AGUASCALIENTES, Ags.— La granja San José logró en menos de nueve meses
una productividad inexplicable y poco sospechosa que cualquier
campesino de la comunidad hidrocálida Los Montoya, del municipio El
Llano, habría querido tener.
De una mañana a otra empezaron a llegar camionetas, maquinaria
pesada y hombres a trabajar: “Eran unos 40... se les veía entrar un
lunes y salir hasta el siguiente domingo”.
Las labores en el campo parecían nunca terminar, pues la intensa
actividad en las más de 200 hectáreas de terreno, 17 naves industriales
y una pequeña fábrica justificaban el ingreso de camionetas tipo Torton
“hasta en las noches”.
Justo ahí, 40 kilómetros al oriente de la capital de Aguascalientes,
el Ejército encontró un enorme invernadero de mariguana. Las casi 10
toneladas de droga y las 15 mil plantas decomisadas el sábado pasado
fueron lo menos sorprendente ante el descubrimiento de una sofisticada
tecnología de cultivo.
En las naves de siembra se guardaba la droga en semilla, había
moldes con germinados, plantas en crecimiento, y todas las condiciones
artificiales para mantener el clima a modo. No faltaban las cámaras de
secado, de refrigeración y área de empaquetado. En greña, empaquetada,
suelta, en polvo... todas las modalidades ofertadas en el mercado
negro.
Incredulidad de campesinos
“Ese rancho no sobresalía en años anteriores por la producción de
lechuga, pero la maquinaria que entró los sacó adelante”, platica
Ezequiel Guerrero, un humilde campesino.
Alejandro Campos, quien con apoyo de su viejo tractor cosecha maíz,
calabaza, frijol y lechuga, dice: “Hace como nueve meses comenzó a
haber demasiado movimiento. Lo único raro es que entraban unas
camionetotas en la noche y nunca las veíamos salir”.
El hallazgo obligó a la Procuraduría General de la República (PGR) a
nombrar como delegado a Miguel Nava Alvarado, quien encabezará la
investigación en coordinación con el recién designado secretario
estatal de Seguridad Pública, Rolando Eugenio Hidalgo Eddy. La plaza
estaba vacante desde hace tres meses.
En la granja San José, la droga pasaba por tres grandes secciones
habilitadas con tecnología de punta. En la primera se plantaba la
semilla y se regaba gota por gota, para acelerar 300% su crecimiento.
Luego, las pequeñas matas eran trasladadas a la zona de riego
hidropónico (cultivo con soluciones minerales, en vez de tierra), donde
recibían luz artificial las 24 horas.
Ya cuando las plantas estaban maduras, se deshidrataban en la
tercera sección con secadores industriales para ropa. Ahí mismo se
desmenuzaba y empaquetaba con dos distintos métodos: en tabiques y al
alto vacío con esencia de mostaza, para confundir el olor de la droga y
evitar su reconocimiento por medio del olfato de perros policía.
Actualmente, la narcogranja está custodiada por efectivos del
Ejército mexicano. A su alrededor, campesinos sorprendidos por la alta
productividad de la “lechuga”.
Riqueza en municipio marginado
No hay recurso oficial que pueda reactivar de esta manera una
extensión de tierra en tan poco tiempo, como sucedió en uno de los
municipios más pobres de esta entidad, comentan sus habitantes. Ni los
de Procampo, ni la Comisión para el Desarrollo Agropecuario del Estado
de Aguascalientes, ni del Fondo Aguascalientes, ni los incentivos al
campo de la Comisión Federal de Electricidad.
Francisco (Fernando) Muñoz González, el dueño del rancho, se asegura
que recibía recursos oficiales para apoyar sus actividades agrícolas.
Lo cierto es que de los más de 40 hombres que trabajaron en la granja
San José, ubicada en una región humilde de Aguascalientes, y que
lograron reactivar a su manera al campo, sólo hay cuatro detenidos,
ninguno es el dueño.