TEGUCIGALPA.— El presidente de facto de Honduras, Roberto
Micheletti, reiteró ayer que él, su esposa y otros miembros de su
gobierno han recibido amenazas de muerte, de las que responsabilizó al
derrocado presidente Manuel Zelaya.
Dijo que incluso le habían puesto
precio a su cabeza, pero aseguró también que eso “no me intimida, no me
da miedo”. Según Micheletti, además de él han sido amenazados el jefe
del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, general Romeo
Vázquez, junto con “otros funcionarios”, cuyo nombres evitó
proporcionar.
Desde La Mosquitia, una vasta zona selvática y
fronteriza con Nicaragua, se ha montado una operación para atentar
contra sus vidas, así como las de otros miembros de su gabinete, indicó
el gobernante de facto.
Dijo que en la operación han sido contratados ciudadanos de Nicaragua y Colombia.
Las
declaraciones de Micheletti se produjeron en la misma jornada en que se
retomó el diálogo entre las comisiones del gobierno de facto y de
Zelaya, con la advertencia de Estados Unidos de que “se está acabando
el tiempo” para encontrar una solución a la crisis.
Los
representantes de ambas partes se reunieron para abordar oficialmente
una propuesta del mandatario de facto en la que acepta que el
Parlamento resuelva si se reinstala o no a Zelaya en el poder. Estas
conversaciones contaron con el acompañamiento de un enviado de la
Organización de Estados Americanos (OEA) y de una misión estadounidense
encabezada por el subsecretario de Estado para el Hemisferio
Occidental, Thomas Shannon.