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El presidente de Cuba, Raúl Castro, decidió no acudir a la primera cumbre que le presentaba el calendario internacional tras asumir la Jefatura del Estado, en febrero pasado, y da así continuidad a la línea que desde 2002 ha seguido la isla hacia las citas euro-latinoamericanas.
Con un estilo personal que encaja poco o nada en el ambiente que envuelve a las reuniones de altos dignatarios, la presencia de Raúl Castro en la V Cumbre de América Latina, el Caribe y la Unión Europea (ALC-UE), en Lima, era poco probable, aunque no por ello estaba resuelta la incógnita sobre qué haría cuando tuviera la oportunidad de debutar en la arena internacional.
Desde que en julio de 2006 asumió el rol de presidente provisional por la enfermedad del líder cubano, Fidel Castro, el general Castro no ha acudido a ninguna reunión internacional y la tarea de representar a la isla había sido delegada hasta ahora en los vicepresidentes Carlos Lage y Esteban Lazo.
Raúl Castro sólo ha representado a Cuba en los cónclaves del Movimiento de Países No Alineados (NOAL) y cuando la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), que impulsan Venezuela y Cuba y a la que pertenecen además Bolivia y Nicaragua, elegía como sede a la isla.
Obligado por la entonces reciente enfermedad de Fidel Castro, lo tuvo que hacer cuando en septiembre de 2006 el NOAL desembarcó en la capital cubana para celebrar su XIV reunión, y en la cita de ese mismo mecanismo en 1989, en Belgrado, por la decisión del líder cubano de quedarse en casa "por razones de trabajo y la situación en el área", en vísperas de la invasión de Panamá.
Con estos antecedentes, era casi seguro que la reunión de Lima no iba a romper la posición de Cuba de no acudir con el jefe de Estado a las conversaciones con la UE.
Desde que Fidel Castro encabezara la misión cubana en la primera cumbre entre europeos y latinoamericanos, en Río de Janeiro en 1999, la isla ha estado representada en esas citas por el vicepresidente Carlos Lage.
Incluso lo hizo a nivel de Cancillería en 2004, en la reunión de Guadalajara (México), donde el canciller, Felipe Pérez Roque, encabezó la delegación cubana en uno de los momentos más bajos de las relaciones de la isla tanto con ese país como con la UE.
A sus 77 años y con la sola asistencia en enero de 2007 a la investidura de Daniel Ortega como presidente de Nicaragua en su bagaje internacional, el primer vicepresidente cubano, José Ramón Machado Ventura, se estrenará en Lima como dignatario en una cumbre multilateral.
La designación del nuevo número dos cubano para poner rostro a la delegación supone, además, la relegación de Lage, el hombre que ha cumplido el papel de interlocutor de la isla en la escena internacional en los últimos años.
Fuera del circuito de las Cumbres de las Américas y de la Organización de Estados Americanos (OEA), de la que Cuba fue expulsada en 1962, y del mecanismo del Grupo de Río, las citas internacionales para Cuba no son tan numerosas como para el resto de países de la región.
Lage ha liderado la representación de Cuba en todas las cumbres iberoamericanas desde 2001, después de que un año antes Fidel Castro denunciara un intento de atentado en su contra en el cónclave que iba a celebrarse en Panamá.
El Gobierno cubano sólo rompió esa regla en 2005, en Salamanca (oeste de España), cuando Pérez Roque cumplió las veces de cabeza de misión.
La presencia de Lage también ha sido habitual en las tomas de posesión de presidentes de la región desde que en 2000 acudiera a la asunción de Alfonso Portillo en Guatemala, y en los encuentros de grupos como el ALBA y el de África, Caribe y Pacífico (ACP).
A sus 76 años, Raúl Castro, continúa fiel de momento a su alergia a este tipo de reuniones y para rastrear sus visitas oficiales al exterior hay que remontarse a 1997, cuando visitó China por dos semanas como ministro de Defensa.
Pasados los tiempos en que Fidel Castro se robaba el protagonismo en cumbres, encuentros, asambleas y todo tipo de foros internacionales, queda ahora por responder la pregunta de cuándo un presidente cubano volverá a acudir a los cónclaves que reúnen a los líderes del mundo.
"En esta cumbre debería haber estado Fidel, que es quien más entiende de las reuniones de No Alineados", dijo Raúl Castro en septiembre de 1989 a su llegada a la Cumbre de Belgrado.
jigh
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