Rechazan que transgénicos sean solución a crisis alimentaria
Notimex
El Universal
Ciudad de México
Martes 23 de septiembre de 2008

Afirma especialista de la UNAM que se busca aceptar al cultivo de maíz genéticamente modificado por presiones de trasnacionales

El anuncio de que los transgénicos son la solución a la crisis alimentaria del país es una falacia fincada en la irresponsabilidad, pues lo que se pretende es aceptar el cultivo de maíz genéticamente modificado por presión de grandes transnacionales.

Elena Lazos Chavero, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, aclaró que científicos sociales, agrónomos y expertos dedicados a las cuestiones del ejido sostienen que la crisis del campo mexicano no tiene que ver con su rendimiento.

En un comunicado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dijo que "el meollo del problema es que hay un contexto económico desleal, en específico con la siembra de maíz, así se observa con los subsidios a la producción en Estados Unidos permitidos en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte" .

A esa situación contribuye el alza de insumos como los fertilizantes, la cancelación de los apoyos del gobierno mexicano, ausencia de inversión pública, altos índices de erosión y mala calidad de las tierras, explicó.

A ello se suman otros factores como los altos subsidios a las industrias de harinas maíz, que rompen la cadena de la nixtamalización. "La mayoría de la gente compra tortillas elaboradas con esas harinas en el supermercado y ya no en forma tradicional" , y el fenómeno de la emigración acelerada de los campesinos.

Precisó que 80 por ciento de la población ocupada en el sector primario cultiva esa gramínea (que en 2000 representaba unas ocho millones de hectáreas) ; 79 por ciento de esa superficie está manejada por familias campesinas y, el resto está en manos de agroempresarios o agricultores que han llevado una fuerte capitalización al campo.

También subrayó el hecho de que el promedio nacional de productividad sea de 2.2 toneladas de maíz por hectárea y que haya productores en el norte (Sonora, Sinaloa y Tamaulipas) que alcanzan ocho, 10 ó 12 toneladas, mientras que los campesinos indígenas oaxaqueños cosechan sólo 800 kilogramos.

Ante esa situación, añadió Lazos Chavero, "no se puede crear una política agraria mediante la exclusión de unos en favor de otros; se debe considerar que hay grandes productores mecanizados y también millones de familias campesinas que tratan de subsistir con una escasa producción maicera" .

cgb



© Queda expresamente prohibida la republicación o redistribución, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL