
Lobo, el favorito de las encuestas, votó en su ciudad de Juticalpa,
una localidad ubicada a 125 kilómetros al este de la capital. Santos
votó en Tegucigalpa.
Proceso ilegítimo: Zelaya
Zelaya emitió un comunicado en el que sostuvo que con base en
información “estadística, técnica y científica de más de mil 400 puntos
en los departamentos que representan 80% de la población, el
abstencionismo oscila en 65%”.
De esa cuenta, dijo, “como presidente de los hondureños declaro este
proceso ilegítimo y debe ser anulado y reprogramado en un estado de
derecho”.
El presidente de facto, Roberto Micheletti, había llamado a la
población a acudir de forma masiva a las urnas instaladas en 5 mil 370
centros de votación. “No tengamos miedo, porque hay garantías de las
Fuerzas Armadas, los reservistas y los policías”, dijo. Unos 16 mil
militares, 14 mil policías y un contingente de cinco mil reservistas
velaron por la seguridad de los comicios. Hasta el incidente en San
Pedro Sula, la jornada pareció transcurrir con normalidad. En
Tegucigalpa se observaron caravanas con banderas y fotografías de los
candidatos recorriendo las calles con bullicio. Estados Unidos, Perú y
Costa Rica dijeron que si las votaciones se efectúan de una forma
transparente y creíble, reconocerían los resultados. Otros países, como
Ecuador, Uruguay, Brasil y varios más, rechazaron avalar el proceso.