Aseguran que Constitución de Correa apunta a socialismo
EFE
El Universal
Quito
Martes 23 de septiembre de 2008

Aunque con diferencias propias en cada país, los tres gobiernos (Venezuela, Bolivia y Ecuador) han seguido casi la misma ruta para impulsar, a su manera, el modelo del socialismo del siglo XXI

El proyecto de nueva Constitución, que los ecuatorianos votarán este domingo en referendo, es una de las piedras angulares con las que el presidente del país, Rafael Correa, quiere llevar adelante el socialismo del siglo XXI, senda por la que también van Bolivia y Venezuela.

Aunque con diferencias propias en cada país, los tres gobiernos han seguido casi la misma ruta para impulsar, a su manera, el modelo del socialismo del siglo XXI con la intención de dejar enterrado al neoliberalismo que gobernó la región por décadas.

Pero poner fin a lo que el ecuatoriano llama "la larga y triste noche neoliberal", ha supuesto polémica, violencia y la polarización con sectores que se oponen a cambios radicales.

Los procesos constituyentes en los tres países han surgido con grandes apoyos populares, que han facilitado la integración de mayorías oficialistas en la elaboración de los cuerpos legales.

No obstante, Correa, así como su homólogo boliviano, Evo Morales, y el venezolano, Hugo Chávez, han estado sometidos a fuertes críticas de los opositores, también radicalizados ante las transformaciones propuestas por los mentores del nuevo socialismo.

Tanto Morales como Chávez han debido superar momentos de crisis políticas con los opositores de derechas, que advierten una vuelta a esquemas de gobierno fracasados en el pasado y, dicen, sepultados bajo la "cortina de hierro", que protegió al mundo comunista de Europa del este hasta 1989.

El presidente ecuatoriano asegura que su país requiere de un cambio "profundo, radical y rápido", basado en una "revolución ciudadana" que, para él, se presenta como "la última oportunidad pacífica" para cambiar una historia de injusticia y desigualdad.

El nuevo modelo, surgido de las ideas tradicionales del socialismo latinoamericano de la década de los años sesenta, según Correa, es un proceso propio que tiene al ser humano y al trabajo como soportes de la construcción del desarrollo.

En eso coinciden las constituciones impulsadas por el mandatario boliviano, Evo Morales, y el venezolano, Hugo Chávez, quienes han recogido también los ideales de Simón Bolívar, el libertador andino, como soporte histórico, ético y teórico de sus "revoluciones".

Asimismo, las tres constituciones ponen énfasis en la protección del medio ambiente y el desarrollo sostenible como base de los derechos colectivos, incluidos, con preeminencia, los de sus pueblos ancestrales y nacionalidades indígenas.

La economía, en los tres cuerpos legales, ponen al ser humano como el centro de la actividad del Estado y pregonan la justicia y redistribución de la riqueza como eje de la gestión pública.

Asimismo, coinciden en remarcar el papel del poder de los ciudadanos como garantes y vigilantes de todas las acciones de la administración estatal y asignan la custodia y respeto de las soberanías nacionales en sus pueblos, de manera indelegable.

En ninguna de esas constituciones se elimina el derecho a la propiedad privada, pero se la regula en el marco del cumplimiento de objetivos sociales.

Las tres, asimismo, condenan el monopolio y dicen proteger los derechos colectivos frente a los de las empresas.

También coinciden en blindar sus territorios a la presencia de bases militares de Ejércitos extranjeros y declaran a sus espacios geográficos como "territorios de paz".

Los antiguos congresos o parlamentos también cambian sus nombres por los de Asamblea Legislativa Plurinacional, en el caso boliviano, y de Asamblea Nacional, en Ecuador y Venezuela, que también consideran la reelección presidencial por una sola vez.

Las tres constituciones, además, coinciden en la facultad de revocación de los mandatos de los cargos de elección popular a petición de los ciudadanos.

También lo hacen en dejar plasmada la voluntad de sus gobiernos para buscar la unidad latinoamericana y de protección de la naturaleza como base de las relaciones internacionales.

jigh



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