Las claves del éxito de Obama
Cox News Service (*)
El Universal
Washington, D.C.
Lunes 09 de junio de 2008

Obama es un político joven, bien parecido, buena onda y conocedor de la tecnología, ofreciendo esperanza a un electorado harto de la guerra, preocupado por su futuro económico y por el rumbo de su país

Fue un momento fugaz --apenas 30 segundos-- en la larga campaña de Barack Obama por la nominación presidencial demócrata. Sin embargo, auguró el momento decisivo en lo que sería la derrota de la "inevitable" Hillary Clinton.

Fue un anuncio de televisión de 30 segundos con el candidato estirando los brazos para alcanzar las manos tendidas de muchas personas, una imagen relacionada desde hace tiempo con la campaña de Robert Kennedy en 1968. Y su mensaje era simple: "envíe HOPE (esperanza) al 62262".

El anuncio fue transmitido durante el Supertazón y, justo dos días después, en los 23 estados que los demócratas disputaron en el llamado Supermartes de primarias y asambleas partidistas, Obama impidió que Clinton asestará el golpe definitivo que había planeado. Luego consiguió 11 victorias consecutivas en las próximas semanas, estableciendo una ventaja en el número de delegados que sobreviviría al tardió repunte de Clinton para llevar a Obama al triunfo.

El anuncio fue un reflejo de Obama mismo: un político joven, bien parecido, "buena onda" y conocedor de la tecnología, ofreciendo esperanza a un electorado harto de la guerra, preocupado por su futuro económico y por el rumbo de su país.

Pero también representó una evolución --quizá una revolución-- en el arte y la ciencia de la política presidencial, parte de una campaña que encajaba perfectamente con un candidato tranquilo y natural, mezclando nuevos y viejos medios y explotando el poder de las nuevas tecnologías y de internet como nunca antes para recaudar dinero y desatar el talento organizativo y de comunicación de cientos de voluntarios.

Aquellos que enviaron el mensaje de texto con la palabra ESPERANZA al 62262 eran bienvenidos en la "tienda de campaña electrónica" de Obama con información elaborada precisamente para ellos y una invitación para sumarse al ejército de voluntarios de Obama, que no tenía precedentes.

Ese ejército, que incluyó números récord de votantes, ayudó a Obama a convertirse en el presunto candidato demócrata el martes, en una temporada de elecciones primarias que algunos analistas políticos consideran el nuevo modelo para la política presidencial en el siglo 21.

Aun así, sin un candidato que inspira, un mensaje que resuena, una estrategia coherente, una organización talentosa, la capacidad para recaudar dinero y un poco de suerte, un modelo es sólo un modelo. Y la campaña de Obama tuvo todo eso.

EL CANDIDATO

Física y emocionalmente, el senador de 46 años personifica el cambio que los estadounidenses anhelan en momentos de guerra e incertidumbre económica, cuando casi 80% considera que el país va por el camino equivocado y menos de 3 de cada 10 aprueban el desempeño del presidente Bush.

La escasa expriencia de Obama y su herencia parcialmente africana obraron principalmente en su favor durante la contienda demócrata. Fue disparejo en los debates, pero con su fotogénica esposa y sus dos hijos combinó el idealismo y el romanticismo de la campaña y la presidencia de John F. Kennedy, con una oratoria electrizante y un toque de glamour capaz de atraer a multitudes de 70 mil personas.

EL MENSAJE

Obama fue su propio mensaje de campaña: de esperanza, de cambio, de una nueva generación de estadounidenses dando vuelta a la página del pasado, deslindándose no sólo de la mezquina política partidista de Washington, sino también de las divisiones sociales y raciales del país.

Ferrel Guillory del Centro de Estudios del Sur de Estados Unidos de la Universidad de Carolina del Norte, dijo que Obama captó el deseo de unión que sienten muchos estadounidenses. "La esencia de las campañas es la oportunidad, captar el ánimo de los tiempos, y Obama tuvo éxito al encontrar una estructura de mensajes que atrajo a justo los suficientes electores demócratas".

LOS TEMAS

Obama entró a la contienda destacando su oposición permanente a la guerra en Irak. Sin embargo, todos los candidatos demócratas hicieron lo mismo y, en lo fundamental, sus posiciones fueron similares en cuestiones de política pública.

"Obama tuvo suerte en el sentido de que el desencanto con Bush y con Washington le permitió ofrecer el cambio como su sello personal más que como un programa específico o como parte de su historial, que en realidad es escaso", señaló Peter Brown, subdirector del Instituto de Encuestas Quinnipiac.

LA ESTRATEGIA

El equipo de campaña de Obama planeó un maratón, no una carrera de velocidad, para obtener la nominación. Y mientras Clinton se concentró en los estados grandes, Obama dedicó gran atención a los estados pequeños que realizaron asambleas partidistas, o "caucus", que la senadora prácticamente ignoró.

Iowa fue determinante, pues "al ganarlo (Obama) demostró que podía hacerlo en una entidad donde los afroestadounidenses son apenas una pequeña minoría", indicó el analista político de la Universidad de Missouri, Peverill Squire.

Asimismo, el equipo de Obama comprendió las reglas del partido demócrata mejor que el de Clinton, reconociendo que la asignación proporcional de los delegados implicaba que el candidato podía ganar más delegados aun perdiendo la votación popular, como sucedió en Texas. Obama supo reconocer que no obtendría la nominación sólo con votantes demócratas, por lo que alentó también la participación de independientes y republicanos en las primarias demócratas.

EL DINERO

Nada sorprendió más a los analistas que la capacidad sin precedentes de la campaña de Obama para recaudar fondos, especialmente de pequeños donantes, usando internet. Obama recaudó más de 265 millones de dólares de más de dos millones de personas. Clinton obtuvo 215 mdd, la mayor parte de donantes acaudalados que hicieron la máxima contribución legal de 2 mil 300 dólares para las primarias y las elecciones generales.

LA ORGANIZACION

Los mayores recursos obtenidos permitieron a Obama gastar más que Clinton en anuncios de TV y en la organización de grupos de apoyo en todos los rincones del país. Pero lo más extrordinario fue el uso de internet y de los nuevos medios no sólo para recabar dinero sino para llegar a nuevos auditorios y organizar grupos de voluntarios.

El equipo de campaña cedió autoridad a los voluntarios para establecer sus propias conexiones electrónicas con otros partidarios a través de sitios de redes sociales como Facebook y MySpace, y hasta les permitió a algunos controlar el mensaje de la campaña. Varios de los videos más memorables fueron creados en forma independiente y observados masivamente en YouTube.

LOS ERRORES

Obama aprendió de sus errores, pequeños y grandes. Haber perdido en Nueva Hampshire, por ejemplo, lo obligó a planear un esfuerzo a largo plazo en lugar de intentar una victoria relampagueante.

Cuando surgió el escándalo por las declaraciones anti-estadounidenses de su ex pastor, el senador no sólo se distanció de él sino que pronunció un trascendente discurso sobre las relaciones raciales en Estados Unidos. Más tarde se retiró de la iglesia a la que pertenecía.

Tras su derrota entre los votantes blancos de clase trabajadora, renovó sus acercamientos con ese grupo e inyectó una mayor dosis de patriotismo en sus discursos.

LA OPOSITORA

A final de cuentas, Obama tuvo la buena fortuna de tener como rival a Hillary Clinton, a pesar de las ventajas en cuanto a reconocimiento de nombre, organización y recaudación de fondos con las que inició la campaña en su calidad de amplia favorita.

El equipo de Clinton no supo interpretar el ánimo del electorado, al destacar la experiencia sobre la capacidad de cambio. También tuvo problemas de credibilidad y desanimó a algunos demócratas con su insistencia de contar los delegados de Florida y Michigan, donde se habían violado las reglas del partido.

Y su esposo, el ex presidente Bill Clinton, alejó a los negros al calificar de "cuento de hadas" la candidatura de Obama y retratarlo como un candidato de minoría.

Asimismo, Obama se benefició por el "hartazgo Clinton-Bush", el hecho de que un Clinton o un Bush habían formado parte de la planilla de un partido nacional en todas las elecciones desde 1980.

"Aunque logró victorias y votos en el trayecto, Clinton no pudo encarnar el cambio que a final de cuentas buscaban los votantes", indicó John Zogby, un especialista en encuestas que realizó sondeos en casi todos los estados donde se realizaron primarias. "Bush-Clinton-Bush-Clinton simplemente ya no iba a funcionar".

(*) Scott Shepard / Traducción: Gregorio Narváez).



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