Debaten sobre barrera contra suicidas en el Golden Gate de San Francisco
Marjie Lundstrom/Sacramento Bee
El Universal
San Francisco, California
Miércoles 23 de julio de 2008

Al menos mil 300 personas se han suicidado en el puente desde su inauguración en 1937 y el debate sobre qué hacer sobre las muertes data casi desde entonces

Olivia Crowther salió de su departamento en Londres el mes pasado para convertirse en estadística en San Francisco.

La graduada universitaria de 23 años navegó en sitios web sobre suicidio, compró un boleto de avión a California y, a las 9:24 AM del 25 de junio, se lanzó hacia la muerte desde el puente Golden Gate, que tiene la dudosa distinción de ser el lugar más atractivo del mundo para suicidarse.

Al menos mil 300 personas se han suicidado en el Golden Gate desde su inauguración en 1937.

El debate sobre qué hacer sobre las muertes data casi desde entonces, aunque esta semana se ha acelerado con la realización de varias reuniones para analizar propuestas sobre cómo impedir esta clase de tragedias.

Es un debate emotivo que enfrenta la estética y la seguridad pública, los costos contra los beneficios y la preservación contra el cambio. Para muchos, se trata también de si la ingeniería puede salvar a los suicidas.

"No podemos dejar una verja de 1.20 metros en una caída de 66 metros a la que puede acceder gente que sufre y que pasa por un mal día, una mala semana o un mal mes", indicó David Hull, un bibliotecario de San Francisco cuya hija, Kathy, se suicidó tirándose desde el puente en 2003.

Muchos rechazan la idea de que la gente que pretende matarse encontrará de todos modos la forma de hacerlo. Muchos suicidos son impulsivos y, por lo tanto, evitables.

Además de los suicidios confirmados, reportes oficiales sobre incidentes muestran que otras 478 personas posiblemente intentaron suicidarse entre enero de 2000 y mayo de este año.

Entre las opciones para fortalecer la seguridad se encuentran cuatro diseños de "barreras antisuicidas" que ampliarían o reemplazarían la verja de 1.20 metros, usando barras o cables de acero ya sea verticales u horizontales. El costo sería de entre 40 y 50 millones de dólares.

Pero al parecer la gente prefiere dejar las cosas como están. De 873 personas que han hecho comentarios, 75% dice que no debe hacerse nada.

Quienes respaldan la construcción de barreras citan un estudio sobre 500 personas que fueron detenidas antes de saltar, el cual encontró que, 26 años después, 94% seguían vivas o habían muerto de causas naturales.

Sobrevivir a un salto es raro. La Fundación Reja del Puente, que apoya las barreras y entre cuyos miembros se incluyen familiares de personas que cometieron suicidio, indica que sólo se conoce de 28 personas que se arrojaron y sobrevivieron. De ellos, únicamente dos se suicidaron después.

Kevin Hines, uno de los pocos sobrevivientes, ha hablado en público sobre la experiencia que vivió a los 19 años. Dice que se arrepintió desde el instante mismo en que saltó.

"Simplemente estoy cansado de ver la carnicería que pasa por mi oficina debido a lo bajo de la reja", indicó el jefe de la oficina forense del condado de Marin, Ken Holmes, también miembro de la fundación.

(Traducción: Gregorio Narváez).

grg


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