Recuerdan a ciclista atropellado como un ser muy alegre
Jesús Padilla
El Universal
Monterrey, Nuevo León
Miércoles 04 de junio de 2008

Unos 400 deportistas entre ellos Alejandro Humberto de 37 años habían salido en bicicletas para la competencia, cuando de repente el automovilista arrolló en su auto a más de una veintena de ciclistas

Alejandro Humberto Álvarez Duran, ciclista regiomontano que falleciera en el accidente ocurrido el domingo durante el Tercer Tour Matamoros Playa Bagdad 2008, será recordado por su hermano mayor, Ricardo Antonio, como alguien que "lleno de alegría el seno de su familia".

Unos 400 deportistas, entre ellos Alejandro Humberto, de 37 años, habían salido en bicicletas para la competencia, cuando de repente el automovilista Juan Campos arrolló con un automóvil Gran Marquis a más de una veintena de ciclistas.

Ricardo, en entrevista afuera de la Iglesia La Salle, ubicada en la colonia Chepevera, al poniente de esta capital, explicó que su hermano, el más chico de su familia, estaba casado con Itzel García y dejó en la orfandad a dos pequeños.

"Era... una persona muy movida, un ser humano alegre, deportista y dedicado a su esposa y dos hijos, cómo era el más chico de la familia siempre nos llenó de alegría con su ocurrencias", dijo Ricardo, con un nudo en la garganta y sus ojos a punto de llorar.

Ayer, su familia llegó a esta entidad con una parte de sus restos incinerados en donde familiares y amigos le dieron el último adiós en la Iglesia, pues su esposa Itzel decido que las otras cenizas de él se quedarían con ella en su casa en Estados Unidos.

Uno de los compañeros del ciclista regio que se salvó de ser atropellado durante la competencia deportiva aseguró que el conductor, presuntamente ebrio, se les fue encima.

"Desde chico le gustaba hacer deporte... le gustaba ayudar mucho a la familia y a la gente, pero... tenía poco como algunos cuatro años practicando el ciclismo, pero hace dos años lo comenzó a practicar más en serio", dijo su hermano.

Durante la misa, los familiares no dejaban de llorar cada vez que veían la foto de Alejandro en vida y a su lado la caja con sus restos, uno a uno se fueron despidiendo con unas palabras "hasta siempre hijo, ya estas con nuestro señor".

Como si se tratara de una despedida, Ricardo confesó haberse encontrado con Alejandro en un Moll en McAllen, Texas, hace dos semanas, en donde el ciclista quedaría de visitarlos a Monterrey después de la carrera.

"Siempre tuvo el sueño de regresar a su tierra... pero bueno, ahora me queda sólo el recuerdo cuando jugábamos desde chicos", explicó su hermano, sin todavía asimilar lo que sucedió.

En su encuentro en Estados Unidos, platicaron de la competencia que él había adquirido una bicicleta para esta carrera que le arrebataría su vida.

"Me comentó algo de la carrera, pero en los servicios funerales un amigo de mi hermano me dijo que un día antes de la carrera él (Alejandro) estaba muy contento porque tenía una bicicleta nueva para la carrera y en verdad estaba muy ilusionado por esta competencia, pero mira como termino", concluyó.

mfsla



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