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Como candidato a gobernador de Puebla, Mario Marín se comprometió a presentar su declaración patrimonial y cumplió... pero sólo una vez. Actualmente conocer ese dato es un “factor de riesgo para la estabilidad del estado”, argumenta la administración local.
Tampoco es posible conocer cuánto ha gastado para reforzar su imagen pública, porque es un secreto que de revelarse “afectaría la seguridad” de Puebla.
Los sectores legislativo, empresarial y académico de la entidad coinciden en que el actual gobierno es el “reino de la opacidad, del dispendio y el engaño”. Además, consideran que Marín ejerce el poder con una concepción autoritaria.