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Avanza el deterioro de 114 áreas naturales protegidas

Saqueo, deforestación e incendios, entre las causas. Tabasco casi se queda sin selvas
Sábado 06 de diciembre de 2003 Édgar Ávila/Corresponsal | El Universal

Xalapa, Ver. Las Áreas Naturales Protegidas de la región sur-sureste de la República Mexicana están en decadencia. Son múltiples los problemas que las aquejan y difícil su salvación, aunque no imposible.

Sobre las cerca de 114 áreas protegidas, tanto estatales como federales de ocho entidades, se ciernen decenas de amenazas que colocan en un futuro incierto a miles de especies animales y vegetales.

No es un asunto menor. Por ejemplo, la tala clandestina de árboles en el santuario de la mariposa Monarca alcanza anualmente las 100 y 120 hectáreas de bosques.

Y si de ejemplos se trata, en la selva Lacandona en Chiapas se tiene un registro de 4 mil 130 especies de plantas; empero, de seguir la misma tendencia de deforestación, para el año 2130 habrán desaparecido de la zona mil 925 variedades.

Investigadores de la Universidad Veracruzana, de la Universidad Nacional Autónoma de México, así como de ONG y autoridades estatales, coincidieron en descubrir a los "jinetes del Apocalipsis" para estos reductos de selvas y bosques: Pastoreo, acumulación de basura, extracción de leña, invasión de la mancha urbana, falta de implementación del programa de manejo, deforestación, incendios forestales, conflictos agrarios, tala y caza furtivas, afectación por fenómenos naturales huracanes y depresiones tropicales, falta de regulación de las empresas ecoturísticas, cambio de uso de suelo.

Y no es todo, la lista también incluye contaminación de ríos, saqueo de flora y fauna silvestres, falta de poligonal definitiva, presupuesto de operación y de proyectos insuficientes, falta de coordinación institucional en proyectos productivos, carencia de vigilancia para las reservas y falta conocimiento de su biodiversidad.

Sin embargo, para las autoridades federales la situación aún no es tan grave, aunque, eso sí, reconocen que de las 150 Áreas Naturales Protegidas que existen en el país, al menos 30 carecen de algún nivel de atención.

Al participar en el foro Hacia una evaluación de las Áreas Naturales Protegidas del Trópico, organizado por la Universidad Veracruzana, el presidente de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), Ernesto Chris Enkerlin Hoeflich, aceptó que las áreas naturales cercanas a las grandes ciudades son las que enfrentan los mayores conflictos de deterioro.

Se trata del Distrito Federal, Guadalajara y Monterrey, donde están tratando de resolver la problemática a través de la delimitación exacta de dichas áreas protegidas.

Las autoridades colocaron en el apartado de "foco rojo", en cuanto a la tala clandestina de árboles, al santuario de la mariposa Monarca, donde anualmente desaparecen entre 100 y 120 hectáreas.

De manera general en todas las áreas la deforestación se estima entre 400 mil y 450 mil hectáreas por año, mientras que la tasa de restauración y reforestación llegó a las 250 mil hectáreas por año.

Enkerlin Hoeflich indicó que la Conanp está atendiendo de manera directa 72 regiones, mientras que otras 31 están en convenio de transferencia con diversos gobiernos estatales y organismos, además de que existen 17 santuarios para desove de tortugas que son manejados por diferentes instancias.

Empero, 30 áreas naturales protegidas no tienen ningún nivel de atención, aunque dijo se trata de áreas bastante pequeñas o de reciente creación.



Falta de apoyo, el problema

La visión de los investigadores es distinta. La mayoría de ellos coincide en advertir el deterioro de estas áreas naturales, y la falta de apoyos gubernamentales para frenar la deforestación, los asentamientos humanos, el saqueo de flora y fauna, y la contaminación.

Por ejemplo, para la bióloga del Centro de Investigaciones Tropicales de la Universidad Veracruzana, Yetlaneci Aguilar Domínguez, en las ocho entidades de la región sur sureste existen graves problemas ecológicos, aunque de distinto orden y magnitud.

"Una de las principales problemáticas y más fuertes de las áreas es la tenencia de la tierra: habitan ciertos grupos de culturas indígenas o grupos que se encuentran en la zona que son propietarios de hectáreas y por diversos problemas con el gobierno no se ha llegado a definir si les pertenece a ellos o al área protegida", expuso.

De acuerdo con sus estudios en algunas áreas, es alarmante el saqueo de especies endémicas, fenómeno que se registra porque a los pobladores del área o a los turistas les agradan y saquean la zona sin tener una idea del impacto que están causando.

La problemática es una falta de coordinación entre instituciones que tienen a su cargo el manejo de las áreas protegidas, cuando lo ideal sería que unieran esfuerzos el sector gobierno, educativo, privado y social, dijo.

Para el investigador de la UNAM Rodolfo Dirzo Minjarrez, el estado de Tabasco es el más grave en materia de deforestación, al grado que casi todas sus selvas desaparecieron. Reveló también serias afectaciones en Veracruz y Chiapas. Y es que especies animales de gran tamaño comenzaron a desaparecer ante la reducción de las áreas de bosques.

El águila arpía, el jaguar, el puma, el venado, el ocelote, el tapir y el jabalí están por desaparecer de la selva Lacandona de Chiapas y de la región de Los Tuxtlas en Veracruz, así como de estados de Guerrero y Oaxaca.

Y hay ejemplos del nivel de afectación de las áreas naturales protegidas: en la región Huasteca que abarca los estados de Veracruz, Hidalgo y San Luis Potosí anualmente se registra una deforestación de 9.5 por ciento ; en la región de los Tuxtlas Veracruz, de 4.3 por ciento , y en la selva Lacandona Chiapas, de 1.6 por ciento .

Ningún estado se escapa del deterioro. Jorge Morales Mávil y Liliana Cortés Ortiz, de la UV, al realizar un diagnostico de las 32 áreas decretadas como protegidas de Veracruz, detectaron reducción del componente natural, un alto grado de perturbación, altas tasas de deforestación, extracción de recursos y un crecimiento de la población humana de la zona que pone en riesgo al área.

Empero, estas situaciones se presentan también en Campeche, Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Yucatán, Quintana Roo y Tabasco.

En términos generales, los investigadores consideraron necesario buscar mecanismos para instrumentar la operatividad de las Áreas Naturales Protegidas existentes y no volver a decretarlas sin contar previamente con un programa de conservación y manejo establecido.

Además demandaron impulsar la certificación de áreas privadas de conservación y canalizar a ellas el financiamiento federal, estatal y municipal a proyectos sustentables, así como promover diversos incentivos como apoyo a las acciones que se desarrollen en las áreas privadas de conservación.

Aunque, para Dirzo Minjarrez, "lo que ha fallado es lo tardío que han venido a nuestra percepción estos problemas; ha fallado la percepción de la magnitud del problema".



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