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Niños con cáncer participan en concurso de robótica

Iván y Emmanuel son niños con cáncer que han participado en una competencia de robótica y ciencia y han ideado cómo sería sobrevivir en la Luna.
Niños con cáncer participan en concurso de robótica
25/05/2019
12:16
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Texto: América Garibay Manzano
Fotos: Cortesía

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Es un día soleado en la Ciudad de México e Iván y Emmanuel no dejan de ser inquietos y juguetones, a simple vista parecen completamente sanos, pero en realidad tienen cáncer. Lo que los hace felices es pertenecer a Robosonrisas, el primer equipo de robótica para niños que padecen esta enfermedad en México, que surgió como una iniciativa de Vitronik 6170, un grupo de estudiantes de la Universidad Tec Milenio Campus San Luis Potosí y Dr. Sonrisas filial SLP.

Quienes coordinan el proyecto son, por parte de Vitronik  6170, Marco Antonio Bustos y Miguel Ángel García; mientras que Sara Cristina Vaca participa por Dr. Sonrisas, una organización de asistencia infantil que entre otras cosas, se distingue por visitar hospitales y centros de rehabilitación para apoyar anímicamente a niños con cáncer, VIH y Sida, por medio de la diversión.

Ellos creen que instruirlos en la ciencia y animarlos a competir en torneos  ayuda a los pequeños a confiar en sí mismos, además encuentran un propósito para combatir la enfermedad.

Los integrantes de Robosonrisas son:  Iván Díaz de León, Emmanuel Olivares , Omar Leonel del Pozo y Jesús Alfredo Mendoza. La mayoría son potosinos y tienen entre 6 y 10 años de edad.

“Es difícil, porque tienes que estar consciente de que en cualquier momento un niño puede faltar. Empezamos con cinco en el equipo, hoy son cuatro porque uno murió y sólo dos asistieron a la competencia en la Ciudad de México”, cuenta Aura Olguín, integrante del equipo de Vitronik 6170.

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Misión a la luna 

Acompañados por sus mamás, Iván y Emmanuel viajaron a la Ciudad de México a principios de año para competir en el First Lego League, un torneo organizado por una marca de juguetes para impulsar la creatividad de los niños y jóvenes interesados en temas de ciencia, robótica y tecnología espacial.

La razón por la cual únicamente ellos pudieron asistir, fue porque la salud de Omar y Jesús, los otros dos integrantes de Robosonrisas, no estaba en buenas condiciones para hacer el viaje.

El concurso se llevó a cabo en las instalaciones del Tecnológico de Monterrey, en la alcaldía de Tlalpan. Los chicos participaron en la categoría Junior, dentro del desafío “Mission Moon”, que consistió en idear soluciones creativas para simular la supervivencia del ser humano en la superficie lunar.

Para ello se construyó una especie de base espacial en la que los equipos debían idear la forma en que resolverían problemas que implican un alunizaje, como los insumos de comida, agua, oxígeno, transporte y hasta entretenimiento. Todas las soluciones propuestas se representaban en una maqueta elaborada completamente con piezas de lego. 

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Para tener una buena participación, los niños de Robosonrisas y sus mentores de Vitronik 6170 se reunían en San Luis Potosí desde octubre del año pasado para familiarizarse con términos de robótica y conceptos sobre la Luna.

Ya en el día del evento pusieron a prueba los conocimientos aprendidos. Mientras ellos trabajaban en su maqueta, alrededor había decenas de niños con trajes de robots y otros usaban playeras con estampados de temáticas sobre viajes espaciales. El lugar fue decorado con esculturas de cohetes, lunas y satélites a escala hechas con estos juguetes. 
Los padres de los pequeños dijeron sentirse emocionados con cada  equipo que pasó al frente. No dejaron de aplaudir y dar gritos de apoyo desde el fondo de la sala, “se sentía la amabilidad por parte de los organizadores y el respeto del público”, mencionan.

Emmanuel e Iván aseguran que se sintieron muy felices armando sus propuestas y aprendieron mucho de los otros concursantes: “Fue de lo más divertido en lo que he estado, a todos les gustaba lo que hacían. Quiero seguir haciendo robots”, señaló al final de la competencia Emmanuel, de seis años de edad.
 

El cáncer infantil en México

De acuerdo con datos del Centro Nacional para la Salud de la Infancia y Adolescencia, el registro de niños y adolescentes diagnosticados con cáncer en el país hasta el 2017, fue de 89.6 casos por millón de habitantes y la cifra continúa creciendo, pues cada año se detectan entre 5 y 8 mil nuevos pacientes.

Si los afectados no tienen algún tipo de seguridad social los costos de los tratamientos en hospitales privados suelen ser elevados. Las cantidades varían con cada tipo de cáncer y el nivel de avance que tenga en el organismo. La fluctuación de los precios puede ir de los 300 mil hasta los dos millones de pesos.

Aunque la mayoría que se detectan a tiempo son totalmente curables, la Organización Mundial de la Salud estima que en México el 70% de los casos en niños son identificados en etapas muy avanzadas, por lo que las esperanzas de contrarrestarlo disminuyen.

En comparación con países de mayor desarrollo económico y servicios médicos especializados como Suiza, Alemania o Estados Unidos, donde nueve de cada diez niños a los que se les detectó el cáncer oportunamente  sobrevivieron, en México sólo cinco lo logran, así lo señala el Registro de Cáncer en Niños y Adolescentes.

Asimismo, la Secretaría de Salud advierte que el cáncer más común en los niños mexicanos es la leucemia, la cual abarca el 52% de los casos totales. La misma institución también indica que esta enfermedad, en todas sus variantes, es la principal causa de muerte en menores de entre cinco y 14 años, con alrededor de 2 mil 300 fallecimientos anuales.

Por ello la mejor forma de combatirlo es la prevención. Aún cuando se haya detectado oportunamente y tratado de manera eficaz se recomienda estar alerta. Son necesarios cinco años en promedio para descartar cualquier reaparición.  

La felicidad ayuda a enfrentar el cáncer

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Los momentos más difíciles que vivió Anahí Martínez, mamá de Iván, ocurrieron al enterarse de la enfermedad de su hijo, comenta que llegó a cargarlo en brazos  por más de 10 cuadras, para no usar transporte y ahorrar lo máximo posible, pues las medicinas y los tratamientos son costosos y no siempre contaba con los recursos para comprarlos. 

“Por la enfermedad  los niños deben tener un cierto estilo de vida, por ejemplo, no pueden agitarse o fastidiarse mucho. La atención que demandan de los padres es demasiada, además  representa un  fuerte impacto para la economía familiar”, menciona Anahí.

Afortunadamente para Iván y su madre,  el niño fue diagnosticado en una etapa temprana y la enfermedad aún no se expandía a otras partes de su cuerpo. Con los tratamientos y las quimioterapias logró superar el cáncer y actualmente está bajo revisión médica constante.

En particular de toda esa experiencia, lo que más recuerda el niño de ocho años son las múltiples inyecciones: “Era muy molesto, me picaban mucho en las piernas, me dolía mucho, odiaba que me hicieran todo eso, pero ahora estoy bien”, relata el pequeño.

Por su parte a Emmanuel le dijeron que tenía leucemia a los cuatro años, y a mediados de 2018 inició los tratamientos. Al igual que su compañero, menciona que ha tenido momentos muy dolorosos. Aunque las sesiones de radiación con quimioterapia lo afectan física y anímicamente, procura mantenerse positivo y con la esperanza de recuperarse.

Su mamá, Helen Moreno, dice  que la separación con su esposo ayudó a mejorar la condición  del niño. Su familia sufrió episodios  traumáticos e incluso llegaron al punto de quedarse sin casa. Ella asegura que los problemas y las discusiones causadas por la desgastada relación con su  marido, únicamente empeoraba la salud del pequeño Emmanuel.

De hecho, estudios realizados por el Instituto Nacional de Cancerología, muestran que entre el 15% y  25% de los pacientes desarrollan depresión en alguna etapa de la enfermedad, por lo que consideran importante que las familias se mantengan fuertes y estables para mejorar el estado anímico durante el tratamiento y la recuperación posterior.

Por ahora, Iván y Emmanuel se sienten felices por la oportunidad de asistir al First Lego League, en donde los organizadores les otorgaron una medalla y un reconocimiento honorífico por su participación.

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Los niños regresaron a su natal San Luis Potosí para practicar y aprender más sobre el armado de robots, puesto que siguen avanzando a nuevas  fases del concurso, incluso a nivel nacional. Se dicen muy emocionados por lo que se avecina, tienen propósitos y sueños que no se imaginaron poder realizar antes de unirse a Robosonrisas y de contar con el apoyo y asesoría de Vitronik  6170.

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