El gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, ordenó hoy el reforzamiento de la vigilancia en las ciudades fronterizas de Nuevo México para evitar que la violencia que se vive en el sector mexicano llegue a Estados Unidos.
El mandatario demócrata solicitó al Legislativo estatal financiar un aumento en las fuerzas policiacas en ciudades como Columbus para responder a la ola de asesinatos cometidos por comandos armados y que en el poblado mexicano de Palomas ya se ha cobrado siete vidas en las últimas semanas.
En Ciudad Juárez, las autoridades mexicanas han enviado al ejército a custodiar las calles, toda vez que se registran constantes enfrentamientos armados que han acabado con la vida de inocentes en áreas aledañas a los cruces internacionales.
"Hay una profunda preocupación por la violencia en México, y por lo pronto, el gobernador Richardson ha girado instrucciones al Departamento de Seguridad Pública del estado de mantenerse vigilantes, y asegurarse de que la violencia de México no se introduzca a EU" , dijo el portavoz del gobernador, Pahl Shipley.
Shipley indicó que Richardson apoya las fuertes medidas que han sido adoptadas por el presidente mexicano, Felipe Calderón, y por el gobernador de Chihuahua, José Reyes Baeza y considera que sus esfuerzos rendirán resultados.
El alguacil del condado Luna, en Nuevo México, Raymond Cobos, indicó que si bien la violencia se ha mantenido en territorio mexicano, las víctimas de la misma han buscado refugio en territorio estadounidense.
El alguacil hizo referencia a dos incidentes que ocurrieron en menos de 24 horas a mediados de 2007 y que guardan semejanza, ya que en ambos llegaron en autos hasta el cruce internacional de Columbus personas que pedían ayuda tras haber recibido impactos de bala en territorio mexicano.
"Los agentes federales pueden escuchar los disparos desde los cruces internacionales" , aseguró Cobos.
Indicó también que el mes pasado, el jefe de la policía de Palomas, Javier Emilio Pérez Ortega, se presentó al cruce internacional para pedir asilo político, aduciendo que temía por su vida y que sus subalternos se habían dado a la fuga tras recibir amenazas de muerte de parte de personas relacionadas con el narcotráfico.