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| La bancarrota ya no es como antes |
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The New York Times (*)
El Universal Nueva York Miércoles 19 de noviembre de 2008 |
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Muchas compañías que se acogen al Capítulo 11 (ley de quiebras) se balancean entre seguir con su reorganización o cerrar porque no encuentran fondos adicionales
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LA BANCARROTA YA NO ES COMO ANTES Jonathan D. Glater "The New York Times" Aunque es algo duro, una declaración de bancarrota siempre ofreció un resquicio de esperanza para una empresa acosada por la deuda o por un declive económico. La compañía podía adelgazar, negociar pagos manejables con trabajadores y proveedores y seguir funcionando, preservando empleos. Pero la crisis de crédito ha transformado ese sueño. Más compañías que solicitan la protección de la ley de quiebras están siendo obligadas a cerrar porque no pueden obtener el financiamiento suficiente para seguir operando mientras se reorganizan. Linens'n Things, en bancarrota desde mayo, esté en proceso de liquidación ahora que sus acreedores se han negado a extender más crédito. Otra cadena de tiendas, Mervyn's, anunció también su liquidación, y varios analistas estiman que lo mismo sucederá con la tienda de electrónicos, Circuit City, que solicitó la protección contra quiebras la semana pasada. En Wall Street, Lehman Brothers está siendo liquidada en lo que representa la bancarrota más grande de la historia. Así, compañías que luchan por sobrevivir han perdido otro salvavidas. Aunque en otro momento podrían haberse reunido con sus acreedores y elaborado un plan en aras del interés común, ahora buscan evitar a como dé lugar el tribunal de bancarrotas porque saben que sin un acceso rápido al crédito, las probabilidades de sobrevivir al proceso legal son pocas. ¿Alguien se pregunta por qué las compañías que enfrentan problemas severos --General Motors, por ejemplo-- están renuentes a realizar esta apuesta? Y si el proceso de bancarrota no ofrece una ruta hacia la reorganización, muchos de los empleos de las empresas en apremios podrían desaparecer para siempre, lo que sugiere que el declive económico podría ser incluso más duradero y doloroso. "Esto simplemente amplifica la espiral recesiva", indicó Stephen F. Cooper, experto en restructuraciones que asesora a firmas que buscan no caer en bancarrota. "Ciertamente tendrá un impacto en el panorama del empleo y en el gasto de consumo". Se supone que la protección por quiebra debe brindar un respiro a la compañía, impidiendo a sus acreedores intentar recuperar las deudas mientras especialistas, abogados y gerentes tratan de determinar cómo volver a la rentabilidad. En el tribunal, la compañía en quiebra puede renegociar el pago de los créditos y sus condiciones, así como modificar otros contratos, todo bajo la mirada vigilante de un juez. "Muchas compañías que se acogen al Capítulo 11 (ley de quiebras) se balancean entre seguir con su reorganización o cerrar porque no encuentran fondos adicionales", indicó Mark D. Collins, abogado de Richards, Layton & Finger, que representa a Linens'n en su proceso de bancarrota. En depresiones pasadas menos severas, indicó Collins, muchas compañías enfrentaban el relativamente simple problema de deber demasiado dinero. Prestamistas, prestatarios y la administración de la empresa podían diseñar un plan digerible, luego solicitar protección contra quiebras y usar el procedimiento legal para reducir la deuda de la firma. Esto se conoce como quiebra "preempaquetada". "Pero esto realmente no funciona cuando la situación es mucho más difícil, cuando es una industria con muchos retos o cuando la compañías necesita una restructuración muy amplia, más allá de sus estados financieros, como eliminar o vender líneas de negocio no rentables", agregó. (*) Jonathan D. Glater / Traducción: Gregorio Narváez). |
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