Agustín Carstens, Controla el diamante
José Manuel Arteaga
El Universal
Ciudad de México
Domingo 28 de diciembre de 2008

Ubicado como uno de los pilares de la actual administración con su política fiscal, prepara ya su artillería contra la recesión, que anunciará este 1 de enero

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Antes de llegar al gobierno del presidente Felipe Calderón, Agustín Carstens bromeó: "Los mejores secretarios de Hacienda de México han sido altos y flacos". A pesar de la crisis económica, ahora Carstens se ha convertido en uno de los pilares de la actual administración con su política fiscal.

Amante de la lectura, deportista en su época de juventud, el secretario ha demostrado una de sus pasiones: el béisbol. Hace un par de meses, participó como lanzador en un juego de los Hacienda boys contra los Peleadores del PRI.

El recuerdo volvió a la memoria: las curvas y rectas que tiraba de pitcher en la Liga Olmeca, donde jugaban los hijos de su beisbolista predilecto, Ramón Diablo Montoya.Actualmente, Carstens hace sus mejores lanzamientos en el diamante financiero. Ahí donde junto con su equipo coloca bonos con los mejores plazos.

Inclusive, en medio de la especulación e incertidumbre financiera, logró una gran carrera para México al conseguir proteger las finanzas públicas del próximo año con coberturas de la mezcla mexicana de exportación que se podrán vender a 70 dólares por barril, a pesar de que el costo del petróleo se desplome, lo cual en 2009 le redituará en buenas ganancias.

Carstens es considerado un economista ortodoxo de la escuela de los Chicago Boys. A mediados de octubre de 2006, poco más de tres meses después de que Felipe Calderón ganó las elecciones presidenciales, Carstens renunció a la segunda posición fuerte del Fondo Monetario Internacional (FMI).Desde la subdirección general del organismo internacional, en septiembre de ese año, la ciudad de Singapur fue testigo de un Carstens que levantó la mano para mandarle el mensaje a Calderón de que estaba listo para encabezar la Secretaría de Hacienda.

El secretario libra uno de sus "clásicos" más complicados. La economía va en picada y él tiene que tener el poder de echar a volar los motores contracíclicos, para que el equipo no se desvanezca.Parado en el montículo de Hacienda, el secretario lanzará desde el 1 de enero su artillería contra la recesión.

Es Carstens, el hombre que tiene percepciones brutas mensuales por 205 mil 122 pesos. Al que sus colegas lo ubican como un defensor de sus principios y un luchador de sus ideales.Carstens ha hecho su carrera en la Secretaría de Hacienda, el FMI y el Banco de México, donde se le empieza a ubicar una vez que el gobernador del banco central, Guillermo Ortiz Martínez, tenga que abandonar la cartera.En el plano legislativo, donde ha cabildeado ya dos presupuestos y donde como subsecretario de Hacienda logró pasar iniciativas financieras, Carstens es ubicado como "los boxeadores que no avientan la toalla" para aceptar un menor crecimiento económico.

Es un economista de amplia experiencia en el sector público con conocimientos en política monetaria y financiera, sólida formación económica, experiencia en Hacienda y cabildeador de reformas, consideran quienes le conocen.

El secretario volverá de sus vacaciones con su esposa Catherine Mansell. Los reporteros de la fuente ya esperan esa tradicional rosca de Reyes, donde podría anunciar la nueva proyección económica de México para 2009.



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