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El conflicto olvidado del Cáucaso

La polémica visita de tres diputados mexicanos al territorio de Nagorno-Karabakh pone de manifiesto uno de los conflictos más olvidados, producto del fin de la Unión Soviética y las nuevas pugnas en la región
16/11/2017
20:14
Gabriel Moyssen
Ciudad de México
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La polémica visita de tres diputados federales de México al territorio de Nagorno-Karabakh pone de manifiesto en nuestro país uno de los conflictos mundiales más olvidados, producto del fin de la Unión Soviética y de las nuevas pugnas en la región del Cáucaso, donde Asia y Europa se encuentran.

Las raíces del conflicto se hallan a principios del siglo XX, cuando el líder soviético, Josef Stalin, entregó a lo que sería la República Socialista Soviética de Azerbaiyán, de mayoría islámica, la provincia del Alto (Nagorno) Karabakh, poblada en gran parte por cristianos de la vecina Armenia, de la que fue parte históricamente. En plena desintegración de la URSS en 1988, los armenios, que se quejaban de ser discriminados, exigieron su regreso a la soberanía de Ereván con respaldo del Parlamento local y de un referéndum, aunque chocaron con el rechazo del gobierno azerí en Bakú. Las protestas, que iniciaron de manera pacífica, pronto se transformaron en enfrentamientos y acusaciones mutuas de limpieza étnica.

Los combates en el territorio montañoso se prolongaron hasta 1994 y dejaron alrededor de 38 mil muertos y más de medio millón de desplazados. Los intentos de Azerbaiyán para impedir la secesión de Nagorno-Karabakh (que se pronuncia Karabaj) tuvieron el apoyo de Turquía y Pakistán, mientras que la causa de los separatistas disfrutó la ayuda de Rusia. Un cese al fuego negociado con mediación de Moscú en 1994 terminó con la fase activa de la lucha y la autoproclamación de la República de Nagorno Karabakh por los armenios, aunque la comunidad internacional -México incluido- la desconoce y considera al enclave, que ocupa 9 por ciento de su superficie, parte de Azerbaiyán.

De manera esporádica se han registrado desde entonces nuevos combates entre los dos bandos y los expertos no descartan que pueda estallar una nueva guerra generalizada, ante el estancamiento de las pláticas de paz auspiciadas por la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), así como los realineamientos en la zona, donde Azerbaiyán antagoniza con su vecino meridional, Irán, al tiempo que Armenia, más pobre, se ha acercado a Moscú. La semana pasada, los presidentes ruso y turco, Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdogan, abordaron el conflicto durante su reunión en Sochi, Rusia.

Desde su independencia, Azerbaiyán ha seguido una política exterior más dinámica que la armenia, misma que le ha llevado a establecer vínculos con países como México, gracias a sus elevados ingresos petroleros. En nuestro país se recuerda el caso de la controversia generada en 2012 por la donación a la Ciudad de México de 65 millones de pesos y una estatua de Heydar Aliyev (1923-2003), uno de los artífices de la transición y tercer presidente de la nación caucásica, que fue acusado de autoritarismo y violaciones a los derechos humanos. Luego de las protestas, el monumento fue cambiado de emplazamiento del Parque de la Amistad en Reforma a la plaza de Tlaxcoaque; en Bakú, entre tanto, el poder es ejercido por Ilham Aliyev, quien "heredó" la presidencia de su padre en 2003.

afcl

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