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Dinero compra privilegios dentro de Reclusorio Norte

El resto de los internos se hacina en celdas insalubres
Miércoles 03 de junio de 2009 Claudia Bolaños | El Universal
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claudia.bolanos@eluniversal.com.mx

La vida en el interior del Reclusorio Norte se retrata mísera, en medio de la suciedad que acompaña las carencias de los presos que, por no tener dinero para pagar celdas individuales, deben compartir en condiciones de hacinamiento las crujías con otros internos.

En un video obtenido por EL UNIVERSAL del interior de ese penal, se revelan las condiciones en que vive la mayoría de los 12 mil internos, muchos de los cuales aún esperan ser sentenciado. Esa situación, según la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), no permite un verdadero proceso de readaptación social de los infractores.

El Reclusorio Norte tiene capacidad para 5 mil 631 internos, pero alberga a 12 mil. No es el único centro penitenciario con sobresaturación, pues las mismas cifras oficiales aceptan que hay un sobrecupo de casi 110%.

El crecimiento desmedido de la población penitenciaria se refleja en las atestadas celdas que en el año 2001 mantenían a 16 mil 500 internos. Ayer sumaban más de 40 mil en las 10 instalaciones penitenciarias capitalinas.

Mugre por todas partes

Las imágenes obtenidas muestran la falta de higiene, con paredes manchadas de mugre y cochambre, instalaciones sanitarias en pésimo estado y paredes pintadas sólo en zonas en donde los privilegios se pagan.

Destaca que reos consultados indicaron que, a pesar de que no se permitió la entrada de la visita durante la contingencia sanitaria por el brote de influenza, no se les otorgaron cubrebocas ni se les dieron los instrumentos para hacer una mejor limpieza.

El video no deja lugar a dudas de ello, pues en algunas paredes se observan los carteles que el gobierno del Distrito Federal distribuyó durante esos días con las recomendaciones a los habitantes sobre cómo protegerse e identificar los síntomas.

Las imágenes confirman los testimonios recabados por el ombudsman capitalino: las instalaciones, en general, muestran un descuido físico, sobre todo en higiene y funcionalidad.

Por ejemplo, se observa agua sucia y encharcada por doquier; los internos permanecen recostados durante el día, sentados sin hacer nada, como signo de la falta de oportunidades para el trabajo, el estudio y el tratamiento en prisión. Colchonetas de hule espuma son tendidas en el piso y sobre camastros de cemento, a manera de colchón. Por el día, ese material es enrollado y colocado en los pasillos, para dar un uso distinto a los camarotes, generalmente como mesas.

Mugre por doquier se ve en celdas hacinadas, en donde hombres sin poder económico buscan un lugar en el piso, pues cada espacio es utilizado sobre todo para colgar ropa.

Existen áreas “VIP”

No obstante, en otras tomas se ve una estancia donde hay una cocineta, piso láminado de madera y una cama con colchón y cobertores; es el dormitorio de un preso adinerado.

Las imágenes muestran una descarada corrupción que permite que un espacio sea usado como un gimnasio de uso exclusivo. Caros aparatos, de más de 10 mil pesos, están en esa celda, mientras otras se desbordan de presos que no tienen siquiera en dónde dormir.

Ropa en ganchos o doblada, trastos, así como cobijas y cubetas, terminan por abarrotar los dormitorios tanto en el interior de las celdas como en los pasillos que, en cambio, lucen limpios en una zona, de las llamadas “VIP”.

En los espacios destinados para el resto, por doquier hay agua sucia, encharcada, proveniente de lavar la ropa en el piso o incluso sobre alguna pared. En los dormitorios con privilegios hay micas transparentes, a manera de ventanas, con las que se contienen el polvo, el frío y el aire en las crujías. En algunas otras celdas los baños están en pésimo estado, mientras que en otras hasta hay cortinas de plástico, con instalaciones hidraúlicas en perfecto estado y todo lo usa sólo una persona.



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