Dolly, caos y terror

El Universal

Jueves 24 de julio de 2008

Habitantes de Matamoros acatan recomendación de no salir a la calle. Gobernador de Tamaulipas reporta saldo blanco

MATAMOROS, Tamps.—  El ronco zumbido de Dolly sembró el temor en esta fronteriza ciudad, donde las calles lucieron desoladas durante todo el día. A pesar de su trayectoria errática, el golpe del huracán se sintió al grado que la población atendió la advertencia de “alerta roja” que emitieron las autoridades.

Para las 8:00 horas, el gobernador Eugenio Hernández Flores lanzó la advertencia a la población de “no confiarse y no salir de sus casas”.

En el transcurso del día las calles estuvieron semivacías, sólo vehículos militares, de la policía y  taxis   recorrían las colonias y poblaciones. Todo era lluvia y viento.

“La gente tiene miedo por Dolly”, dijo el taxista Eligio Ramírez, mientras circula por la solitaria ciudad. En la radio escuchó la alerta en la que todos esperaban que Dolly impactara a Matamoros. “Sólo nosotros y las autoridades andan en las calles. La población no quiere salir”, dijo.

Igual opinó la señora Sofía De la Cruz:  “Yo voy a mi casa, sólo salí a abastecerme de algo de despensa y no pienso salir para nada”.

Pero el meteoro tocó tierra a las 12:00 horas en Isla del Padre y siguió hacia Puerto Isabel, Bahía Grande y Brazos Santiago, a 50 kilómetros de Brownsville, Texas, y amenaza puntos fronterizos como Reynosa, según el Centro Nacional de Huracanes.

Los pueblos Las Higuerillas, El Mezquital y Las Islas, de Matamoros, quedaron bajo el agua; los habitantes rezaban porque no les pasara nada a sus viviendas.

“Le pido a Dios que proteja mi casa, pero creo que cuando regrese ya no voy a encontrar nada”, lamentó Doña Manuela García.

La señora de 65 años radica en Higuerillas, y mientras hace fila para recoger un rollo de papel de baño y una cobija  en uno de los  cuatro  albergues activados, recuerda: “En el 2005,  el huracán Emily destruyó mi casa y parece que otra vez volverá a ocurrir”.

En los albergues, según el secretario de Salud, Rodolfo Torre Cantú, mil 800 personas permanecían refugiadas hasta las 16:00 horas. Ahí, elementos del Ejército mexicano ofrecían  seguridad a  los damnificados y cocinaban para ellos.  Por la noche,  el gobernador   del  estado reportó saldo blanco, pero informó que de continuar las lluvias, las inundaciones podrían crecer y afectar  una mayor área, por lo que se analiza la evacuación de unas 50 colonias más.

Daños en infraestructura

Ante el paso del huracán  Dolly, los servicios de comunicación se vieron afectados: no había luz, telefonía celular, la señal de internet falló y de radiocomunicación también.

 Unos 89 mil usuarios de esta ciudad quedaron sin energía eléctrica y el aeropuerto fue cerrado hasta nuevo aviso. Las terminales de Nuevo Laredo y Ciudad Victoria quedaron en alerta.
Los cajeros automáticos y las gasolineras dejaron de funcionar, y los tres principales grupos radiofónicos dejaron de emitir sus  señales.

Desalojan  plataforma

Fuentes de Petróleos Mexicanos (Pemex)  informaron que se evacuó a 66 trabajadores de una plataforma marina, en la cual se reportó que no hay daños por la llegada del huracán  Dolly.
Ante la llegada de los remanentes del huracán a Coahuila y Nuevo León, autoridades estatales y de Protección Civil declararon la “alerta naranja y roja”, que significan preparación y peligro inminente.

La Comisión Internacional de Aguas y Límites informó que las presas La Amistad y Falcón ubicadas en la frontera se encuentran a la mitad de su capacidad de almacenaje, por lo que el agua que dejará a su paso Dolly, será de mucho beneficio.

Según el Centro Nacional de Huracanes, se espera que Dolly propicie fuertes aguaceros en el noreste de México, que podrían causar severas inundaciones. (Con información de Roberto  Aguilar, Gastón Monge,  Julio  Loya,  Hilda  Fernández y Natalia Gómez)

 



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