No han bastado un consejo autónomo y un código autorregulatorio, ni un
“compromiso de transparencia” firmado con el gobierno federal. Las
prácticas no éticas en la relación entre la industria farmacéutica y
los profesionales de la salud, incluyendo el pago de sobornos, están
“muy arraigadas” y “no cambiarán de la noche a la mañana”, acepta, con
preocupación, Jaime Uribe de la Mora, presidente de la Cámara Nacional
de la Industria Farmacéutica. Las peores consecuencias, agrega, son el
daño que producen al sistema nacional de salud y a los pacientes,
aparte de impedir una competencia sana en el sector farmacéutico.
EL UNIVERSAL publicó el martes pasado un reportaje producido por la
Unidad de Investigación que documenta con precisión los recursos
cooptadores de corporativos farmacéuticos hacia médicos y pacientes, ya
sea mediante obsequios y el financiamiento a ellos y sus familiares de
viajes a congresos y seminarios nacionales e internacionales.
El dirigente de la Canifarma advierte en entrevista que si bien
estas prácticas comenzaron a ser reguladas desde 2005, estableciendo el
Consejo de Ética y Transparencia de la Industria Farmacéutica (órgano
autónomo) y el Código de Buenas Prácticas de Promoción de la Industria
Farmacéutica, no todas las empresas afiliadas los respetan.
Podría parecer insólito, pero de 2005 a la fecha, explica Uribe de
la Mora, la propia cámara ha interpuesto ante el Consejo 49 quejas
contra empresas asociadas que realizan prácticas proscritas, como dar a
los médicos obsequios que superan el valor permitido, “patrocinar”
viajes a familiares o realizar pagos a trasmano a profesionales de la
salud.
Según las estadísticas del Consejo referido, 40% de las quejas
presentadas por la Cámara fueron contra agremiadas que realizaron
“pagos indebidos” a médicos. Uribe de la Mora precisa que no se
considera “pago indebido” el que un médico asista patrocinado por una
empresa a un congreso científico, sino que aquella pague, además, los
gastos del acompañante.
Asimismo, 25% de las quejas fueron por “publicidad imprecisa,
confusa o engañosa”; 20% se originó porque durante un congreso médico
se realizaron actividades no relacionadas con la formación profesional,
como “ofrecer un show de un cantante; eso está prohibido... ese tipo de
hospitalidades inducen a que el médico se sienta comprometido con la
industria”, explica el dirigente.
Y 15% restante fue contra empresas que dieron obsequios “prohibidos
en las prácticas de promoción”. El Código de Buenas Prácticas de
Promoción de la Industria Farmacéutica asienta que los laboratorios
pueden obsequiar a médicos regalos “de poco valor”, es decir, que no
rebasen 10 salarios mínimos, a menos de que se trate de material
científico, cuyo costo no podrá ser mayor a 40 salarios mínimos.
El presidente de la Canifarma asegura que de las 49 quejas, 47 han
sido resueltas a través de amonestaciones y sanciones económicas (cuyo
monto dice ignorar). “Todas las compañías involucradas han aceptado las
resoluciones, sólo en tres casos han expresado desacuerdo, pero al
final todas han acatado plenamente lo que ha resuelto el Consejo”.
“Por ética”, el dirigente se negó a proporcionar los nombres de las empresas farmacéuticas sancionadas.
“Antes era más fácil influir”
—Dice que hace tiempo comenzó a cambiar la relación de la industria con médicos. ¿Cómo era?
—Hace 10 años hubo denuncias porque había prácticas en las que, por
ejemplo, los laboratorios hacían invitaciones no sólo a congresos, sino
a viajes de lujo, a cruceros, para convencer a los médicos de que sus
productos eran los mejores. Daban obsequios a los médicos no sólo
privados, sino a los de instituciones (públicas), porque ellos son, al
final, los que van a definir cuál será el consumo de determinados
productos que tendrán instituciones como el Seguro Social, el ISSSTE,
Pemex... Desde 2005 comenzó un cambio de la industria.
—¿Las consecuencias de estas prácticas para el sistema nacional de salud, los pacientes y la industria?
—Afectan a los tres sectores. Antes había prácticas que inducían,
incluso, a funcionarios públicos y a médicos que trabajan en
instituciones públicas, a ingresar en los cuadros básicos medicamentos
de patente que son caros, lo cual no se justificaba plenamente porque
había otros con la misma función, más económicos.
—¿Esto sigue haciéndose?
—Ahora, el Consejo de Salubridad General es muy cuidadoso cuando se
incluye un nuevo producto en cuadros básicos... Cuando no existían
estos códigos (de ética y buenas prácticas) era más fácil influir y
había menos trabas para ingresar un medicamento en los cuadros básicos
y beneficiar a una empresa... Antes de 2005 se daban esas prácticas no
éticas... desde hace tiempo se están cuidando estas cosas.
—¿Las consecuencias para pacientes?
—Con los pacientes el problema es que muchas veces una publicidad
engañosa puede inducir a la auto-receta, con lo cual mucha gente no va
a tener el beneficio esperado.
—¿Y para la industria?
—Antes, con las malas prácticas, las compañías hacían congresos o
viajes de placer con los médicos, para hacerles sentir que su producto
era mejor que el de la competencia, por ejemplo de una industria
nacional. Buscaban quitar competencia... incluso perseguían
(convertirse en) monopolios para tener mejores precios y mayor
utilidad.
—¿Financian a organizaciones de médicos o pacientes?
—Antes era una práctica común; ahora, en el código está prohibido.
Antes para que pudieran entrar los representantes médicos de los
laboratorios tenían que pagar una cuota a hospitales o clínicas.
—Médicos entrevistados aseguran que está práctica continúa sobre todo en hospitales privados.
—Está prohibido. Incluso de 2005 a la fecha el Consejo de Ética y
Transparencia de la Industria Farmacéutica ha presentado 14 quejas
contra sociedades médicas, hospitales públicos y privados del Distrito
Federal y distintos estados, por prácticas contrarias al compromiso con
la transparencia (que suscribió la industria con la Secretaría de
Salud)
—¿Por qué se han presentado las quejas?
—Porque cobran por dejar pasar a los visitadores médicos. En el caso
de las asociaciones médicas, porque han incurrido en una falta de
ética... Ciertas asociaciones médicas estaban acostumbradas a recibir
dinero y lo utilizaban para financiar investigaciones. (No recibir)
mucho de esos presupuestos que recibían de la industria farmacéutica
les ha afectado. Lo que se busca es que haya la mayor transparencia.
—¿Cuántos representantes médicos tiene registrados la Cámara?
—No tiene registrados los representantes médicos... casi todas las
empresas grandes tienen más de mil representantes en toda la República.
—Para una relación realmente transparente entre industria y gremio
médico, ¿no debería cancelarse la entrega de obsequios a los
profesionales de salud?
—Creo que sí. Es algo que está en continua revisión.