Desembolsan mexicanos cuatro mil dólares para ver a Benedicto XVI
Notimex
El Universal
Sydney, Australia
Viernes 18 de julio de 2008

Al menos mil 500 mexicanos que decidieron viajar a Sydney para asistir en la Jornada Mundial de la Juventud tuvieron que gastar esa cantidad para su viaje

Los poco más de mil 500 mexicanos que decidieron viajar hasta Australia para seguir al Papa Benedicto XVI y participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) debieron desembolsar hasta cuatro mil dólares en su viaje.

Entre boleto de avión, transporte, hospedaje, inscripción a la cumbre de jóvenes y otras necesidades, los católicos gastaron finalmente casi el doble del presupuesto inicial planteado para su itinerario en Sydney.

Los grupos comenzaron la planeación de su viaje al menos en 2006, cuando las agencias encargadas de traslados y contactos les habían ofrecido una cifra preventiva para la travesía en torno a los dos mil dólares.

El aumento del precio del petróleo y complicaciones del mercado aumentaron hasta en 100 por ciento los costos y obligaron a los mexicanos a idear todo tipo de estrategias para recolectar el dinero necesario.

José Luis Ortíz, un peregrino de Guadalajara, contó haber organizado tardeadas, concursos de baile "reguetón", pintado con cal campos de fútbol e incluso una rifa de patos en la misa de niños en su parroquia para obtener recursos.

La creatividad mexicana es conocida en todo el mundo y así lo demostró Francisco Martínez, católico de Monterrey, quien consiguió el dinero necesario confeccionando playeras verdes impresas con diferentes motivos que vendió entre sus amigos.

En esa ciudad del norte de México otros jóvenes deseosos de participar en la Jornada Mundial de la Juventud montaron una "noche cómica-musical" en el bar Merequetengue, además de convocar a un concurso de coros en las iglesias, al cual cobraron entrada.

"El dinero es algo material pero venir aquí es el tesoro más grande, es una ganancia espiritual que nadie nos podrá quitar, además las cosas vienen y van", dijo Martínez sobre los esfuerzos realizados para seguir a Benedicto XVI.

Mientras Adrián Rocha Camargo, un muchacho de Querétaro, confesó haber pintado caras para los niños en kermeses, lavado carros en una parroquia, cantado en coros y ofrecido serenatas el día de las madres.

"Tratamos de movernos porque sí necesitamos el dinero, venimos con lo justo pero es una cosa muy bonita poder estar aquí y lo vamos a disfrutar muchísimo", concluyó.

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