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Invade desesperación a damnificados de Tabasco

Desabasto de comida acelera malestar y éxodo
Lunes 05 de noviembre de 2007 Roberto Barboza, Alberto Morales y Sergio Jiménez | El Universal

alberto.morales@eluniversal.com.mx sergio.jimenez@eluniversal.com.mx

VILLAHERMOSA, Tab.— La crisis de abasto de víveres, sumada a la parálisis comercial y financiera derivadas de las inundaciones, ha ocasionado que familias enteras abandonen desesperadas la ciudad.

Miles de tabasqueños se quejan por la falta de comida y en los albergues ya se han detectado alimentos en mal estado. Incluso voluntarios de otras entidades que participan en las labores de rescate señalan que la gente comienza a ponerse agresiva por la falta de alimento y agua.

“No es que no haya comida, sino que no hay personal para prepararla, comenta Sonia Melgar, una mesera voluntaria de Yucatán que apoya en esta ciudad. La falta de personal se acentúa en los centros de abasto, donde choferes, estibadores y vendedores, quienes perdieron su patrimonio, no pueden asistir a trabajar.

En este contexto, el presidente Felipe Calderón anunció un programa de amnistía fiscal que considera la condonación en el pago de impuestos, la cancelación del pago por servicio eléctrico durante tres meses y un plan de reestructuración que incluye obras hidráulicas.

Además, plantea la posible condonación de adeudos por luz, y la aplicación de un esquema para la compra de enseres domésticos entre quienes perdieron todo a causa de las inundaciones.

En su tercera visita a la zona devastada, Calderón hizo un llamado a no usar políticamente la tragedia. “Que nos una la idea de reconstruir Tabasco”, subrayó. Antes, en Acapulco, Guerrero, calificó de imperativo “dejar de lado las discrepancias y los intereses parciales para salvaguardar el interés de la nación”.

Mientras las aguas desbordadas de los ríos Grijalva y Carrizales dejaron de avanzar sobre la mancha urbana, miles de familias, incluso no damnificadas, abandonan la ciudad por el desabasto, pero también porque no hay albergues suficientes.

Las autoridades estatales coordinan el apoyo a las familias que desean abandonar la capital, y proporcionan transporte gratuito a ciudades cercanas.

Ayer se organizaron caravanas de autobuses al bajar el nivel del agua en las carreteras Villahermosa-Macuspana y Villahermosa-Teapa, por donde los vehículos pequeños aún no pasan. Guadalupe Guzmán, quien esperaba el autobús a Cárdenas, dijo que salía obligada por el pesado ambiente y lo inhabitable de la ciudad.

Otro de los problemas que enfrentan los afectados es la acumulación de basura, ante la falta del servicio de recolección.



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