Crónica: ¡México quiere paz!
Juan Arvizu
El Universal
Ciudad de México
Sábado 30 de agosto de 2008

Hay muchos jóvenes, que toman fotos y muestran sus carteles de protesta, lucen sus playeras alusivas a esta movilización, la segunda en cuatro años. Abuelas y madres de esos jóvenes festivos tienen gestos de enfado, de que ya perdieron la ilusión

El grito sale del corazón: "¡México quiere paz!"

Y así siguen minuto a minuto desde las 19:00 horas conforme entran al Zócalo, que va acumulando enojo y frustración por la violencia y la inseguridad de gente vestida de blanco que rodea a la bandera nacional, en espera de que el resto de la columna entre a la plaza de los reclamos.

Son las 19:30 horas. La luz de la tarde muere. Sopla muy fuerte el viento y el cielo se carga de nubes y se escuchan los truenos de la tormenta que viene.

Se alzan banderas tricolores y también blancas con el emblema de una paloma que lleva en el pico un laurel. La gente levanta sus cartulinas escritas con marcatextos, y no se cansa de repudiar a la delincuencia y al gobierno, "Son lo mismo".

Hay muchos jóvenes, que toman fotos y muestran sus carteles de protesta, lucen sus playeras alusivas a esta movilización, la segunda en cuatro años. Abuelas y madres de esos jóvenes festivos tienen gestos de enfado, de que ya perdieron la ilusión.

En la explanada hay espacios sin gente, pues la multitud se está concentrando en torno al asta bandera y hacia el lado del Palacio Nacional hay superficies vacías. La catedral está apagada, parece sin vida. La iluminación septembrina de la Plaza de la Constitución no ha sido encendida aún y en las alturas un par de helicópteros da vueltas sobre la multitud.

vrs/grg



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