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| Ciudad Juárez y El Paso: dos mundos diferentes |
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The New York Times
El Universal El Paso, Tex. Viernes 23 de enero de 2009 |
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Temen habitantes de la ciudad chihuahuense salir de noche; pero, se sienten seguros a escasos metros de la frontera, en la ciudad norteamericana
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Todos los días, tras atravesar la frontera en autobús para trabajar en esta ciudad, Edith Escobedo tiene una sensación de alivio. Al menos las próximas ocho horas, se dice a sí misma, estará a salvo de la violencia que está destrozando Ciudad Juárez. "Se vive con miedo allá", indicó Escobedo, mientras esperaba la llegada de los clientes en la tienda de ropa Casa Sylvia. "Es puro miedo, pura inseguridad. Uno no puede ni salir de noche. Es curioso que aquí sea tan distinto. Es otra forma de vida". Juárez y El Paso están divididas sólamente por el estrecho río Bravo y por un par de puestos de revisión fronterizos que han hecho poco para detener el constante flujo de comercio y visitas familiares. Las dos ciudades están tan cerca que el alcalde de El Paso puede ver el centro de Ciudad Juárez desde la ventana de su oficina. Pero en otras formas las dos ciudades están un mundo aparte en estos días. El Paso, con 600 mil habitantes, sigue siendo una de las ciudades más seguras de Estados Unidos, mientras que Juárez, con 1.5 millones de habitantes, se ha convertido en campo de batalla de los cárteles de la droga. Más de mil 550 personas murieron el año pasado en la guerra contra las drogas. Lo que es peor, otros crímenes violentos --robo de auto, extorsión, robo a mano armada-- han aumentado, mientras las acosadas autoridades se esfuerzan por responder a las balaceras diarias. "Es raro ser la tercera ciudad más segura de Estados Unidos estando justo al lado de una zona de guerra", señaló el alcalde de El Paso, John Cook, mientras miraba hacia las barriadas de Juárez. Sin embargo, lo que sucede al otro lado de la frontera está cobrando su precio en muchas formas. Los estadounidenses han reducido las visitas a sus parientes en México, y los mexicanos también se aventuran menos del lado estadounidense, ya sea por miedo a salir de sus casas en la noche o por falta de dinero. El hospital público local de El Paso ha tratado a 48 personas heridas en balaceras en México el año pasado, y funcionarios de justicia estadounidenses dedican gran parte de su tiempo a determinar cómo impedir que la violencia se propague a sus jurisdicciones. "Es completamente anárquico allá", indicó el agente de seguros de El Paso, Fernando Apodaca, refiriéndose a Ciudad Juárez. "Los criminales gobiernan la ciudad". Apodaca dejó de hacer negocios en Juárez luego de que le robaron su auto a punta de pistola y en plena luz del día. Expertos consideran que varios factores han mantenido la violencia a raya en El Paso, desde una alta concentración de agentes de la ley debido a las operaciones fronterizas, hasta el temor a la pena de muerte en Texas. El alcalde piensa que la guerra contra las drogas en México ha resultado contraproducente. Por su parte, el presidente municipal de Juárez, José Reyes Ferriz, indicó que la policía de la ciudad carece del equipo y el armamento adecuados. La ciudad tiene mil 600 policías, y el funcionario consideró que hacen falta por lo menos 4 mil para recuperar el control de las calles. Los 3 mil soldados enviados por el presidente Felipe Calderón, señaló, han tenido un éxito limitado, y no saben nada de trabajo policial. "Esta es una verdadera guerra y la ciudad, infortunadamente, es el escenario de esta guerra", señaló.
Cgb |
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