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Ley Fintech, ¿un freno al lavado de dinero manteniendo la democratización de los servicios financieros?

21/09/2018
09:21
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¿Operaciones financieras sin bancos? Hace unos años sería una idea impensable, pero en la actualidad es una constante. Cada día surgen nuevas empresas que permiten al público acceder a través de una aplicación y desde algún dispositivo electrónico a realizar operaciones y transacciones sin necesidad de ir a una sucursal bancaria. En México, de acuerdo con Finnovista, existen sectores mayormente acaparados por las fintech y estos son: pagos y remesas, crowdfunding y gestión financiera empresarial.

Estas nuevas empresas han concentrado una buena parte del mercado financiero tecnológico compitiendo e inclusive dejando a un lado a las grandes instituciones bancarias. Por un lado, reducen la burocracia en la contratación de los servicios financieros en las que ya no es necesario llevar una gran cantidad de documentos porque ahora es posible contar con los servicios llenando formularios en línea y tan solo con la validación de la empresa prestadora estás listo para hacer o recibir pagos, solicitar préstamos o inclusive, gestionar las finanzas de tu empresa.

Parte de la clave en su éxito ha sido proveer adaptabilidad a cada empresa sin importar su tamaño o necesidades. Las fintech brindan innovación en los servicios financieros digitales al ofrecer una amplia gama sin olvidarse de garantizar al usuario la seguridad de que tu dinero está en buenas manos. El mundo, en general, está moviéndose de un pago tradicional en sucursales y cajeros, a pagos electrónicos, otorgando beneficios en reducción de tiempos y costos tanto a empresas como a usuarios finales.

Con lo anterior, hemos podido mostrarles razones positivas de esta transición financiera.  Cada día podremos encontrar en el mercado múltiples desarrollos que han sido creados y lanzados al mercado financiero para su uso y otros más están en desarrollo pero, sin importar si ya existen o no, hay una variable importante a considerar: la regulación.  No importa qué tipo de actor seas en el mercado financiero, todos debemos cumplir con las reglas de operación que las instituciones gubernamentales dictan para el buen funcionamiento de los mercados y reducir riesgos e incumplimientos. Dada la reciente creación de las fintech, no contaban con una reglamentación especial que fuera acorde con sus funciones por lo que el gobierno y las instituciones están llevando a cabo esfuerzos a nivel nacional y global para reglamentarlas.

¿Y por qué la necesidad? Porque estas empresas obtienen fondos de terceras personas, en este caso, los clientes, y pueden ofrecer rendimientos por tu inversión o bien préstamos. Pero, ¿cómo controlar el riesgo de que la persona a la que le prestas el dinero incumpla y no devuelva el dinero? O si eres el deudor y la institución no registra alguno de tus pagos al no estar reglamentadas, ¿quién te apoya a nivel gobierno ante las fintech?

Dada esta situación, en los últimos meses hemos constantemente escuchado la frase: “México es pionero en materia de regulación sobre Fintech”, y ciertamente en marzo de este año se aprobó la ley y en los meses subsecuentes se darán las regulaciones secundarias sobretodo en temas de crowdfunding; sin embargo, para algunas personas aún persisten dudas.

En marzo de este año, en un congreso sobre Fintech en Londres uno de los presentes preguntaba al expositor si la creación de una Ley Fintech no traería un bloqueo en la innovación financiera y si con dicha ley no se estaría frenando el desarrollo de países que no tienen acceso a servicios financieros.

Esta pregunta conduce a reflexionar hasta dónde las empresas Fintech son catalizadoras del crecimiento de la economía mexicana bajo un esquema regulatorio novedoso que evidentemente tendrá que irse adaptando y mejorando conforme el mercado evolucione.

Si analizamos el mercado, hoy en día en México existen más de 230 empresas Fintech que tienen una aportación al mercado y a la economía en general, tan solo la mitad de ellas fueron constituidas el año pasado y así como estas, muchas otras están surgiendo. Entonces, ¿dónde está el reto económico y la democratización de los servicios? ¿Cómo lograr que todas ellas o la mayoría de ellas sobreviva en el mercado? La respuesta reside en fomentar el uso de los servicios entre la población que aún no dispone de este tipo de servicios y conforme generen ingresos su aporte a la economía del país irá incrementándose.

En un informe emitido por Finnovista a principios de agosto de este año, se muestra que solo el 37% de la población en México tiene una cuenta bancaria por lo que el resto de la población se considera desbancarizada y constituye un mercado potencial para todas las empresas fintech.  Especialmente para aquellas empresas relacionadas con pagos, seguros, ahorro y debido a nuestra cercanía con Estados Unidos, con el envío de remesas. Igualmente, al carecer de acceso al sistema bancario hay una limitada oferta de préstamos para empresas que comienzan su desarrollo y que han encontrado en el crowdfunding la alternativa a su problemática.

La regulación en materia fintech tiene que ser específica y diferente para cada uno de los países. Debe adaptarse a su entorno pero sin ser tan restrictiva que conduzca a la reducción o extinción de este tipo de empresas o que relegue la economía de un país con respecto a una región. La ley debe equilibrar, ser justa para cada actor y a través de esta normalización, las fintech deberán adaptarse al resto de las instituciones ya reguladas como los bancos o casas de bolsa para prevenir temas tan relevantes como es el lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo.

Por su naturaleza, algunas de estas empresas podrían servir como instrumento para ingresar de dinero de procedencia ilícita por lo cual, es determinante que todas aquellas que deseen seguir operando, garanticen la plena, total y certera identificación del cliente, es decir, de la persona que está detrás de cada operación. Además, deberán generar protocolos para cumplimiento sobre normas antilavado e implementación de sistemas de información, alertas, así como contar con un oficial de cumplimiento y en caso de que no cuenten con todos los requerimientos se impida su operación, lo cual nuevamente nos conduce a la interrogante de cuántas empresas fintech podrán sobrevivir bajo estos esquemas que, de una forma u otra, hacen más costosa su operación.

Valdría la pena cuestionarnos si las estrategias de prevención de lavado de dinero a las que los integrantes del sistema financiero se han acostumbrado durante los últimos años son las opciones adecuadas para el sector de las fintech. En esta reflexión, deberíamos repensar estos controles para que no sean tan costosos y que fomenten incluso mejores esquemas anti lavado que los implementados hasta ahora en el sistema financiero.

La democratización de los servicios financieros implica una oferta en la que toda la población tenga acceso y pueda seleccionar libremente bajo esquemas de competencia entre todos los productos, servicios y empresas, la que más se adapte a sus necesidades, esto es mejor conocido como inclusión. Igualmente democratizar los servicios financieros es reducir y en un futuro, no tan lejano, erradicar la desigualdad en el acceso a los servicios. En paralelo, este proceso debería coadyuvar a la eliminación de la inseguridad en la operación de los mercados y sus transacciones.

En 2006, Agustín Carstens habló sobre este tema en el segundo foro de inclusión financiera y principalmente se refirió a una modernización de las entidades financieras.  Doce años después vemos una realidad distinta, la modernización fue más allá de estas entidades. Ahora no solo considera a estas últimas sino a las dedicadas a servicios financieros tecnológicos.

Con lo anterior, la ley emitida en nuestro país basará su enfoque primordialmente en la protección del usuario y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores será la encargada de la supervisión a las instituciones. Esperemos que con dicha Ley, la innovación también se apodere de nuestras instituciones y no caigamos en la eterna burocracia que vuelva ineficiente y rezagado el sistema financiero mexicano en cuanto a esta materia refiere.

 

Dra. Mariel Carreño Huicochea

Directora Académica del Departamento de Contabilidad y Finanzas, Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad de México

@ContayC

 

Dra. Martha Moreno Barbosa

Directora Académica Regional del Departamento de Contabilidad y Finanzas, Tecnológico de Monterrey, Región Ciudad de México

 

@ObsNalCiudadano

El Observatorio Nacional Ciudadano es una organización de la sociedad civil que vincula a las organizaciones civiles para potenciar su incidencia en las políticas y acciones de las autoridades.
 

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