Impediría crisis que 50 millones salgan de pobreza extrema: ONU
Silvia Otero
El Universal
Ciudad de México
Miércoles 19 de noviembre de 2008

Recomienda el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en América Latina invertir en infraestructura y gasto social para frenar consecuencias de la recesión

La crisis económica internacional no debe limitar el flujo del financiamiento a los países menos desarrollados, pues una estrategia de este tipo impediría que tan sólo en América Latina 50 millones de personas salgan de la extrema pobreza.

Rebeca Greenspan, representante del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en América Latina, advirtió además que recortar los recursos tendría otros efectos devastadores como el que dos millones de niños caigan en la desnutrición y 13 millones más deserten de la escuela, sobre todo a nivel primaria.

Así lo indicó durante una conferencia en la que se anunció la segunda edición del Premio Periodístico Objetivos del Milenio ante el Cambio Climático y la Crisis Financiera Internacional, en la que Greenspan hizo un llamado para que no disminuya la ayuda a los países menos desarrollados para combatir sus niveles de pobreza.

"Sería lamentable que los países pobres sufrieran en mayor medida los embates de una crisis, en la que los países en desarrollo nada tuvieron que ver", señaló la representante del organismo internacional.

Greenspan detalló que si se reduce el nivel de apoyo se afectará gravemente a la población en temas como la nutrición, la salud materno-infantil, empleo y la permanencia de estudiantes de nivel básico en las escuelas.

En su análisis, la especialista dijo que se afectarían programas como el de Oportunidades en México, y otros similares que se aplican a nivel América Latina, pues se reducirían sus presupuestos, lo cual tendría efectos serios al considerar que alrededor de 80 millones de personas están afiliadas a proyectos de este tipo en la región.

Ante la crisis internacional Greenspan, consideró que no se puede caer en el error de la década de los 80, cuando los gobiernos optaron por el recorte del gasto público, pues esa medida "llegó a profundizar la crisis al grado que la región tardó 25 años en recuperarse".

Por ello, indicó que como parte de las acciones para enfrentar el desplome financiero, se debe destinar mayor presupuesto a programas de infraestructura y desarrollo social, ante un previsible incremento del desempleo sobre todo entre la población joven.

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