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| Escribir, una compulsión, no vocación: Mejía Madrid |
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Redacción
El Universal Ciudad de México Jueves 04 de diciembre de 2008 |
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Afirma el escritor que no existen novelas sobre la felicidad porque no es un estado novelable: estar feliz es algo que se conjuga casi siempre en pasado
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La literatura no necesita de la inspiración, pues la acción de escribir tiene que surgir de la planta de los pies y con un trabajo cotidiano, expresó el escritor Fabrizio Mejía Madrid. En chat con ELUNIVERSAL.com.mx, a propósito de la presentación de su nueva novela titulada Tequila DF en la Feria Internacional del Libro (FIL de Guadalajara), indicó que para él no hay que buscar inspiración, simplemente ponerse a escribir de aspectos importantes o insignificantes que nos suceden. "Para mí escribir no es una vocación: es una compulsión, algo físico. Si no escribo, aunque sea una carta, me siento mal. "Las ideas se van acumulando, se escriben, y luego hay que cortar. Muchos de mis libros de 150 páginas tuvieron, en un origen, 500 ó 600 cuartillas. Como decía Augusto Monterroso, escribir es borrar", afirmó. Alude a que por tal situación: "no escribo directo en la computadora, sino en un cuaderno y de noche, en el que el espacio vacío se puede llenar hasta con dibujos. Si lees "Tequila, DF", te encontrarás con cuatro dibujos míos porque el último capítulo es una transcripción de mi libreta". En "Tequila, DF", Mejía Madrid busca responder preguntas existenciales como lo que significa la vida, la felicidad, qué es uno para sí mismo y para los demás; así como cuestionamientos acerca de cómo nos recordarán cuando hayamos muerto, entre otras. Adelantó que su nuevo libro no va dirigido más que a los que gusten de la literatura y del humor. "Mi novela tiene una anécdota básica; un poeta muere atropellado un 15 de septiembre. A partir de eso se desenvuelve la intriga de por qué murió. "La novela entonces pasa a otras voces, distintos testimonios. Son como los evangelios, las versiones varían y cada quien recuerda al muerto como mejor le parece. Por eso es una novela sobre la vida y la muerte que representa sobre todo para los mexicanos, pero también para los latinoamericanos una fiesta sin esperanzas", afirmó. El autor reveló que se basó en un poeta que era su vecino: "todas las mañanas lo saludaba pensando que su poesía había sido elogiada por Octavio Paz y ahora vivía en la calle, con los perros. Qué le había pasado y cuál era su método de existencia es la respuesta que está en mi novela". Sobre cuestionamientos metafísicos como la felicidad y el amor, Mejía Madrid afirmó que no existen novelas sobre la felicidad porque no es un estado novelable. "Estar feliz es algo que se conjuga casi siempre en pasado". Respecto el amor, "como escribí en 'Hombre al agua', es pensar que alguien es más importante que la televisión. También he escrito que la cúspide del amor es el primer beso, de ahí en adelante todo es en picada", destacó. En tono irónico, afirmó que las grandes ferias del libro son un buen pretexto para el encuentro de escritores que, de otra forma, nunca se encontrarían. "Una del tamaño de la de Guadalajara o Frankfurt siempre me deja la impresión de que es un ecocidio: tanto papel arrebatado a los bosques", sentenció. cagf
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