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| Crónica La tragedia desde Italia |
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Cynthia Rodríguez / Corresponsal
El Universal Roma, Italia Lunes 06 de abril de 2009 |
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Al menos 160 muertos, 250 personas perdidas, 1500 heridos y miles de damnificados dejó el terremoto que sorprendió a los italianos cuando dormían
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El terremoto llegó cuando casi todos dormían. Eran las 3:32 de la madrugada cuando los 6.3 grados de la escala de Richter se sintieron en las paredes y en los techos que se caían, en las calles y en los puentes que se abrían y dejaban en un instante a los pobladores de 26 comunidades de la región de Abruzzo en la total vulnerabilidad.
De cara a los escombros, los habitantes todavía confundidos por lo que había pasado, trataban de sobreponerse a las nubes de polvo que se levantaban en sus comunidades, a los gritos que no se paraban de escuchar, a los lloriqueos de todos los desesperados que no lograban organizarse aunque fuera un poco para buscar algo entre las piedras que continuaban cayéndose… De las ciudades más afectadas fue precisamente esta: L’Aquila, capital de la región, donde prácticamente su centro quedó destruido, el hospital principal de la ciudad tuvo que ser desalojado cuando las paredes comenzaron a caerse a pedazos y en la Casa del Estudiante, donde habitan los alumnos de la Universidad, se derrumbó. En minutos el reparto de Urgencias fue improvisado en calles y estacionamientos cercanos donde tuvieron que organizar a los internos del hospital San Salvatore, donde informaron que al menos se encontraban 350 enfermos. Entre ellos, la historia de una mujer que daba a luz momentos antes del terremoto. Una niña a la que llamaron Gabriela y los medios bautizaron ayer como “la hija del terremoto”. “Yo creía que ayer sería el día más feliz de mi vida y sin embargo no fue así, pues a pesar de que yo y mi hija estamos bien, no se sabe nada de nuestros amigos”, contaba la recién madre en los noticieros de televisión que decía que después de que le practicaron una cesárea, se tuvo que salir corriendo ante el inminente peligro. Otras ciudades como Pagánica, epicentro del terremoto, Fossa, Onna y Castelnuovo, pueblos medievales que circundan las montañas del Gran Sasso, también sufrieron importantísimos daños. Desde el medio día de ayer las imágenes aéreas dejaban ver las ruinas en las que se habían convertido estas ciudades con más de ocho siglos de existencia.
A la mitad del día ya se cuantificaban 92 muertos, mil 500 heridos y miles de damnificados que ya desde la madrugada sabían que se habían quedado sin nada. Su patrimonio cultural destruido o gravemente afectado también hablaba de la magnitud de los daños. Como la basílica de Santa María Pagánica, donde fue coronado el Papa Celestino V a finales en el año de 1295, y que desde ayer ya no cuenta con su vistosa cúpula y las paredes estan a punto de caerse.
A media noche cientos de personas trataban de terminar esa jornada de terror en el frío de sus carros, otros más trataban de encontrar un acomodo en casa de algún familiar. “Lo que vivimos esta noche es inenarrable, créame, esta noche fue el fin del mundo”, narraba una anciana que quizá lo decía por los 158 muertos, las 250 personas perdidas, los mil 500 heridos y los 70 mil damnificados que hoy ya son historia. |
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