América latina es vital para EU, según McCain
La Nación / Hugo Alconada Mon
El Universal
A BORDO DEL STRAIGHT TALK EXPR
Lunes 28 de abril de 2008

La nación pasó cuatro días con el candidato republicano quien asegura: “Conozco a sus líderes, conozco sus problemas y comprendo la importancia de nuestra relación”

Se acomoda en su asiento y, sin más, John McCain propone: “Empecemos”. No hace falta más. Desde hace días, LA NACION lo acompaña a toda hora en la gira que lo lleva por cinco estados. Es el candidato republicano a la Casa Blanca y quiere enviar mensajes a la Argentina, a Brasil, a la Venezuela de Hugo Chávez y a América latina, como bloque.

“Conozco a sus líderes, conozco sus problemas y comprendo la importancia de nuestra relación”, dice a este corresponsal, en línea con lo que le explica a cada norteamericano que se lo pregunta.

Dice que la región es “vital” para Estados Unidos, que se trata de una relación entre “socios naturales”, entre “firmes y viejos aliados”. Esa alianza, afirma, se ampliará con el apoyo a los reclamos argentinos contra Irán por los atentados de 1992 y 1994. Y se reforzará con la eliminación de subsidios agrícolas, que podrían reportarles miles de millones de dólares a la Argentina y Brasil en exportaciones a la mayor potencia económica del mundo.

McCain, de 71 años, está en campaña, claro está. Y por lo tanto alterna conceptos elogiosos con críticas. Les pega duro cada vez que puede a sus rivales demócratas, Barack Obama y Hillary Clinton, como antes lamentó que George W. Bush le haya prestado "nula atención a América latina". Y mientras omite ahondar sobre los Kirchner, no oculta su rechazo a Chávez, al que ha tildado de "dictador que quiere emular a Fidel Castro".

Ni tampoco cede en su defensa de la guerra en Irak o del libre comercio como opción para permitir el desarrollo de la región, según declaró en la entrevista con LA NACION, realizada a bordo de su ómnibus de campaña. Por el contrario, apuesta a relanzar una suerte de Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

"Uno de los objetivos primordiales de mi gobierno será promover el libre comercio", cuenta, mientras pasan los kilómetros camino de otro acto en el que también deberá defender las bondades del Nafta ante los desempleados de Ohio. "Sus empleos no volverán", les dirá una hora más tarde. Y los urgirá a adaptarse al mundo globalizado, el de la "sociedad de la tecnología de la información". Como presidente, les dice, establecerá "programas de entrenamiento" en cada región afectada.

-¿Cómo mejorará la relación de Estados Unidos con el mundo, cuando muchos países no están de acuerdo con la guerra en Irak que usted aboga por continuar? ¿Cómo reconciliará la guerra con su deseo de restablecer esos puentes con Europa o América latina?

-Primero, conozco a sus líderes por muchos, muchos años. He estado involucrado por más de 20 años en la arena internacional y conozco los ejes problemáticos. Yo soy el que propuso reformas legislativas para afrontar de manera global, por ejemplo, el cambio climático. No fueron ni el senador Obama ni la senadora Clinton. Y sé que estamos ganando en Irak. No es algo que crea, sino que sé que es así. Y una vez que tengamos un Irak estable, tendremos un Medio Oriente estable.

También, he sido yo el que ha tenido conversaciones con líderes europeos y de otras partes del mundo para tratar de controlar la proliferación nuclear, resolver [la crisis en] Darfur, tratar de promover los derechos humanos en Myanmar (ex Birmania) y otros asuntos en los que he estado involucrado en muchas ocasiones.

Pienso que mis posiciones están bastante cerca, por ejemplo, de la opinión pública en Europa. Comprendo que tendremos diferencias, tal como Ronald Reagan las tuvo cuando colocó misiles en Alemania durante el apogeo de la Guerra Fría y terminó siendo la decisión correcta. Así que entiendo que habrá diferencias de opinión en ciertos temas, pero entiendo la importancia de una alianza atlántica y de la democracia y la libertad alrededor del mundo.

-¿Cree que Obama o Clinton deberían haber viajado más, quizás a Europa, como usted lo hizo, a América latina u otras partes del mundo?

-El senador Obama carece totalmente de experiencia en todos estos asuntos. Tanto cuando dice que quiere hablar directamente con el presidente de Irán [por Mahmoud Ahmadinejad], que niega el Holocausto y quiere exterminar al Estado de Israel, o cuando demuestra que carece de una cabal comprensión del verdadero alcance de la amenaza de los extremistas radicales islámicos. Soy yo el que tiene la experiencia, el conocimiento y los antecedentes para tomar las decisiones que son necesarias para afrontar los desafíos del siglo XXI. El no tiene esa capacidad, ni la tiene la senadora Clinton.

-Usted dice que América latina es "vital" para Estados Unidos. Pero más allá de Cuba y Venezuela, la Argentina y otros países han tenido relaciones tortuosas con Washington durante los últimos años. ¿Cómo espera recomponer esas relaciones?

-Bueno, he viajado mucho por la región. He estado en la Argentina, en Colombia, en México muchas veces Conozco a sus líderes, conozco sus problemas y comprendo la importancia de nuestra relación. Uno de los objetivos primordiales de mi gobierno será promover el libre comercio.

Es uno de los elementos clave para mejorar las condiciones económicas de los países de la región, tanto como es beneficioso para la economía estadounidense. Esa es una de las diferencias centrales entre los senadores Obama y Clinton y yo. Yo creo, por ejemplo, que el Acuerdo de Libre Comercio de Norteamérica [Nafta, por sus siglas en inglés] es importante; ha sido beneficioso para los países que representan el bloque comercial más importante del mundo.

Así que también abogaré por la ratificación del acuerdo de libre comercio con Colombia, abriré nuestros mercados y haré todo lo posible para abrir los mercados de América latina a los bienes y servicios estadounidenses. Ese sería un ingrediente central de mis políticas hacia la región.

Con el tiempo, puedo imaginarme un acuerdo de libre comercio hemisférico. También afrontaría otros desafíos en consulta con los líderes de la región, como las contradicciones que se observan dentro de algunas sociedades en nuestro hemisferio o, francamente, el comportamiento del señor Chávez, quien ha estado dañando la causa de la democracia y la libertad en Venezuela. No pienso tomar acción alguna en contra de él, pero creo que es muy claro que no es el tipo de gobierno que lleva al desarrollo económico y el progreso en ninguna parte del mundo y mucho menos en nuestro hemisferio.

-¿Cuál es el mensaje central que quiere enviar a América latina?

-Que nuestra relación es vital, que nuestra relación es duradera y que durante muchos, muchos años, he prestado estrecha atención a la región. También, que seguiré bregando por el libre comercio y buscaré trabajar coordinadamente para resolver problemas como la inmigración ilegal a Estados Unidos. Y que seguiré alentando las políticas que alienten la prosperidad y el progreso en el hemisferio.

-Si es elegido presidente, ¿prevé viajar de inmediato a la región?

-Sí, seguro. Ciertamente sabemos que tenemos mucho por hacer en el hemisferio.



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