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| Tendrá Obama reto de gran magnitud; 45 millones sin seguro |
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Redacción
El Universal Ciudad de México Lunes 17 de noviembre de 2008 |
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La mayoría de los analístas pronostican que la promesa de Barack acerca de garantizar el acceso a la salud puede ser uno de sus fracasos
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Pocos asuntos van a servir para testear de manera tan concluyente la imagen reformista de Barack Obama, como su promesa de garantizar el acceso a la salud a los 45 millones de personas que carecen de seguro médico en Estados Unidos. Según informa el sitio soitu.es, la complejidad y el coste del empeño son tan grandes, que la mayoría de los analistas lo incluyen entre los más difíciles desafíos de su inestrenada presidencia. (Los más pesimistas pronostican directamente que la sanidad será uno de sus más estrepitosos fracasos). "Si no tienes un seguro médico, vas a contar con el mismo seguro que disfrutan los miembros del Congreso", dijo Obama con esa ufanía que se gastan los políticos durante las campañas, asumiendo un compromiso cuyo cumplimiento será escrutado con particular rigor por sus votantes más 'progres'. Hasta que Hillary Clinton la convirtiera en bandera electoral de los demócratas, la salud había sido considerada en Estados Unidos un 'asunto privado'. Un privilegio que disfrutaban las familias más o menos acomodadas y al que los 'pobres', incapaces de costeárselo, solo recurrían in extremis (por lo común, endeudándose más allá de lo razonable). Bajo ese esquema, reforzado por esa propensión tan yanki a minimizar hasta casi cero la intervención estatal, el sistema sanitario estadounidense ha estado durante décadas bajo la mera lógica mercantil (aunque con contadas intervenciones para asistir a colectivos como los menores o los ancianos). El efecto más obvio que ha traído ese enfoque ultraliberal lo configura el detalle de que la salud norteamericana sea, de lejos, la más cara del planeta. Es precisamente un escenario de costos extramos, aún más en esta 'época de vacas flacas' y 'sobreendeudamiento' de Washington, el principal obstáculo que enfrentará Obama si decide impulsar un plan sobre el cual, de momento, apenas ha divulgado detalles. Las cifras bailan, pero de acuerdo con varios informes citados por The New York Times, la factura sanitaria superaría, en el lapso de diez años, el trillón de dólares. A falta de un precedente a escala federal, tan sólo el ejemplo de Massachusetts permite conjeturar lo intrincado de la tarea. Desde hace menos de un año, este Estado pionero en la promoción de políticas de sociales constituye el único en el país que 'garantiza' a sus residentes el disponer de un médico de cabecera. Pero aunque la expresión 'cobertura universal' parecería indicar otra cosa, el plan ejecutado por el gobernador Patrick Deval, demócrata y negro como Obama, tiene poco que ver con el sistema público y 'gratuito' que conocemos en España. En su particular receta de 'salud para todos', Massachusetts obliga a los ciudadanos a suscribir una póliza con alguna de las muchas compañías de salud privadas que operan en Estados Unidos (subsidiando, extraordinariamente, a aquellas personas con bajos ingresos). Para ello, la ley prevé multar a quienes no contraten un seguro y penalizar a aquellas empresas que no ayuden a sus empleados a pagarlo. Anticipando quizá lo que podría ocurrirle a Obama si no hace bien las cuentas, el plan de salud de Massachusetts ha enfrentado, desde el inicio, graves problemas de financiación. El Ejecutivo de Deval pecó de optimista al calcular los costos (los hasta mil dólares mensuales que paga una familia de tres miembros). Al mismo tiempo, subestimó el número de personas que, por aprietos económicos, solicitarían ayuda del Gobierno. "La incertidumbre acerca de lo que podría ocurrir con estas políticas resulta enorme", ha opinado John F. Sheils, vicepresidente de una consultora que evaluó el desembolso que supondría para el erario estadounidense un hipotético programa de acceso 'universal' a la medicina. aaae |
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