Elecciones ¿históricas?
José Luis Piñeyro
El Universal
México, DF
Viernes 21 de noviembre de 2008

Los comicios en EU llegarán a serlo si Obama retira las tropas de Irak y Afganistán y favorece un comercio de beneficio para todas las partes

A la memoria de Gustavo Iruegas


Las elecciones presidenciales en las que triunfó Barack Obama han sido caracterizadas como históricas por diversas razones.

Éstas van desde la más superficial, lo fueron porque ganó un candidato negro (Bush junior dixit), pasando porque ha sido la campaña electoral más prolongada, la más costosa y con financiamiento popular sobre todo para Obama, los comicios más concurridos con disminución sustancial del crónico abstencionismo electoral, hasta también porque Obama no pertenecía a la élite política de Washington e, igualmente, porque el triunfo de los demócratas sucedió no sólo en la Casa Blanca, sino también en el Capitolio, hecho poco común en la historia estadounidense y que hace suponer que el nuevo presidente gobernará sin mayores contrapesos con un Poder Legislativo mayoritariamente demócrata.

Otros analistas evalúan con mayor cautela el triunfo sin menospreciar las razones apuntadas, pero parten de una máxima política: una cosa es el político como candidato y otra como gobernante, o sea, al momento de enfrentar los compromisos implícitos o explícitos con distintos sectores de la clase económica dominante y de la propia clase gobernante, así como con diversos sectores de los gobernados.

Analistas críticos como Immanuel Wallerstein apuntan que en política interna son tres los aspectos de corto plazo en los que Obama tiene margen de maniobra para actuar: uno, la generación masiva de empleos vía inversión pública en infraestructura y en acciones que frenen el deterioro ambiental; otro, la reestructuración del sistema de salud con cobertura universal con énfasis en la medicina preventiva; y, por último, la restitución del daño causado por Bush  y anteriores gobiernos a las libertades civiles básicas, lo que requiere la revisión de leyes y de las funciones del Departamento de Justicia y del aparato legal y paralegal actual.

Si Obama adopta esas tres iniciativas, Wallerstein considera que las elecciones serán históricas (La Jornada, 16/XI/08). En política exterior no considera que Obama tenga mayor margen de acción dada la reconfiguración geopolítica en curso, en la que se vislumbran otros polos de poder mundial.

Sin embargo, no creo que esto sea suficiente para explicar la futura conducta internacional de Estados Unidos, pues hay situaciones en las que tiene responsabilidad directa y allí podremos apreciar si son más las continuidades o los cambios de conducta. Históricas serán las elecciones si ordena una retirada inmediata de tropas de Irak y Afganistán y otorga fondos de reconstrucción para la tragedia humana y física causada; si establece mecanismos para un comercio externo justo y de beneficio mutuo; si impulsa una reforma migratoria que legalice los millones de migrantes mexicanos y latinoamericanos; si combate en serio la mayor demanda mundial de drogas que representa su país y no sólo se centra en la oferta; si respeta la soberanía nacional de los actuales procesos de cambio en América Latina; si rechaza cualquier forma de proteccionismo comercial abierto o disfrazado, entre otras acciones trascendentes.

Si no sucede lo anterior, las elecciones servirán sólo para legitimar el elitista sistema económico-político capitalista imperialista con algunas concesiones para los gobernados y muchas para la oligarquía.

Entonces, caerán en el basurero de la historia todas las loas a la excepcionalidad estadounidense como modelo de democracia universal y lección de civilidad, sabiduría y tolerancia activa, etcétera, etcétera.

jlpineyro@aol.com

Profesor investigador en la UAM-A



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