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Crece mercado de tesis por encargo

Estudiantes y profesionistas pagan para que ´alguien´ les realice el proyecto, la documentación, la investigación y la redacción del trabajo final, en algunos casos, en sólo 15 días. Los clientes son egresados de universidades públicas y privadas; 80% necesitan el título para tener un mejor puesto
Martes 02 de enero de 2007 PAOLA ZÁRRAGA | El Universal

Para muchos estudiantes o pasantes de diversas especialidades, el proceso de titulación es un engorroso trámite que tarda varios meses o hasta años, pero para otros puede ser cuestión de días si pueden pagar para que alguien más les realice la tesis.

"¡Tesis urgentes!", "¡Titúlate ahora, hacemos tu tesis!", "¡Seriedad y efectividad. Trabajos urgentes!" son anuncios clasificados que se consultan a diario en periódicos o sitios de internet para encontrar la mejor opción y con ello obtener el grado de licenciatura o, incluso, de maestría.

Sólo basta hacer una buena búsqueda en internet para encontrar a "profesionales" que se dedican a la "asesoría de tesis" de cualquier nivel y carrera, a cambio de sumas de dinero que pueden llegar a los 20 mil pesos.

Para encontrar trabajo, para ascender de puesto o porque no tienen tiempo y les interesa terminar el trámite, cientos de personas buscan quien les haga "el trabajito" para luego presentarlo como propio en las universidades.

Sin importar la forma, sino el objetivo, decenas de profesionistas pagan con la finalidad de que otras personas les realicen desde el proyecto, la documentación, la investigación, hasta la redacción del trabajo final, en algunos casos, en tan sólo 15 días.

Las opciones encontradas en internet van desde un nombre y un número telefónico para entrar en contacto con "el asesor", hasta toda una academia dedicada, entre otras cosas, al negocio de "asesorar tesis" y cuyo objetivo es que el cliente obtenga el título sin importar que no haya redactado una sola línea.

Así lo señala Alfonso Calzada, quien se define como "un profesional de una universidad privada" que se dedica a "dar asesorías" y a quien se puede contactar por medio de la red.

"Lo que nosotros ofrecemos es un servicio de búsqueda de información, organización y redacción. No es que vendamos tesis", afirma Calzada, quien de esta forma intenta convencer a las personas que buscan su ayuda de que "no están haciendo nada malo, pues lo más importante es que el cliente se titule".

Los clientes, principalmente egresados de carreras como Filosofía, Derecho, Psicología, Mercadotecnia, Administración y del área social como Sociología y Comunicación, de universidades públicas o privadas, llegan a estos despachos por recomendación y por los anuncios en internet, sobre todo en verano.

Sin mencionar nombres de instituciones por la confidencialidad hacia sus clientes, Calzada asegura que trabajan "para alumnos y egresados de todas las universidades, pero son más los que pertenecen a las privadas, por la facilidad económica".

En internet se puede encontrar a varios "especialistas", como a Calzada, e incluso institutos que ofrecen los servicios de "asesoría de tesis" cuyo precio oscila entre 12 mil 500 y 20 mil pesos, según la carrera, el tema, el proyecto -si ya se tiene- y el tiempo en que el cliente desea el trabajo listo, además de la cantidad de "profesionales" que la elaboración de la tesis requiera.

La mayoría de los universitarios ve este requisito como un reto para poner en práctica los conocimientos adquiridos durante la carrera; sin embargo, mucha gente recurre a este tipo de servicios porque en el trabajo les solicitan el título para ascenderlos, por falta de tiempo o simplemente porque no quieren hacerlo y hay "juniors que pagan para que les hagas todo".

El anuncio de Calzada en Internet -número 15028289 del sitio segundamano.com.mx- recibe aproximadamente 11 visitas al día y del 5 de octubre a la fecha este contacto ha registrado 143 visitas, pues el texto es atractivo: "Titúlate ahora, tesis urgentes, búsqueda de información, redacción y corrección de estilo. Seriedad y efectividad. Trabajos urgentes".

De las personas que solicitan ayuda, 80% trabajan y necesitan el título para tener un mejor puesto, aseguran tanto Calzada como Julio Eduardo Ramos Talavera, quien dirige el Sabazios Institute México y Latinoamérica, centro que, entre otras actividades, se dedica a la "asesoría de tesis".

"Tenemos muchas solicitudes de maestría y doctorado, cuatro de cada cinco son de ese nivel y las de licenciatura son sobre todo de universidades privadas", indica.

Los profesionales que ahí laboran (filósofos, comunicólogos, abogados e ingenieros, etcétera) "tienen la capacidad para desarrollar un tema hasta en 15 días y asesoraría sin costo adicional para la presentación del examen de grado, todo ello siempre y cuando éste se ajuste a la cartera de profesionistas que integran el instituto".

La mayoría de los trabajos que realizan son para alumnos de universidades públicas y privadas -y que por razones de seguridad de sus clientes no mencionaron-; son sobre todo de áreas sociales y humanas, pero hay quienes se aventuran a hacer una tesis de Odontología y hasta de Medicina.

Sin embargo, algunos, honestos declinan trabajos en estas áreas, pues son de mayor dificultad y riesgo para el cliente.

Este tipo de negocios crece cada vez más, dicen los que se dedican a él. En una sola página de servicios en internet se pudieron encontrar al menos 15 contactos que ofrecen la venta de tesis en la ciudad y zona conurbada.

Los trabajos no tienen garantía y cualquier persona corre el riesgo de toparse con charlatanes que sólo quieren obtener dinero y plagian tesis ya hechas de algunas universidades, las mezclan y tienen una nueva.

"No somos un despacho que se dedique a la comercialización de tesis, sino que asistimos a clientes cuyo nivel de responsabilidad laboral les impide hacerse cargo del trabajo por sí mismos, atendiéndolos personalmente con el fin de cubrir las lagunas académicas que la falta de realización propia del trabajo, como la ida a las bibliotecas y la captura de texto, pudieran generar", argumenta Ramos Talavera.

En su despacho, dice, se puede realizar la investigación, enriquecer el tema, llevar a cabo el desarrollo, sistematizar la información, darle corrección de estilo, todo ello a partir de la iniciativa del cliente y sus puntos de vista. Es decir, "le facilitamos las cosas".

-¿Facilitarle las cosas es hacérselas?

-No, para nada; facilitarle las cosas es acercarle las cosas, nosotros lo asesoramos. Involucramos al cliente en el proceso: la línea de investigación, los aspectos y temas a abordar; su punto de vista es importante y sobre eso partimos para hacer el trabajo.

En la academia de Ramos Talavera el proceso que se sigue para la "asesoría" es el siguiente:

"Te ponemos a una persona con un nivel académico mayor al que tú presentas y con experiencia de muchos años en la materia. Requerimos todo adelanto que el cliente tenga, pues lo más importante al final es que logres titularte y que lo hagas en el menor tiempo posible", pues en su opinión los trabajos largos a este nivel se abandonan: "A los tres meses te fastidias, no le encuentras sentido, y tienes trabajo que sí te deja dinero, y se olvidan de la tesis; por ello, entre mas rápido salga y vean los beneficios, es mejor".

De acuerdo con Ramos, hay decenas de personas que sólo quieren pagar para que les hagan la tesis, arriesgándose a perder su dinero por un trabajo mal realizado, pero después el alumno se encuentra con que es un plagio de su misma escuela, que no entiende nada y que no pueden defender su trabajo en el examen.

"Pero nosotros acompañamos al cliente en el proceso, lo involucramos", reitera.

El servicio que muchos ofrecen no es limitado, pues en algunos casos también se trabaja a escala nacional. "Hemos tenido cuentas en Tamaulipas y Guerrero, y si es necesario viajar lo hacemos, pero nuestro concepto es on line, un dominio formal como el .com en internet, nosotros le abrimos subdominios al cliente para el intercambio de información vía FTP; eso nos permite no estar sujetos a las cuotas de información que te permiten los mails, pues aunque tienen gran capacidad de almacenamiento, no así de transmisión".

A través de eso, asegura, intercambian información y se está constantemente nutriendo al alumno. "Es algo totalmente privado, se maneja vía user name y password, y el contacto es directo con el asesor, con él se coordinan para todo".

Ello, indica Ramos Talavera, les permite realizar hasta cinco trabajos a la vez, de los que se encargan las 10 personas que laboran en esta ciudad y otras más, que están en la sede original de este instituto, Tlaxcala, la cual cuenta ya con cuatro años de experiencia.

De acuerdo con estos asesores, los alumnos hoy en día no saben investigar, pueden tener buenas ideas pero no las saben aterrizar, pues a lo largo de la carrera van acumulando deficiencias con las que al final se topan y no pueden pasar.

Asimismo, opina que los asesores en las universidades ven la tesis como un trámite administrativo más y no prestan la atención necesaria a cada alumno porque asesoran muchas investigaciones a la vez.

"Si no se redimensiona el sentido de hacer tesis, es preferible fortalecer el rigor académico durante el trayecto escolar, de manera que no pase el que no cubra los requisitos impuestos, y no que al final se topen con esta barrera", señala.

El problema, dice, no es si hay o no que hacer tesis para licenciar los estudios de una persona, sino que se replantee el sistema educativo, pues "las tesis o los índices de titulación nos están señalando que hay un grave problema en él".

Para Julio Eduardo Ramos Talavera la proliferación de estos despachos no es gratuita, "si hay tanta gente que se dedica a la mercantilización de lo académico es porque hay demanda y hay alguien que está aprobando estos trabajos, que no necesariamente están mal hechos, pues muchos tenemos nivel profesional".

Y aunque en su opinión es teóricamente imposible saber si una tesis no ha sido escrita por el alumno que la presenta, ello no excusa la responsabilidad que tienen las universidades de cuidar su acervo.

"¿Para qué piden las tesis? ¿Para archivarlas nada más?, si no hacen nada es que no les interesa, es como la piratería: todos saben que existe, pero no hacen nada al respecto", concluyó el asesor.



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