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| Es costumbre empatar |
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Arturo Salgado Gudiño
El Universal Domingo 23 de noviembre de 2008 |
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Como en dos series anteriores, Pumas rescata el empate a cero con lo que, por reglamento, avanzarían a la siguiente fase de la Liguilla
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Liguilla fría, estilo Ferretti. De roscas en las cabeceras, afición tibia y Goyas contados. De un estadio que ni siquiera se llenó. Cruz Azul y Pumas chocaron en el Azul, a la vieja usanza felina, al menos la que utilizan para echar a los celestes de la fiesta. Sí, como en 2002 y 2004, con empate en la ida a cero, para luego en CU, eliminarlos por idéntico 3-2. Ayer con todo y Lozano, Beltrán y Torrado, ex auriazules de su lado, los celestes no pudieron sacudirse la mitad de la costumbre universitaria para eliminarlos. Cruz Azul ahoga cuando ataca. Crispa los cabellos de Ferretti y acalambra los intentos de despeje de Marco Palacios y Efraín Velarde. Sabah se convierte en el íntimo de los postes y Villaluz sólo asusta con su disparo. Es el mejor azul de la primera parte. El que toca rápido, el del insistente Zeballos, el de un Lugo que desborda, el de siempre ante Pumas en Liguilla, sin goles en la ida. A Pumas le robaron la media cancha y aún así sobrevive. Despeja como puede balones que llueven al área, Cruz Azul quiere un penalti sobre Sabah, sobre Villaluz, el árbitro dice “nada”. Universidad aguanta y respira, mientras desde la banca, el bigote que los dirige hace sudar su hígado. Enfrente, Galindo mueve las manos con los dedos levantados y los gira, en la cancha nadie se hace daño. El curso se altera en el área cementera. Un balón en el aire y una tijera descompuesta de Fernando Espinosa. Gol, de no ser por el lance oportuno de Yosgart Gutiérrez, quien al fin se desentume. La Máquina hila e hila en busca de la jugada maestra. La que rompa con una jetatura de tres Liguillas entre 1998, 2002 y 2004 cayendo ante Pumas. La que rompa con la costumbre felina de las últimas dos, de empate sin daño en la ida y 3-2 auriazul en la vuelta. Pero ni en el complemento funciona el giro en los pases de Torrado, o el parado al estilo Cristiano Ronaldo para los tiros libres de Jaime Lozano, si acaso son efectivos los cruces de Beltrán, todos ex pumas, Lozano y Beltrán con la onza de haber ganado a Cruz Azul en los tres antecedentes de ambos conjuntos en la llamada fiesta grande del futbol mexicano. Los dueños del cemento intentan más con los ingresos de Vigneri y Vela, mientras Ferretti hace lo propio con Morales y la vuelta del engrane que hace girar el balón universitario: Leandro Augusto. Aún así, el peligro más grande para los universitarios sigue estando de su lado, está marcado con el número 3, es El Pikolín Palacios quien se atraviesa en el camino del portero Sergio Bernal y asusta con echar al canal el trabajo del cancerbero, quien una jugada después, vuelve a salvar a quemarropa el gol cantado que Zeballos empalmó. Pumas está atrapado. Si acaso tiene amagos de contragolpe. El cero les vale el avance, como cualquier empate, o como la estrategia típica para eliminar a los celestes, aunque Dante López está a punto de facilitarlo. Al final, nada, Vigneri se la pierde. Ventaja por reglamento para los Pumas, con el empate avanzan, por lo demás, sólo un arranque de Liguilla fría, estilo Ferretti. De roscas en las cabeceras y Goyas contados, en un estadio de la colonia Nochebuena, que ni siquiera llegó al lleno. |
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