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Lenguas en extinción; UNESCO al rescate

De las 63 que hay en el país, 20 están por desaparecer, según la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas. Naciones Unidas propone el uso de internet para evitar la debacle lingüística mundial
Martes 21 de febrero de 2006 Guillermina Guillén | El Universal

Hace dos años, cuando en la Presidencia de la República se determinó instalar un Consejo de asesores indígenas para promover la participación de todos los pueblos en los temas que les afectan, se presentó un problema: los "aguacatecos" y los "tecos" no fueron localizados de modo que el listado se elaboró sin ellos.

Se supo que hasta el año 2000 habían sido ubicados 50 hablantes del teco y 59 del aguacateco en Chiapas y, sin ser un pronunciamiento oficial; con su exclusión del grupo de 123 consejeros indígenas del presidente Vicente Fox, los hablantes del Teco y el Aguacateco han sido dados por desaparecidos.

El ciberespacio es, hoy, la alternativa que Naciones Unidas propone a nuestro país y a otras 199 naciones del mundo para evitar esta debacle lingüística y lo enfatizará este martes 21 de febrero, fecha destinada para conmemorar el "Día Internacional de la Lengua Materna", para "proteger el patrimonio inmaterial de la humanidad y preservar la diversidad cultural" pues se estima que más del 50% de las 6 mil lenguas que se practican en el planeta, están en peligro de desaparición.

De acuerdo con un Atlas de las lenguas en peligro en el mundo promovido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, México ha perdido 110 idiomas a lo largo de su historia. El chiapaneco y el cuilateco habían sido los últimos. Dejaron de ser registrados a partir de la segunda mitad del siglo XX.

La iniciativa de Naciones Unidas ubica a México como una de las naciones prioritarias porque posee al mayor contingente indígena de América, es decir, unos 10 millones de hablantes de 63 lenguas originarias o maternas, además del español. Este país -se afirma- tiene la mayor diversidad lingüística no sólo por la cantidad practicada, sino por la variedad de sonidos, estructuras gramaticales y por las formas de ver el mundo ahí contenidas.

Norte y sur bajo amenaza

De acuerdo con la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, CDI, de las 63 lenguas habladas, casi 20 están por desaparecer pues cada una tiene menos de mil practicantes; sin contar que se perdieron 40 en menos de 100 años.

En Chiapas y en Baja California, están la mayor parte de las lenguas amenazadas del país pues además de las citadas, también ha disminuido el número de hablantes en la primer entidad del motocintleco o mochó (692); cakchiquel (675) y del lacandón o hach t´an (896); mientras que en Baja California están por perderse el kiliwa o ko´lew que era practicado sólo por 107 indígenas, en su mayoría adultos y ancianos; el cochimí (226); el kumiai o kumeya (328) y el pai pai o akwa´ala (418). En Campeche están por extinguirse el ixil (224), el quiché (524) y el kekchí (987); en coahuila el kikapú o kikapoa (251); en Sonora el cucapá o es pai (344); el pápago o tohono o´otam (363) y el seri (716); en tanto que Oaxaca, la entidad con más indígenas del país está por perder el ixcateco, lengua que tenía 816 hablantes frente a los 800 mil practicantes del zapoteco.

En total suman apenas 7 mil 676 hablantes que equivalen al 0.31% de la lengua más utilizada a nivel nacional que es el náhuatl o mexicano. El español no está reconocido en la Constitución como lengua oficial y, desde marzo de 2003, la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas valora a las lenguas originarias como "nacionales".

Ciberespacio, la opción

Koichiro Matsuura, director General de la UNESCO, ha hecho un llamado a todas las fuerzas políticas, económicas, y a la sociedad civil, para que asuman la causa de las lenguas y su diversidad en el ciberespacio y señala que este organismo está dispuesto a apoyar facilitando el debate, la negociación y a que se realicen acciones multilaterales eficaces y duraderas en ese sentido; pero es necesaria la participación generalizada.

"La promoción de las lenguas en el ciberespacio nunca será una realidad sin la participación de todos los agentes y entidades interesados, de carácter tanto político como social o académico", indica.

Las actividades de la UNESCO en el campo de las lenguas incluyen especialmente una "Iniciativa B@bel" que debería estar ya en funciones pues fue lanzada desde hace tres años y pretende desarrollar herramientas - para la traducción automática- que faciliten la comunicación multilingüe en el ciberespacio; pero no se ha concretado.

En su iniciativa asegura que el despliegue vertiginoso de los medios de comunicación ha propiciado situaciones de conflicto entre las lenguas y cada vez más están desapareciendo. "Cada lengua refleja una visión única del mundo y la forma en la que una comunidad ha resuelto sus problemas en su relación con el mundo. Los pueblos han formulado su pensamiento, su sistema filosófico y el entendimiento del mundo que les rodea. Por eso, con la muerte y desaparición de una lengua, se pierde para siempre una parte insustituible de nuestro conocimiento del pensamiento y de la visión del mundo", destaca.

De acuerdo con los expertos, la extinción de las lenguas se debe a que sufren la presión de fuerzas militares, económicas, religiosas, culturales, e incluso la educación. Aunque también hay factores internos, como los cambios de actitud hacia ellas de parte de sus hablantes que, por vergüenza u otros factores, dejan de practicarlas. La UNESCO considera que la lengua de una comunidad está en peligro cuando 30% de sus niños no la aprende, y entre las causas están el desplazamiento forzado de la comunidad, el contacto con una cultura más agresiva o acciones destructivas de los miembros de una cultura dominante. También el riesgo está en los de otras lenguas del entorno "culturalmente agresivas". El estudio establece grados de riesgo: desde las potencialmente amenazadas porque el número de niños que las aprenden disminuye; las moribundas o extintas; las lenguas en peligro, en los que los hablantes son adultos, o los seriamente en peligro, que sólo cuentan con hablantes de mediana edad o ancianos.



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